Chardin por fin en Madrid

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El Museo del Prado inaugura una exposición sobre Chardin, uno de los pintores más importantes del Barroco francés. Se trata de una muestra inédita debido a que es la primera vez que puede verse la obra de este autor en nuestro país. Para ello se ha contado con la colaboración de grandes instituciones europeas y americanas, entre las que destaca el Museo del Louvre.

Chardin nació y murió en París, ciudad en la que vivió toda su vida y que apenas abandonó. Fue un pintor de origen humilde y en sus inicios tuvo una formación como artesano que le marcó en su pintura y que se manifiesta en esa mezcla de laboriosidad y libertad a la hora de ejecutar sus obras. Pintaba despacio, buscando la perfección, y por ello su producción artística es relativamente escasa. Se dedicará a la naturaleza principalmente y de manera constante en toda su carrera, abordando a partir de los años treinta las escenas de género, influido por la pintura holandesa del siglo anterior, y también el retrato en pastel.

El célebre crítico Denis Diderot le dedicó muchos elogios en sus reseñas del Salón, las exposiciones oficiales donde Chardin presentaba sus obras, destacando cómo su pintura evoca la calma y la tranquilidad.

Una de sus principales cualidades es que capta el recogimiento de sus personajes que rara vez miran al espectador, evitando cuidadosamente lo anecdótico y el detalle, para que sus obras logren una concentración silenciosa e inocente y que den una sensación de instantaneidad, de un momento a punto de desaparecer.

Es considerado como uno de los más importantes pintores franceses del siglo XVIII. Fue alumno de Pierre-Jacques Cazes (pintor de paisajes históricos). El 6 de febrero de 1724 fue admitido en la Academia de Saint-Luc con el título de Maestro, al que renunció en 1729. Sus obras “La Raya” y “El Buffet” le dieron el título de académico el 25 de septiembre de 1728 pero en el nivel más bajo de la jerarquía de géneros, pues la Academia Real Francesa consideraba que a pesar de su gran talento, el género de naturalezas muertas era uno de los menos importantes. Sin embargo, ambas obras serán objeto de una profunda admiración y reconocimiento por parte de numerosos artistas contemporáneos y posteriores. Clara muestra de ello es la copia que Matisse realizará en 1896 de estos cuadros.

En 1731 bajo la dirección de Jean-Baptiste van Loo participó en la restauración de los frescos de la galería Francisco I de Francia del Palacio de Fontainebleau. En 1733, comenzó a pintar escenas de género debido a que comprendió que no podía vivir sólo a base de vender bodegones, su gran vocación. Dentro de su nuevo estilo artístico se centró en la representación de escenas domésticas. En este ámbito, Chardin capta muy bien el recogimiento de sus personajes y demuestra una grandísima habilidad para otorgar una serena dignidad a las simples tareas domésticas. Es evidente su evolución estilística en estas obras. Su pincelada se vuelve más vaporosa y las tonalidades suaves anuncian las de los pasteles del final de su carrera.

Este periodo de la vida de Chardin se abrió con dos obras maestras: “Señora sellando una carta”, donde representa a una persona joven que espera con impaciencia que le acerquen luz para poder sellar una carta, y “La cisterna de cobre”, que representa a una mujer agachada cogiendo agua en una cisterna de cobre. Como en la obra precedente, una puerta en el muro del fondo muestra una escena secundaria.

A partir de 1748 retomó su primer oficio y comenzó a pintar numerosas naturalezas muertas. Éstas se distinguen claramente de las de los años 20 por la multiplicación de las especies de animales de caza, variedad de frutas y de objetos (porcelanas valiosas o cristalería sofisticada) que utiliza. Aún expondría alguna escena de género pero serían copias de obras anteriores o variantes de éstas ya que había dejado de componerlas hacía unos años.

Desde 1770 se dedicaría a cultivar la técnica de pintura al pastel (medio al que se ve obligado a optar por motivos de salud, abandonando la pintura al óleo), practicada anteriormente por grandes pintores como Leonardo Da Vinci o Hans Holbein, y cuyo despegue definitivo se produjo en el siglo XVIII gracias a los retratos de la familia real que realizó Maurice Quentin de la Tour, amigo de Chardin. En este ámbito se impuso como retratista y entre 1771 y 1779 expondrá en los Salones autorretratos, retratos de su esposa, distintos cuadros “de expresión” y una copia de Rembrandt. Con esta nueva técnica de pintura quedó patente la profunda seguridad que había adquirido como artista y suponen el punto final y culmen de su carrera.

Tras las exposiciones dedicadas a Chardin con motivo del bicentenario de la muerte del artista y el tricentenario de su nacimiento, en 1979 y 1999, no se había vuelto a revisar la producción de este admirado y original pintor francés. De hecho esta iniciativa del Museo del Prado es la primera que se ha llevado a cabo en nuestro país por lo que supone una oportunidad única para conocer su obra.

El museo, a través de 57 obras, reconstruye la vida del pintor y da a conocer las distintas etapas por las que pasó Chardin en su pintura, resaltando los aspectos más destacados.

El visitante se encontrará con muchas de sus más famosas creaciones junto a cuadros poco conocidos por tratarse de obras albergadas en colecciones particulares e incluso algunas identificadas recientemente. Además, se podrán contemplar dieciseis obras que no se han incluido en la presentación italiana de la muestra, entre las que cabe destacar “La raya”, procedente del Musée du Louvre; “Los atributos de las artes”, del Musée Jacquemart-André de París, cuadro de grandes dimensiones de tema alegórico que se presta por primera vez a una exposición; o las tres versiones de la “Joven maestra de escuela” (National Gallery de Londres, National Gallery of Art Washington, y National Gallery of Ireland, Dublín) que se reúnen en primicia para su presentación en la sede española.

La colaboración y generosidad de un número extraordinario de grandes instituciones americanas y europeas -destacando la contribución del Musée du Louvre con el préstamo de once obras- y coleccionistas privados ha permitido cumplir el difícil objetivo de reunir algunos de los más famosos lienzos del artista que se podrán contemplar.

Fuentes de la información:
es.wikipedia.org/wiki/Jean_Sim%C3%A9on_Chardin
www.artehistoria.jcyl.es/genios/pintores/1560.htm
www.museodelprado.es/exposiciones/info/en-el-museo/chardin/
Fuente de las imágenes:
www.epdlp.com/cuadro.php?id=174
www.espanolsinfronteras.com/Elarteylahistoria07LPintoresJeanB.Chardin.htm

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