Caza ilegal de ballenas en el área protegida de la Antártida

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La asociación ecologista Sea Shepherd ha acusado a Japón de matanza ilegal de ballenas dentro del área protegida de la Antártida. Las ballenas Minke están consideradas en peligro de extinción por lo que una actividad de caza ilegal podría poner en serios problemas a esta especie.

Fuente: Ambientalistas
Vista aérea del barco nipón

El Santuario Ballenero Austral es una zona de la Antártida donde se prohíbe la caza comercial, por ello al ser vistos cinco barcos de la flota japonesa, que se encontraban dentro de ésta zona, se encendieron las alarmas.  Japón alega que no estaba realizando una caza ilegal sino que estaba obteniendo ballenas con fines científicos. Sin embargo en la cubierta del barco de factoría nipón Nisshin Maru, se encontraron tres ballenas Minke sobre la cubierta del barco factoría y un cuarto cetáceo descuartizado y rodeado de sangre. 

Según Peter Hammarstedt, capitán del Bob Barker, Japón muestra un “desprecio flagrante por las leyes internacionales al seguir capturando cetáceos de forma ilegal mientras el mundo espera pacientemente la decisión de la Corte Internacional de Justicia”. La gobernante de la coalición conservadora de Australia había prometido más vigilancia en la zona protegida llegando a enviar hasta prometer un avión para evitar actividades como ésta. Sin embargo, según el presidente de Sea Shepherd Australia, Bob Brown, incumplió su promesa.

Afirmó que “es una escena horripilante, sangrienta y medieval que no tiene lugar en este mundo moderno”. Sea Shepherd considera que Japón contraviene la moratoria internacional impuesta en 1986 a la caza comercial de ballenas, aunque el Gobierno de Tokio asegura que sus capturas tienen fines científicos.

El capitán de la flota de Sea Shepherd, interpreta el acto de Japón  como una muestra de “desprecio flagrante por las leyes internacionales al seguir capturando cetáceos de forma ilegal mientras el mundo espera pacientemente la decisión de la Corte Internacional de Justicia”, que comenzó a deliberar el caso en julio de 2013. 

Con este tipo de actividades Japón viola el mandato de moratoria total de la caza con fines comerciales que entró en vigor en 1986. Los nipones se defienden diciendo que su programa está amparado por el artículo VIII de la Convención de 1946, que permite la caza de ballenas con fines científicos. 

Fuente de las imágenes: Ambientalistas

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