Carmen Conde: una amistad epistolar con Katherine Mansfield

0
558

Cartas a Katherine Mansfield es una obra de Carmen Conde un tanto inhabitual, a la par que original, publicada por La Bella Varsovia. El ser humano tiene la necesidad de expresar sus vivencias, ya sea a través del lenguaje o del arte, para poder llegar a comprenderse a sí mismo o a su entorno. Encontrar un interlocutor al cual podamos abrirnos sin temor a que nos juzguen es un reto porque, como decía Remedios Varo, “Puedes ir de acá para allá, pero mientras tú no estés bien, nada de lo que te rodea lo estará”. La escritura tiene el componente catártico necesario para alzar la voz de Carmen Conde.

En 1935, Carmen Conde entabló una amistad con Katherine Mansfield —autora modernista de origen neozelandés—; sin embargo, no fue una amistad al uso, no, puesto que Mansfield ya había fallecido. Conde mantuvo una relación epistolar unidireccional. ¿Qué significa esto? Que redactó cartas literarias de carácter personal —su contenido oscila entre anhelos y elucubraciones— con un remitente ya fallecido. Finalmente, las publicaría. Con ellas, la autora ordenaba sus ideas, marcando un cauce reflexivo. Con un estilo lírico y un lenguaje perfectamente cuidado, consigue crear un entorno confidente, además de amable. Un lugar donde se tambalean las tiranías, como bien apunta Fran Garcerá, las cartas: “[…] fueron un medio para exteriorizarse a sí mismas y a sus ideas frente a la realidad que las rodeaba y, en muchas ocasiones, subyugaba”.

La presente edición de Cartas a Katherine Mansfield está realizada por Fran Garcerá —investigador predoctoral FPI del Centro de Ciencias Humanas y Sociales del CSIC—. La obra se encuentra construida por diversos apartados que le otorgan una solidez discursiva. Comienza con “’Huidizos soles incompletos’: Carmen Conde a Katherine Mansfield, cartas en una sola dirección” una introducción de Garcerá, en la cual se explican los elementos más relevantes para comprender la obra, además de comprender la elección de su remitente. A continuación, llegamos a las “Cartas a Katherin Mansfield”. Por último, se encuentra un anexo literario con “Los diarios” y otro fotográfico, que conseguirán acercarnos más a la autora.

La obra de La Bella Varsovia, Cartas a Katherine Mansfield, se alza como una obra de introspección de una persona con una gran inquietud por conocerse a sí misma y reflexionar sobre temas acuciantes como las experiencias más cotidianas del día a día, la muerte, sus pulsiones suicidas o el misterio de la creación artística. Un libro que nos invita a conocer a una artista, a una mujer, pero también a recapacitar sobre los retazos argumentales que inquietaban a la autora. Los yugos de la sociedad ahogan, por lo que la escritora necesitaba una confidente; en palabras de Leonora Carrington: «Las mujeres han estado oprimidas, y creo que muchas no desarrollan todo el potencial que tienen porque las consideran seres inferiores. Pero eso no significa que piense que las mujeres son mejores que los hombres ni tampoco que los hombres son mejores que las mujeres. Lo que está claro es que la principal preocupación de los oprimidos es dejar de estarlo». No dejéis pasar la oportunidad de adentraros en este universo planteado por Carmen Conde.

Dejar respuesta