Carmelo Anthony y Denver Nuggets, un divorcio feliz para todas las partes

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Fotografía: Matthew D. Britt
Fotografía: Matthew D. Britt

23 de febrero de 2011, los periódicos deportivos tienen sus rotativas trabajando a todo ritmo y los teléfonos no paran de sonar en las redacciones de radios y televisiones, especialmente en Denver y Nueva York. Se confirmaba el rumor, Carmelo Anthony jugaría en los Knicks. Se desata la locura en la Gran Manzana con la llegada de una superestrella como ‘Melo’, que se une a Amar’e Stoudemire para formar una pareja tremenda. En el otro lado de la balanza reina el pesimismo por la pérdida. Dos años después se comprueba la imprevisibilidad de la NBA, considerada la mejor liga de baloncesto del mundo.

 Tras más de dos temporadas suspirando por la estrella nacida en Baltimore, los New York Knicks conseguían cuadrar las cuentas para mover a Carmelo Anthony de los Denver Nuggets. Danilo Gallinari, Wilson Chandler, Kosta Koufos, Timofey Mozgov y Raymond Felton se fueron a Colorado, mientras que Chauncey Billups, Renaldo Balkman, Anthony Carter y Shelden Williams hacían el camino inverso junto al nuevo ídolo del Madison Square Garden. Por medio aparecía también Minnesotta para cuadrar el traspaso, enviando a Corey Brewer a New York a cambio de Eddie Curry y Anthony Randolph.

En los primeros meses de Carmelo en los Knicks, los neoyorquinos se meten en los playoffs por los pelos y les toca enfrentarse con los Boston Celtics que les vapulean en cuatro partidos con una exhibición de su Big Three, acompañado de un emergente Rajon Rondo. Por su parte los Nuggets alcanzaron contra todo pronóstico las 50 victorias para ser también barridos en primera ronda por por Kevin Durant y sus Thunder.

El final del lockout traía una nueva temporada, con unos Nuggets completamente remodelados con la llegada de Andre Miller desde Portland, la salida de Kenyon Martin y J.R Smith rumbo a China, el desembarco de Corey Brewer y Rudy Fernández desde Dallas y, mediada la temporada, el traspaso de Nené a Washington a cambio de Jamal McGee. Cambios de cromos que permitían a George Karl imponer el más puro estilo run&gun, sin una estrella que acaparase gran parte de los tiros. Así, los de las Montañas Rocosas se metieron en la postemporada como sextos de la Conferencia Oeste.

Los Lakers de Kobe Bryant y Pau Gasol esperaban en primera ronda, pero los Nuggets no se arrugaron en ningún momento y con un magnífico Arron Afflalo en el tiro desde la lejana distancia consiguieron forzar el séptimo partido, tras el cual quedaron eliminados.

En la Gran Manzana, las cosas pintaban feas con un equipo que no levantaba el vuelo por la mala gestión de la plantilla por parte de Mike D’Antoni. Ni la llegada de Tyson Chandler para afianzar el puesto de pívot, ni la repentina irrupción de Jeremy Lin, ni la aparición en febrero de J.R Smith como agente libre, pudieron llevar a los Knicks más arriba del séptimo puesto en su conferencia. El técnico italoamericano era cesado y en su lugar tomaba el mando Mike Woodson que impuso un baloncesto defensivo y con ataques largos, perfecto para ‘Melo’. La nueva superstar de New York se salíó, pero nuevamente la primera ronda de playoffs sería el tope de esa temporada. Los Heat de Lebron y Wade mandaron a los neoyorquinos a casa en sólo cinco partidos (4-1).

Sin embargo con la llegada de la nueva temporada, el sol empezaba a brillar en Nueva York. La salida de Jeremy Lin parecía un nuevo desastre en la dirección técnica de la Gran Manzana, pero nada de eso. Jason Kidd, Pablo Prigioni y Raymond Felton llegaban para reforzar el puesto de base, Rasheed Wallace volvía del retiro para apuntalar la pintura y J.R Smith renovaba para matar a cañonazos desde el banco. Los Knicks se posicionaban como favoritos al anillo en la presente temporada, con una defensa dura y un Carmelo infalible. El Madison es ahora una fortaleza inexpugnable y los Knicks viven segundos en la Conferencia Este tras Miami, a la espera de los playoffs donde Melo quiere probar el sabor de su primer anillo.

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La euforia no está solo desatada en New York, en Denver también viven tiempos de bonanza con unos Nuggets que ganan desarrollando un baloncesto espectacula. La llegada de Andre Iguodala, la irrupción de Ty Lawson,  Danilo Gallinari y Kenneth Faried – quizá el mayor ‘robo’ del draft de 2011 – y la aportación de Corey Brewer y McGee desde el banco han llevado a los de Colorado a pelear por las posiciones altas de la Conferencia Oeste. La racha de quince partidos consecutivos ganados marca el momento por el que pasa la franquicia, que se posiciona como el gran tapado para los playoffs.

Después de todo, el conocido en Estados Unidos como Melotraspaso, ha traído días de gloria tanto a Denver como a Nueva York, aunque ninguno de ellos haya conseguido nada por el momento. El objetivo de ambos es el anillo de campeones y prometen dar guerra para conseguirlo.

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