Caracas, ¿modelo para armar? (I)

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“Caos, es la primera idea que me viene a la cabeza”.

Preguntado por la situación de Caracas, Ernesto Ecarri no vacila en su respuesta, conoce bien la ciudad. Lleva desde 1994 trabajando para ‘El Universal’, uno de los más influyentes periódicos que se editan en la capital de Venezuela, y desde 2004, es editor de la sección de Política y Nacional. “Lamentablemente la ciudad en donde vivo no está pasando por su mejor momento”, reconoce. “Caracas nació sin planificación y a lo largo de los años creció de manera desordenada”. Ese desorden se aprecia con claridad en los cerros que rodean al centro de la ciudad y donde la población con menos recursos se ha ido hacinando, formando una explosiva mezcla de pobreza y delincuencia. Un buen ejemplo de ello es Petare, capital del municipio de Sucre, en el este de la ciudad, ha sido succionada por la gran urbe hasta convertirse en un suburbio de esta, en una Parroquia, como se conoce a las mínimas divisiones político-territoriales de Caracas.

La falta de planificación, junto con la ausencia de “políticas públicas coherentes” es, según Ecarri, la causa de que la inseguridad se haya convertido en “la norma” para los caraqueños. “Sé que suena apocalíptico, pero es así”, concluye.

Tal vez no apocalíptica, pero sí preocupante, es la situación si nos atenemos a los datos que ofrece el Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC). Según este organismo, dependiente del Ministerio del Poder Popular para Relaciones Interiores y Justicia, en el año 2009 fueron asesinadas 2.897 personas en Caracas. Esto supone el 18% del total de todas las muertes violentas registradas en Venezuela, que ascendieron a 16.094, y 372 muertes más que en 2008, cuando se registraron 2.525 homicidios en la capital.

Una media de 8 muertes violentas al día en la Caracas del año 2009 puede parecer una cantidad excesiva. Sin embargo, esta cifra se queda corta en comparación con las casi 15 que se han producido, según un informe del Instituto de Investigaciones de Convivencia y Seguridad Ciudadana (INCOSEC), sólo en el primer trimestre de este año 2010.

“Son cifras escandalosas, casi de guerra”, reconoce Juan Carlos Monedero, profesor de Ciencia Política en la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y ex asesor del Gobierno de Hugo Chávez.

El profesor Monedero atribuye el alto grado de delincuencia en Caracas a dos factores, representados en dos grupos sociales: por un lado a la policía y a su aparato corrupto, incapaz de mantener el orden en muchas de las zonas de la ciudad; y por otro, a la infiltración del paramilitarismo –“un cáncer heredado de Colombia”– en muchos de esos barrios donde la policía ha perdido el control.

“Sin embargo”, asegura el profesor de la UCM, “el problema de la violencia no se resuelve sólo con represión; hace falta apoyo ciudadano”. Y también es necesario el apoyo dentro del núcleo familiar: “es importante la implicación de las familias para, desde la juventud, romper con ese mito de que el que tiene un arma tiene una presencia social superior a los demás”, sentencia Monedero.

Precisamente la tenencia masiva de armas de fuego se ha convertido en un serio problema para la seguridad en Caracas y en toda Venezuela. Lo sabe David Beriain, periodista del programa ‘Reporteros Rec’, de Cuatro. “Venezuela es un país familiarizado con la violencia”, nos dice en conversación telefónica, “no hay que enseñar a pegar tiros”.

Beriain recorrió hace pocos meses algunos de los suburbios más peligrosos de Caracas y el resultado es un documental, ‘Los guardianes de Chávez’, que, en palabras del propio reportero, nos muestra “un viaje a ras de suelo por la Venezuela armada”.

De hecho, según un estudio de INCOSEC publicado en Febrero de 2010, en el 58,1% de los delitos cometidos en Venezuela se utiliza armas de fuego, frente a sólo el 11,2% en el que son usadas las armas blancas.

También es interesante destacar el abuso y la exageración que supone, como se recoge en el estudio de INCOSEC y se afirma en el documental de Beriain, que en el 63% de los homicidios de toda Venezuela se efectúen un mínimo de 5 disparos, lo que lleva a pensar en importantes tiroteos y enfrentamientos armados.

Patricia Merayo, estudiante caraqueña que actualmente cursa un máster en la Universidad Autónoma de Madrid, propone como solución una “Ley de Desarme Nacional como solución imperativa al problema de las armas, a corto plazo”. Sería una medida necesaria en un país que, como comenta David Beriain, corre el riesgo de caer en un “choque político, habiendo entre 9 y 15 millones de armas en las calles”. Es imposible conocer el número exacto de ellas en manos de los malandros, que es como aquí se conoce a los delincuentes, pero el periodista de Cuatro lo calcula “en torno a las 3 armas por cada hogar venezolano”.

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