Cannavaro, balón de Oro

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La pasada semana el defensa del Real Madrid Fabio Cannavaro recogía el Balón de Oro que otorga la revista France Football al mejor jugador de 2006. ¿Al mejor?

Como si de la final de Gran Hermano se tratase, durante todo el mes de noviembre el mundo del fútbol ha estado pendiente de la asignación del Balón de Oro que la revista francesa France Football otorga al mejor jugador del planeta. Cuando se publicó que el ganador era el defensa italiano Fabio Cannavaro, todos sabíamos que iba a haber polémica. ¿Es merecido ese Balón de Oro? ¿Es justo otorgárselo a Cannavaro por encima de jugadores como Henry o Ronaldinho? ¿En qué se han basado? Responder a esos interrogantes no es ni mucho menos tarea fácil, porque las opiniones son muchas y de todos los gustos.

Lo cierto es que cuando surgieron las primeras críticas, los defensas del fútbol mundial cerraron filas en torno a su colega italiano. Creían que era justo que por una vez se premiara el juego defensivo y la labor que llevan a cabo dentro de sus equipos. Pero lo cierto es que otorgar un galardón como el Balón de Oro a un defensa ha sido visto desde algunos ángulos como premiar el antifútbol, como otorgar un balón dorado a una persona que sólo sabe despejarlos. En cincuenta años de historia que tiene tras de sí el ansiado galardón, tan sólo habían sido dos los defensas que se lo habían adjudicado. Los dos alemanes y los dos mediocampistas reconvertidos: Beckenbauer (1972 y 1974) y Sammer (1996), líbero de gran clase que llevó a su equipo, el Borussia de Dormunt, a conquistar su única Copa de Europa. Es indudable que a lo largo de la historia han surgido defensas que han merecido este título que ahora recibe Cannavaro. Desde algunos enfoques este galardón ha sido visto como un reconocimiento a la labor de otros defensas italianos como Baressi o Paolo Maldini, que nunca recibieron el Balón de Oro. Pero lo cierto es que el mejor reconocimiento para ellos hubiera sido otorgárselo en su día, y ahora de poco vale que lo gane otro defensa.

Porque la verdad es que el premio ha sido tan sonado como injusto. Basta con hacerse una pregunta, ¿ha sido Cannavaro el mejor jugador del planeta este año? Y la respuesta es un rotundo NO. Es cierto que llevó a Italia a ser el mejor equipo del mundo en el Mundial de Alemania, y que levantó el trofeo de campeón en la final. No menos cierto es que su actuación en la cita alemana fue impecable, y que en todo momento se mostró seguro y rápido en el corte. Pero en este mundial, en ese equipo campeón del mundo, formaba pareja con Fabio en el eje de la zaga Materazzi, que aparte de ser protagonista en la despedida de Zidane, también brilló al nivel de Cannavaro durante la cita mundialista, estuvo seguro en defensa, marcó en la final y, para colmo, fue el pichichi de la selección italiana en Alemania. Méritos desde luego no le faltan, ¿se imaginan que le hubieran dado el Balón de Oro a Materazzi? Pues eso mismo.

Porque si basamos en el mundial el éxito de Cannavaro, su compañero tampoco desmerece el galardón. Pero, ¿y a nivel de equipos? Fabio se proclamó campeón del scudetto con su equipo, la Juventus de Turín, y posteriormente fue desposeído del título por amañar partidos. Cannavaro no tuvo directamente nada que ver, pero eso se parece mucho a premiar una trampa. Y no es la primera vez que se hace, Zidane fue nombrado mejor jugador del mundial justo después de cometer una agresión sobre Materazzi, agresión que la haga Zidane, o la haga Pelé, sigue siendo igual de grave, y que supuso para su equipo quedarse con diez en la prórroga de una final del campeonato del mundo. Qué ancha se quedó la FIFA…

La razón fundamental que esgrimen estos días los teóricos del fútbol es que, durante el año, ningún jugador ha brillado al nivel con que lo hicieron Ronaldinho o Shevchenko en ediciones pasadas, y claro, se ha premiado la solvencia. Falso. Es cierto que en el Mundial de Alemania, las estrellas del fútbol mundial (léase la selección brasileña) no estuvo ni mucho menos al nivel que se esperaba, pero con todo y con eso, hay jugadores que merecían el galardón por encima de Cannavaro. Un buen ejemplo es Henry. Llevó a su equipo a la final de la Liga de Campeones (que perdió con el rodillo azulgrana, que era inevitable, como en su época perder con el Milán de Gullit, Van Basten…). Pasó por la primera fase del mundial sin hacer mucho ruido pero estuvo cuando su equipo lo necesitó: un gol suyo dejó en el camino a la favorita, Brasil, en los cuartos de final. Jugó una final grandiosa, sobre todo la segunda parte (vean el vídeo si no lo recuerdan) y no fue campeón del mundo por una tanda de penaltis. Es cierto que, desde ahí, su arranque en la Premier ha sido más bien discreto esta temporada, pero tampoco es que Cannavaro se esté saliendo en el Madrid, ¿o no?

Un Balón de Oro nunca debe premiar la solvencia, sino el espectáculo. Otorgarle un galardón así al catenaccio es totalmente injusto. Catenaccio que hasta hace poco en España repudiábamos, y que ahora, mira tú cómo cambian las cosas, aplaudimos, defendemos y hasta premiamos. A los que buscan resultados, enhorabuena, ya tienen su premio. A los que nos gusta el espectáculo, tranquilos, vienen de camino los Robinho, Messi, Cesc, Van Persie, Roonie, Cristiano Ronaldo… Con ellos, al menos, tenemos el futuro asegurado.

Fuentes de las imágenes:
www.jornada.unam.mx
www.newsday.com
www.postimes.ee

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