“Canciones de amor a quemarropa”, sweet home Wisconsin

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Nickolas Butler debuta con una primera novela profundamente americana que oscila entre la impecable técnica narrativa del autor y la profusión de tópicos y lugares comunes de la historia.

shotgun Publicada por la editorial Libros del Asteroide, Canciones de amor a quemarropa es una novela que esconde una gran trampa; la impecable y magnífica prosa del autor. Aunque resulte paradójico, que Nickolas Butler escriba muy bien significa un problema a la hora de valorar en su justa medida su opera prima. Uno va leyendo este libro y se siente cómodo, le va gustando como está escrita la historia y la descripción de los personajes y sobre todo la de esos fascinantes paisajes de la América rural o profunda que se nos antojan desde nuestro lugar del mundo casi como un territorio propio del fantástico. Uno va leyendo y se deja arrebatar por el alma de los protagonistas de la novela y se admira por la capacidad de Butler para extraer la emoción y grandeza de lo más pequeño, de su elogio vívido del detalle. Sin embargo cuando esta lectura va avanzando y cuando vemos que queda poco para el final del libro y al terminarlo uno se da cuenta de que en realidad tras la ilusión del prestidigitador no hay más que un puñado de tópicos bien manejados, de lugares comunes en un entorno propicio para el artificio.

Con esto no quiero decir que Nickolas Butler sea deshonesto, su escritura está repleta precisamente de honestidad, ni que su Canciones de amor a quemarropa sea una mala novela, al menos no del todo. En el párrafo anterior ya enumero muchos de los logros del libro a los que habría que añadir el acierto en la estructura al dividir los capítulos en las diferentes voces de cada uno de los personajes principales y su buen tino a la hora de hacerlo ya que es algo que se le podría haber vuelto en contra como a tantos escritores. El problema como digo reside en lo trillado de la historia de estos cinco amigos de un pueblecito del Medio Oeste americano, en este loable canto al amor y principalmente a la amistad que peca de manido e incluso en algunos momentos de un vergonzante y moralista tufo al peor conservadurismo norteamericano. Asistimos entre las páginas de Canciones de amor a quemarropa a un cúmulo de situaciones y reflexiones cuyo mensaje final no es otro que el de que el único camino a la felicidad es el de la familia, el matrimonio y nuestro lugar natal.

Por el camino encontramos el sobado discurso de la soledad y amargura de la fama, el éxito y el dinero frente a la felicidad cotidiana, pese a su dureza, de la vida sencilla entre la familia y la reducida comunidad de un pequeño pueblo. También se nos habla del triunfo del amor y la amistad, del sentido de pertenencia y de los peligros de la nostalgia de la juventud. Dice Inés Martín Rodrigo en la pestaña del libro que Canciones de amor a quemarropa será una película indie y probablemente lleve razón, sin embargo creo que será una de esas que bajo su apariencia, una vez separado el grano de la paja, esconden exactamente el mismo fondo que cualquier comedieta romántica al uso. Me quedo con la seguridad de descubrir en Nickolas Butler a un excelente y prometedor escritor que esperemos encuentre una historia a su medida.

 

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