Campeones natos

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Después de que Marc Márquez se proclamase campeón del mundo en 125cc queda demostrado el poderío que existe en España en materia de motos. La precocidad de los pilotos españoles (Márquez con 17 años es el piloto más joven en ganar un Mundial y el segundo del mundo) no hace más que evidenciar la gran cantera y sobre todo la afición que este deporte tiene en el país, que suma ya 35 títulos en su haber.

En 125 hay 6 españoles entre los 10 primeros clasificados, mientras que la supremacía de Elías en Moto2 y la de Lorenzo y Pedrosa en MotoGP es incontestable. Esta camada de ganadores ha hecho historia en el deporte de las dos ruedas. El triplete (tercera vez que España lo consigue) cosechado por los pilotos españoles simboliza ese dominio global y les sitúa en la élite del motociclismo internacional. Cierto es que anteriormente ya lo estaban, pero ahora no solo refleja esa latente superioridad si no además, el halagüeño futuro que depara este deporte.

Los piques que han existido entre algunos de los pilotos españoles muestra a las claras la competitividad de unos jóvenes con mucha hambre de triunfos. No regalan nada, quieren estar ahí arriba y, al final, el trabajo bien hecho ha reportado sus frutos. Esa misma ambición ha hecho que Lorenzo acabase la última carrera del año luciéndose en el circuito de Cheste y romper así el récord de puntos de Rossi en una misma temporada. Con esta victoria, el mallorquín manda un mensaje que rebate a todos aquellos que querían quitarle méritos a su título debido a las lesiones del italiano y de Pedrosa.

Un aplauso mayúsculo merece Toni Elías. Después de años difíciles, donde el de Manresa ha sufrido la impotencia de saber que su motor era inferior, el dolor de las caídas y la mala suerte de las averías, todo ello lo apartó de la senda de los triunfos. Después de una década de sinsabores en Moto2, Elías ha bajado desde Moto GP con la misma ilusión que un novato y se ha llevado, la que dicen es, la cilindrada más democrática del Mundial. Es un claro ejemplo del currante en el mundo del motociclismo; son muchos años en la sombra, cayendo en el último momento y partiéndose la cara para conseguir un hueco ahí arriba, y su perseverancia le ha llevado a saborear las mieles del triunfo.

Marc Márquez es el yogurín que completa este trébol ganador. El joven piloto de 17 años, que no pudo brindar con cava su victoria en el cajón debido a su edad, lleva subido a una moto desde los 11. Como todos los grandes de este deporte, comenzó a pilotar antes que andar. Estamos ante un diamante en bruto que con su prometedor triunfo empieza a pulir sus púberes aristas.

Se vislumbra un presente y un futuro prometedor para este país en el deporte de las dos ruedas. Hay campeones para rato.

Fuente del texto:
Elaboración propia.

Fuentes de las imágenes:
Marca.
www.motogp.com


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