Camilla Cattarulla, Clara Obligado y el difícil juego de equilibrios de la literatura migratoria argentina

0
152

El V Coloquio Internacional del Seminario Permanente sobre Literatura y Mujer, centrado en esta edición en la temática “Límites y fronteras”, acogió el pasado miércoles, día de la inauguración del evento, a la italiana Camilla Cattarulla, escritora, profesora y doctora en estudios americanos por la Universidad Degli Studi Roma Tre, así como a Clara Obligado, escritora argentina y exiliada política de la dictadura militar desde 1976. Ambas centraron su discurso en las fronteras lingüísticas reflejadas en la literatura migratoria argentina y explicaron las dificultades para integrarse totalmente en un país distinto al de origen. 

Cartel del V coloquio Literatura y mujerLa migración supone un fenómeno siempre presente en este mundo globalizado y se refleja en ciertos modelos literarios que, según explicó Cattarulla, agrupan “la literatura sobre el exilio y del exilio, y la literatura de migración. Ambas se originan a partir de una ruptura existencial que supone uno o más desplazamientos, narran un proceso de fragmentación y reconstrucción identitarias, se expresan preferentemente mediante el uso de la primera persona narrativa y se pueden producir en una lengua que no es la nativa. En ambas el regreso juega un papel fundamental, cuanto menos en lo tocante a la expectativa”. 

La italiana pasa largas temporadas en Argentina, un país multiculturalizado y que, desde las ultimas décadas del siglo XIX hasta la primera mitad del siglo XX, fue un espacio pacífico de recepción de inmigrantes de todo el mundo. En este sentido, Cattarulla recalcó que “la literatura nacional no ha tardado en percibir el fenómeno con posiciones a menudo antagónicas sobre el rol, en cualquier caso conflictivo, de las comunidades inmigrantes en la formación de la identidad nacional, pasando por distintas etapas marcadas por opciones literarias y teorizaciones que casi nunca han considerado el rol de la mujer como agente activo hasta que llegaron los años 80 del siglo XX”.

Y es que, efectivamente, la mujer se ha visto ignorada por la comunidad literaria durante muchos siglos, a pesar del importante papel central que juega en la familia. Durante la última dictadura militar a la que fue sometido el país, muchas argentinas tuvieron que recurrir al exilio. Esta situación dio lugar a numerosas vivencias guardadas en la memoria de los afectados. Así, la literatura comienza a adquirir rasgos femeninos, “porque la memoria, la anécdota y el relato son casi siempre una carga que las mujeres han conservado y transmitido a las nuevas generaciones”, detalló la creadora transalpina

En lo que a la temática de esta literatura respecta, la lengua supone un elemento central y a menudo utilizado por los autores. “La migración establece una serie de umbrales culturales, de fronteras étnicas, lingüísticas, sociales y nacionales que se refieren tanto a los que emigran como a los que acogen a los emigrantes. El inmigrante representa la figura símbolo de este umbral cultural por tener que cruzarlo forzosa y constantemente, o por tener que caminar en busca de un equilibrio entre el mundo que ha abandonado y el que encuentra”. 

En este sentido, la autora italiana citó el cuento Lenguas vivas, de Clara Obligado, que trata sobre las incomprensiones lingüísticas que sufre una joven argentina en sus relaciones interpersonales al viajar a España. Cattarulla leyó un fragmento en relación a estas incomprensiones: “Tuvo que aprender que aparcar era estacionar, prolijo quería decir detallado, un grifo no era un monstruo mitológico sino una canilla, pararse no era ponerse de pie sino detenerse, estar constipado no tenia nada que ver con los intestinos, sino más bien con los pulmones, y que la amiga Conchita Boluda se llamaba así, de verdad, de verdad”. 

“Soy una mujer que lleva 35 años viviendo en España y se sigue considerando extranjera”. Así comenzó su discurso Clara Obligado, un relato basado en Rayuela, legendaria novela del autor argentino Julio Cortázar, que comienza “dando forma a un puente que comunica dos espacios discontinuos, imaginando así la posibilidad de un tránsito entre dos orillas”, y cuyo personaje Talita “no pertenece a ninguno de los dos espacios que la convocan, aunque se siente tentada por los dos. En su mundo sin fronteras, mantiene el equilibrio peligroso que le hace sentirse excluida y libre a la vez.” Obligado ilustró a través de esta identificación con el personaje de Cortázar su sensación personal en lo que respecta a la experiencia del exilio. 

La argentina invocó también un aforismo del escritor, poeta y columnista hispano-argentino Andres Neuman, que dice que “se sale por temor y se llega por error”, profundizando sobre él al contrastar que “abunda sobre esta eterna pregunta del exiliado respecto de dónde nos vamos y a dónde. Y que habla sobre el sentido del destierro. Arraigarse en la condición de extranjera es lo que busca mi literatura, que con el paso del tiempo descubre que se siente extranjera en las dos orillas”. Se ilustra así la idea de que el emigrante, una vez que abandona su patria, no podrá volver a sentirse igual ni en ésta ni en el país de destino, por muchos años que lo habite.

 Imagen cedida por la organización del evento

Dejar respuesta