Cambiamos presencia por regalos

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A quién no le han hecho nunca un descuento en una tienda tras dejarse una suma considerable de dinero en dos tonterías que al llegar a casa no son tan fantásticas como parecían en la tienda y que por desgracia ya no tienen posibilidad de devolución, o quién no se ha aprovechado de las pequeñas, si pequeñísimas, muestras regalo, que finalmente acaban en cualquier armario de casa. Esas son las pocas ventajas a las que podemos optar el común de los mortales. Sin embargo, no todos somos iguales, y la mayoría de los denominados “famosos” lo tienen mucho más fácil para hacerse con grandes obsequios. Sólo tienen que o aparecer por las mejores tiendas de cualquier ciudad, hacer un par de compritas, o ni siquiera eso, llegar, mirar, elegir, y salir cargadas de bolsas que ni siquiera han pagado o acudir a cualquier evento, posar delante de las cámaras y salir de allí con la última novedad en cámaras digitales, perfumes o un viaje a un balneario, a descansar del estrés de tanto trabajo…

Puede que ellas, las celebridades, tengan más poder mediático y sean la mejor manera para vender los productos, porque asociarlos a una famosa compensa más que un anuncio publicitario. Que una artista se pasee por la alfombra roja con un diseño supone que luego saldrá en todas las cadenas y en todas las revistas de moda, y eso no debe tener precio. Pero aunque estas personas vendan mejor un vestido de Gucci que una dependienta, lo cierto es que tampoco la dependienta se gastará millones en un “trapito” de esta marca italiana. Por eso, si los diseñadores y las grandes marcas regalan sus creaciones a estas personas, ¿quién comprará sus productos? Porque no creo que el pueblo llano se gaste 3.000 euros en un bolso, como lo hacen Paris Hilton o Victoria Beckam. Además, tampoco entiendo que muchos de estos productos de lujo, solamente dirigidos a grandes personalidades con grandes carteras, se anuncien en los medios de comunicación de masas, si no son estas masas las destinatarias de sus productos. Algo está claro, y es que el “prêt-à-porter” no es lo que más se lleva, por eso muchos grandes diseñadores han creado una línea más asequible de sus marcas, porque los diseños caros y extravagantes no son los que les dan de comer. Últimamente además son muchos los diseñadores que han dejado de regalar sus ropas y sólo las prestan. Lo que implica que tras una fiesta o una gala, la actriz de turno mande el vestido vintage que le prestaron a la tintorería y éste vuelva horas más tarde a la percha de la tienda, para más tarde ponerlo a la venta como si nada…, sin comentarios.

Actrices como Cameron Diaz o Nicole Kitman que además de cobrar 16 millones de euros por película –lo que supone que podrán permitirse unos vaqueros de 1.000 euros o gastarse 30.000 euros en un coche-, les obsequian pequeñeces como ordenadores portátiles, ropas de marca etc. Si es que quién mejor que nosotras para aprovechar y lucir en los pies unos bonitos manolos….

1 Comentario

  1. Me parece muy mal que por ser famosos se les regale lo que a otra persona cualquiera resulta muchas veces inalcanzable.
    Solo hablan con la prensa cuando les patrocina alguna de esas marcas, hablan de su vida privada con la marca patrocinadora al fondo y esta “noticia” se publica en una revista con foto y todo.

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