Calentar la cátedra

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Resulta inconcebible que un neurocirujano no esté obligado por sus superiores a aprender una nueva técnica para operar que aumenta las garantías de éxito. Nadie se pondría en manos de un médico que no ha renovado sus métodos desde los años cincuenta, y es algo comprensible porque las medicinas, las técnicas quirúrgicas, los conocimientos… han aumentado y evolucionado. Este ejemplo me parece extrapolable a cualquier otra profesión, pero hay una de ellas en la que el trabajador puede obviar, si le viene en gana, los cambios que con el tiempo ha sufrido la materia que trata. Y sí, me refiero a los docentes universitarios.

La Libertad de Cátedra es uno de los derechos incluidos dentro del derecho fundamental de la Libertad Académica, y que garantiza, al docente que enseña en el ámbito de la Educación Superior, “la libertad de enseñar y debatir sin verse limitado por doctrinas instituidas”. Pero el debate está claro ¿hasta dónde llega la Libertad de Cátedra?¿también a los contenidos?.

Como alumna de la Facultad de Ciencias de la Información de la UCM siempre había dado por sobrentendido, en base a mi experiencia, que la Libertad de Cátedra permite al docente enseñar lo que le parezca de la manera que más le apetezca. Y cuál fue mi sorpresa al descubrir que en otras universidades madrileñas, el departamento impone un temario común para cada asignatura al que el profesor tiene que ceñirse, eso sí, impartiéndolo como mejor le parezca. Y es que todos sabemos que el tema “La Guerra Civil Española”, puede cambiar mucho si te lo cuenta un republicano a si te lo expone un ultraderechista. Pero lo importante, es que has dado la Guerra Civil.

Al hilo de esto, emerge otra pregunta ¿por qué no se les exige a los docentes, al igual que a otros profesionales como los médicos, un proceso de renovación? No solo me refiero a los contenidos, aunque todos los que comparten facultad conmigo sabrán que en la asignatura Tecnología de la Información de 4º puedes, según el profesor que elijas (o te toque), pasar un año haciendo páginas web o aprendiendo a utilizar el tipómetro. Este es el ejemplo más comentado y famoso, pero no es el único.

Me refiero también al uso del Campus Virtual. Muchos profesores ni siquiera tienen su asignatura virtualizada, y no me refiero a que cuelguen los apuntes, pero creo que al menos deberían de tener la opción de enviarles un correo si necesitas hablar con ellos y un calendario actualizado en el que informen de cuando serán los exámenes y las fechas para entregar trabajos. Si además indicasen cuando no van a venir a clase, nos ahorrarían más de un viaje. En las Jornadas Campus Virtual UCM celebradas el pasado Septiembre, uno de los ponentes afirmó en la ronda de preguntas que muchos profesores se niegan a aprender a utilizar el Campus Virtual. Por mucha Libertad de Cátedra que tenga un docente, sigue siendo un empleado, y como tal tiene unas obligaciones que decide la empresa, o en este caso en particular, la UCM. Y si no son de su agrado, tendrá que buscarse otro empleo.

Por todo esto, pienso que el temario común para cada asignatura, creado por el departamento, y la obligación de utilizar los recursos disponibles que faciliten la comunicación entre el docente y sus alumnos, y optimicen la experiencia educativa de estos últimos, son dos buenas ideas que impedirían cosas como que un docente pueda pasar cincuenta años exponiendo su tesis sin variar ni una coma cuando lleva tres décadas desfasada, o que profesores que ejercen la docencia por la comodidad del empleo, aunque sea algo que no les agrade, dejen su puesto a personas que aún tienen ilusión por enseñar, y harán algo más que calentar la cátedra durante sus clases.

El problema es el de siempre: los alumnos hablamos mucho pero no hacemos nada. Por muy utópico que suene, si nos uniésemos podríamos hacer que se diese este cambio, o cualquier otro, en la UCM. ¿Qué es cualquier universidad sin sus alumnos? Nada. Pero seamos realistas, es más fácil desahogarse quejándose en la cafetería con los colegas, que tomárselo en serio y organizarse para, al menos, intentar hacer algo. Me incluyo.

Fuentes de las imágenes:
http://1.bp.blogspot.com/_ba8GLw6YpYE/TLhijf-55SI/AAAAAAAAABI/NC8U4DyZkGc/S1600-R/ense%C3%B1ar.jpg
http://3.bp.blogspot.com/_5gFH-Ew_xKU/R1Miztbv4XI/AAAAAAAAAEE/djmFnvse7kg/s320/ensenar.jpg
http://2.bp.blogspot.com/_wMfHBnq7EeM/SBnEjdZ9r4I/AAAAAAAAAGU/O68zYPh7oTU/s320/LACLASSE.gif

2 Comentarios

  1. Felicidades por el artículo!!!

    Muy bueno y muy acertado, ciertos docentes de la Facultad de Ciencias de la Información de la UCM se creen semi dioses a costa de la libertad de cátedra, y todos sabemos muy bien de quién estamos hablando…

    Un abrazo.

  2. Felicidades por el artículo. Estoy completamente de acuerdo con todo lo que expones. También soy alumna de periodismo de la UCM, y no puedo entender que halla profesores que ignoren el campus virtual. Pienso como tú, al menos que lo usen para publicar las fechas de los parciales, notas, avisos, y un email de contacto. Dejé la carrera en cuarto, hace 20 años, por desmotivación y por incompatibilidad con el trabajo que necesitaba para vivir. El año pasado retomé estudios para terminar la carrera, animada por ver que ahora Internet y el campus virtual iban a ser una ayuda para los que necesariamente tenemos que faltar a clase. Ya sé que la carrera de periodismo en la UCM es presencial, pero no me puedo permitir estar sintrabajar, no existe en la UNED, y es demasiado cara en otras universidades como la URJC, que sí tienen desde hace poco la posibilidad de estudiar online.
    Pero mi gozo en un pozo porque muy pocos profesores utilizan el campus virtual, y eso que es una herramienta bastante buena para la entrega de prácticas, apuntes y publicación de avisos.

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