Calamaro "incompleto"

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“Yo soy un loco, que se dio cuenta que el tiempo es muy poco”, Andrés Calamaro dio fe de su locura hace años, los mismos que han transcurrido desde que se convenció que la vida son dos días y hay que bebérsela a tragos largos. Consciente de lo efímero de su existencia ahora sorprende a público y crítica con sus ‘Obras incompletas’. El Salmón se consagra como el rey indiscutible del rock argentino – e hispanoamericano- con este cocktail explosivo en forma de álbum; un combo que incluye seis discos, dos DVD y un libro con las letras de sus canciones. Calamaro aprovecha para regalar a sus incondicionales 54 canciones inéditas. Una biografía audiovisual que recorre a través de 109 canciones diez años de trayectoria. En definitiva, un imprescindible en la colección de cualquier melómano. Y digo bien de cualquier melómano, porque ‘Obras incompletas’ es uno de esos álbumes que llegan para quedarse en los anales de la historia. Aviso a navegantes: una sola audición de este disco provocará un enamoramiento irreversible de Calamaro. El Calamaro querido al que se refieren sus millones de seguidores. El mismo que ahora se viste de leyenda, y tal vez, también de mito.

Andrés Calamaro es un pive peculiar, irreverente hasta la extenuación es un ave fénix que siempre resurge de sus cenizas. Andrés se hizo famoso a un lado y otro del charco como integrante de los míticos ‘Los Rodríguez’. Una banda hispano argentina que causó furor entre las adolescentes a comienzos de los noventa. Pero Calamaro estaba obligado a compartir protagonismo con otros dos genios como Ariel Rot y Alejo Stevel y Andrés nació para triunfar…en solitario. En 1997 se alejó de los satélites que le hacían sombra en ‘Los Rodríguez’ y echó a volar sin más compañía que su guitarra. Su prolífica carrera comenzó con la publicación de ‘Alta Suciedad’, el segundo álbum más vendido de la historia de la música argentina –por detrás de ‘El amor después del amor’ de su viejo amigo Fito Páez-. El Salmón conquistó a flacas y a locos al son de sus clásicas melodías. No obstante, su voz rota y desgarrada ha entonado alguna de las canciones de amor más bonitas de la música moderna. Y es que quien no recuerda aquella declaración de amor desgarrada a la inolvidable Paloma. El clímax de su carrera en solitario lo alcanzó con ‘Honestidad Brutal’. Este disco es algo así como el Apocalipsis Now de Calamaro, primero construye y después destruye, para después volver a construir algo más grande, algo que alcanza trazos de laberinto; como si el loco de ‘Alta Suciedad’ quisiera iniciar una huída hacia delante.

Si hay una característica que defina a Calamaro es, sin duda, su capacidad para reinventarse. Calamaro siempre vuelve. Lo hizo de la mano de la Bersuit, realizó recitales en compañía del Indio Solari y llenó horas en las radiofórmulas con temas de ‘La Lengua Popular’. Ahora parece que vuelve para quedarse. Solucionados sus viejos conflictos con Sabina y Fito Páez vuelve a cantar con ellos para deleite de sus espectadores. El próximo 10 de mayo Calamaro aterriza en Madrid para presentar su lado incompleto. Quizá ésta se la definitiva. Su vuelta, digo.

Fuente de la foto:
http://blogs.elcomercio.com.pe/busconovio/calamaro.jpg

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