Cadena perpetua para el homosexual en Uganda

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La oleada de homofobia que sacude a Uganda desde que se anunciara la nueva Ley de Antihomosexualidad ha derivado en, al menos, 49 ataques a homosexuales. A pesar de que la ley no ha entrado aún en vigor, la violencia se ha incrementado y la caza contra el gay es más dura que nunca. Un país donde este asunto se vivía en privado hasta hace 15 años, parece ahora influenciado por las corrientes religiosas evangelistas.

Yoweri Museveni, foto de wikimedia,Desde que se anunciara la conocida como ley mata-gais, se han multiplicado los arrestos, casos de acoso y violencia contra los homosexuales en este país de África oriental. El autor de esta ley polémica que ha traspasado fronteras es David Bahati, conocido evangelista y diputado del Movimiento de Resistencia Nacional, el partido del presidente Yoweri Museveni. Bahati defiende que la homosexualidad es un hábito que se aprende y, por tanto, se puede desaprender. Sus argumentos se basan en el informe de un comité de médicos, quienes descartaron el factor genético en la homosexualidad, diciendo que se adquiría mediante el hábito. Este diputado ha defendido también la pena de muerte, que finalmente no formará parte de la nueva ley, por la fuerte presión internacional que ha sufrido Uganda en las últimas semanas. La pena más dura para los homosexuales ‘con conductas agravadas’ será la cadena perpetua. Es decir, para quienes mantengan una relación a lo largo del tiempo consentidamente o si en ella está implicado un menor, discapacitado o persona con sida. Se prevén penas de entre cinco y siete años para la práctica del sexo entre gais, su promoción, la coacción a terceras personas, la incitación a la prostitución de menores o la gerencia de burdeles para homosexuales.

A pesar de que la ley no ha entrado en vigor a falta de una orden ministerial, las agresiones han aumentado de manera considerable en las últimas semanas. Algunos conocidos gais y lesbianas han sido atacados, despedidos y arrestados recientemente; el resto intentan evitarlo y algunos se plantean dejar su país. Sin embargo, la ley no dice nada sobre el hecho de ser homosexual, siempre y cuando uno no mantenga forma alguna de relaciones o las promueva y reconozca. Es decir, si se aprecia cualquier rasgo de homosexualidad en una persona, esta será castigada. Además, desde ahora se considerará delito no denunciar a un homosexual y hacer promoción pública de la homosexualidad.

Esta controvertida ley lleva cinco años debatiéndose y se aprobará previsiblemente en poco tiempo, a pesar de la lucha de los colectivos LGTB y de Derechos Humanos contra la homofobia en África. También se han manifestado en contra distintas organizaciones extranjeras como Amnistía Internacional e incluso varios gobiernos occidentales. Precisamente por la polémica suscitada a nivel internacional ha sido suavizada cambiando la pena de muerte por la cadena perpetua. El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, aseguró que esto complicaría las relaciones entre ambos países. El país norteamericano es el mayor donante de Uganda a nivel internacional, y tras la firma de Museveni está revisando los lazos que le unen al país africano. Otros países como Noruega, Dinamarca y Suecia ya han retenido o desviado ayudas por valor de más de 110 millones de dólares. Por su parte, el Banco Mundial, en una medida sin precedentes, ha suspendido la entrega de un crédito de 90 millones de dólares sin fecha de retorno.

Los activistas de derechos humanos que trabajan en Uganda defienden que esta oleada anti-gay ha surgido por la influencia de la religión en el país durante los últimos 15 años. Anteriormente, la homosexualidad era un asunto privado que no suponía una constante persecución a nivel nacional. Uganda es un país principalmente cristiano, el 90% de la población es católica y anglicana. La religión está muy presente en la vida diaria de una población con altas tasas de analfabetización. Observadores internacionales argumentan que Uganda se ha llenado de misioneros e iglesias evangelistas norteamericanas, que han modificado el modo de vida del país.

Sin embargo, Uganda no es el único país con leyes que persiguen y encarcelan a los gais. Nigeria es también protagonista de otra polémica norma contra cualquiera que anime la homosexualidad. Según las cifras de Amnistía Internacional un 70% de los países del continente criminalizan la homosexualidad. En algunos como Sudán o Mauritania es un delito penado con la muerte. A pesar de los argumentos sociopolíticos y económicos, es la religión el factor preponderante según los expertos internacionales.

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