Buena animación infantil en “Lluvia de albóndigas”

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Hace no mucho que ya podemos ver en el cine “Lluvia de albóndigas”, animación basada en el libro de Judi Barret escrito para niños llamado “Cloudy with a chance of meatballs”. Es extraño que en España sigamos poniendo los títulos que nos apetece, ya que no hay nada más desacerado como las albóndigas para nombrarla. Y es que llueve del cielo: helado, carne, panceta, huevos, hamburguesas pero ni una sola albóndiga… de nuevo los traductores han hecho de las suyas.
Ha sido escrita y dirigida por Chris Miller y Phil Lord, productores y guionistas que por primera vez debutan como directores en la gran pantalla. Las voces de los personajes animados (en la versión original) vienen a cargo de Bill Hader (“Año Uno”), Anna Faris (“Una conejita en el Campus”), James Caan (serie “Las Vegas”), Bruce Campbell (serie “Burn notice”), Andy Samberg (“Te quiero, tío”), Mr. T (serie “El equipo A”) y Tracy Morgan. En España para aliciente de muchos, tenemos a Flipy para interpretar al protagonista. El científico del programa “El Hormiguero” hace su debut como doblador y aunque no es un experto en la materia se defiende como mejor puede. Y es que también se convierte en un reclamo oír la voz de aquel que puedes ver y con el que te ríes todas las noches en la televisión.

El argumento principal gira en torno a Flich, un hombre que siempre ha querido construir un invento que ayudará a mejorar la vida de las personas. Tras artilugios variopintos como un crece pelo exagerado llego su mayor logro: una maquina que da comida a base de agua. Aunque está solo empieza a funcionar cuando llega a la atmosfera y absorbe el vapor de agua de las nubes. Flich que nunca había sido conocido por ser el mismo se sentirá tan a gusto que no verá venir la codicia del Alcalde, que quiere conseguir que el pueblo llegue a lo más alto como cuando eran conocidos por las sardinas tiempo atrás. Sam, una periodista, entendida en la materia pondrá los pies en la tierra cuando la comida comience a mutar y a hacerse cada vez más y más grande.

Hay escenas del film de lo más gracioso cuando cae sobre el pueblo una tonelada de hamburguesas, panceta o una tortita gigante con su sirope invade un lugar de ocio. También es así el restaurante que se ha creado con el techo abierto, donde los comensales solo deben esperar a que la comida caiga a su plato. Incluso para el cumpleaños del hijo del policía del pueblo, Flich le regala un lugar embadurnado en torres enormes de helado, sobre la calzada y también bolas de helado de distintos sabores sobre los propios tejados.

Pero también hace una crítica mordaz a la sociedad estadounidense y su mal habito alimenticio. Lo único que llueve de las nubes son platos ricos en grasas, alimentos cargados de hidratos de carbono que harán que los habitantes del lugar empiecen a comer y comer sin pensar en las consecuencias que pueden tener sus actos. Ni una sola col hervida, espinacas o judías verdes pueblan las peticiones de los pueblerinos, por eso la obesidad se implantará rápidamente entre los niños y los mayores, que verán sus habilidades reducidas hasta el mínimo esfuerzo.

Es una película bien destinada al público infantil ya que recae sobre ellos la responsabilidad de quedarse con los valores de los que nos habla: perseguir tus sueños hasta el final, no rendirse nunca para conseguir la meta que te has propuesto como Sam que quiere explicar todas las consecuencias de los desastres ocasiones por la máquina a pesar de que ello le puede costar el trabajo, aprender a ser el rarito significa para Flich ser la persona más especial y no un bicho raro, no dejarse llevar por las malas influencias como el Alcalde que desea que el invento funcione a pesar de que puede ser peligroso para todos y especialmente es saber reconocer los errores cometidos.

Fuentes del texto:
Iván Martínez de Miguel
Fuentes de la imagen:
www.Elseptimoarte.net

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