“Brokers”: el cinismo como antídoto

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El grupo teatral Yllana representa su ácida propuesta en el teatro Alfil. Una obra cargada de provocación, ironía y sobre todo, mucho humor.

En estos tiempos que corren, el dinero surge cómo la mayor preocupación para la gente. La crisis, concepto cíclico dónde los haya, golpea incesante la conciencia colectiva a través de periódicos, emisoras, televisiones. La compañía Yllana no escapa a esta realidad, y en su incansable búsqueda por la originalidad, nos propone no ya evadirnos de esta situación, sino al menos, arrancarnos una sonrisa. Son tiempos en los que el humor no abunda precisamente entre la gente, y de ahí que todas las propuestas que nos acerquen a él merezcan algo de atención.

De exitosa trayectoria, Yllana cuenta con la complicidad de un público que además de fiel, le es adicto. Fuera de las luces, han cosechado premios por doquier en varios festivales.

Bajo la dirección experimentada de David Ottone, “Brokers” está interpretada por Luis Cao, Antonio De la Fuente, Fidel Fernández y Antonio Pagudo, que dan vida a cuatro tiburones de bolsa, buscadores siempre hambrientos de las oportunidades que brinda este consumista mundo en el que nos ha tocado vivir. Son ellos, los trajeados narcisistas, marquistas, amantes de la tecnología y el culto al cuerpo, los vividores en exceso, los auténticos protagonistas de la función.

Estructurada en sketchs, la obra se basa en el humor negro y gestual de sus intérpretes, al estilo de Trycicle, permitiéndose también cierta interacción con el espectador. Son situaciones reconocibles todas ellas y por tanto, tienden hacia la carcajada fácil, con la exageración por bandera, este humor de sal gorda no encontrará acomodo en todos los públicos, y es quizá la única pega de la producción, pues abusa de ciertos clichés no ajenos para los avezados espectadores; los demás reirán cómo posesos.

De esta manera, las escenas van sucediéndose. Encontramos referencias veladas al mundo yuppie (American Psycho), y secuencias que resumen perfectamente la imaginación de los autores a la hora de desarrollar la escenificación de un sketch; por ejemplo, en una de los gags, con cuatro personajes y un par de objetos, son capaces de construir espacios fugaces en los que asistimos al auge y caída de uno de los brokers, dando el ritmo necesario para transmitir la progresión dramática del momento.

En el aspecto técnico no encontramos grandes revoluciones: tampoco son necesarias. El escenario si bien no resulta muy rico en detalles, no precisa de mucho más; es el montaje sonoro el que destaca por encima de todos los aspectos técnicos de la realización. Responde perfectamente a cada gag, y además toma un rol protagonista inesperado, sobre todo teniendo en cuenta el humor gestual del que se compone la obra. Impecable.

De los actores, destacar a Luis Cao por su energía e indómita vis cómica. Los demás cumplen su labor correctamente.

Ubicado en la calle del Pez, el teatro Alfil, (a cargo de Yllana desde 1996) acoge satisfactoriamente la función, pues su reducido tamaño sirve perfectamente para llenar el espacio de carcajadas, finalidad que cumple, sobradamente esta “Brokers”. Está previsto que las representaciones tengan lugar hasta finales de mayo, por lo que todo aquel que lo desee aún está a tiempo de sortear la crisis esbozando una sonrisa. Y el que no, siempre podrá volver a sus periódicos, emisoras, o televisores; un mundo más serio, más previsible y, al fin y al cabo, donde no parece ser tan relevante si lloramos o reímos.

Fuente del texto:
Elaboración propia
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