Brasil, ¿una democracia consolidada? ¡Ojalá un día!

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La conferencia “Brasil, de un país emergente al boom”, impartida por la Cámara de Comercio de Brasil, en Berlin, dio lugar a un pequeño debate, vía email, entre mi hermano, Turian da Silva, que estuvo presente en la conferencia, mi madre, Suzanna Bettina y yo. “Brasil, de país emergente al boom”, trataba del gran crecimiento económico del país, disminución de la pobreza, caída del desempleo, inversión en I+D, consolidación de la democracia…Nuestra contienda se direccionaba a la contradicción de tener un Brasil rico con una parte grande del pueblo pobre, el progreso manchado por problemas sociales, políticos, de seguridad etc. Sin embargo, el altercado duró poco, personas conscientes que somos (modestia aparte), llegamos a la conclusión inequívoca que cosas buenas acontecen en la economía y en otra áreas, no obstante, el camino a la igualdad y al estado de bienestar aun será muy largo.

Ahora bien, un punto se quedó dando vueltas en mi cabeza: Brasil como una democracia consolidada. El primer paso para aclarar si Brasil es o no una democracia sólida sería definir democracia, entretanto, es una tarea demasiado complicada, para la cual se necesita mucho tiempo y espacio. Otra cosa es analizar, ni que sea superficialmente, alguna de las condiciones imprescindibles para que haya democracia. Según el Catedrático en Relaciones Internacionales de la Universidad Complutense de Madrid, Felipe Sahgún, el Estado democrático obligatoriamente debe tener, entre otras cosas: un gobierno basado en una mayoría sólida de elecciones libres, en las que participen, en condiciones de igualdad, varios partidos. Que respete los derechos humanos, proteja las minorías, promueva la distribución de renta y tierra y tenga libertad de pensamiento y prensa.

De todos los puntos no hay uno que no me presente alguna duda se hay, realmente, una democracia sólida y consolidada en Brasil. No puedo parar y estudiar punto por punto, tendría que hacer una serie de posts: Brasil, democracia, elecciones; Brasil, democracia, distribución de renta; Brasil, democracia, protección de minorías etc. No es posible, por lo menos de momento. En esta publicación me concentro y profundizo, un poco, en la libertad de pensamiento y de prensa.

Cuatro días después del pequeño debate familiar leí, en el Global Voices, portal internacional de ayuda a blogueros y traducción de blogs, sobre el atentado al abogado y bloguero Ricardo Gama. Vehemente crítico del Alcaide de Rio de Janeiro, Eduardo Paes, y, principalmente, del Gobernador del Estado de Rio de Janeiro, Sergio Cabral, además de otros sectores de la administración pública. Ricardo creó el blog Ricardogama.net hace un año y ocho meses, caluroso, entusiasta y un poco sensacionalista, sus críticas aumentaron de intensidad progresivamente hasta llegar a formar el movimiento “fuera Cabral”. Todo lleva a pensar que en el último mes de marzo, día 23, su audacia llegó demasiado lejos para la cabeza de unos imbéciles y retrógrados. Ricardo Gama ha recibido seis disparos, uno en la cabeza, uno en el hombro, uno en el pecho y dos le han rozado el brazo. No murió, por suerte o milagro, y se está recuperando, con dificultades para moverse y de visión. Según el propio Bloguero, no se puede afirmar que fue un crimen político, sin embargo, no se puede descartar la posibilidad de ninguna manera. Ricardo explica, en uno de sus videos, que el 90% del contenido de su blog es de carácter político y que venía recibiendo amenazas. Algunas horas antes del atentado, Ricardo había postado dos artículos, uno sobre el cambio de criterio de medición de la dengue en Rio (Rio sufre una epidemia gravísima de dengue), realizada por el Alcaide Eduardo Paes. De un día al otro, con el nuevo criterio de medición, Paes acababa con el surto de la enfermedad en la ciudad. El otro artículo denunciaba el encarcelamiento de trece activistas políticos, que protestaban en contra de la visita de Barack Obama al Brasil.

Pasados más de un mes del atentado, no hubo ningún progreso en la investigación policial. La víctima, Ricardo Gama, sorprendentemente, aun no ha sido llamada a declarar o hacer el examen de cuerpo delito. Parece un indicador más para la sospecha de un crimen político: ¿por qué no se investiga? Otra pregunta, ¿es eso una democracia?

Lamentablemente, este no es el único caso computado, en los últimos meses, de crimen a periodistas. En octubre de 2010 el periodista Francisco Gomes de Medeiros, presentador de la Radio Caicó y bloguero militante, en Rio Grande del Norte, fue asesinado con cinco disparos cuando salía de su casa. Periodista especializado en casos criminales, denunciaba las acciones del crimen organizado y acusaba a algunos dirigentes políticos locales de estar ligados a un caso de troca de crack (droga muy común en Brasil) por votos. La policía sospecha que un traficante tenga ordenado, desde la prisión, el asesinato de Francisco Gomes.

Según el CPJ (Committee to Protect Jornalists) en Brasil han muerto, desde 1992, cuando comenzaron con el Comité, 23 periodistas. De los cuales 17 asesinatos tienen ligación, confirmado por las autoridades, con la profesión. En los otros casos no se confirmó una ligación directa con la profesión periodística. No obstante, hay casos, como el de Luciano Leitão Pedrosa, de la TV Vitoria y Radio Metropolitana FM, riguroso crítico del Gobierno municipal, asesinado el día ocho de abril, del cual la directora-general de Unesco afirmó “los periodistas deben ser libres para trabajar sin miedo. El debate público para el cual ellos contribuyen está en el cerne de la gobernanza democrática. El asesinato de Luciano Leitão Pedrosa es un ataque directo contra este debate, contra el derecho fundamental de la libertad de expresión. Yo condeno este asesinato, que no debe quedar impune”. O el caso de Ricardo Gama, donde no existe una investigación. Nos hacen pensar en la gran posibilidad que estos cinco casos también puedan tener una ligación directa con la profesión.

Volviendo a la cuestión de considerar Brasil una democracia consolidada. En democracias como Alemania, Dinamarca o Suecia no se consta ningún asesinato. En Francia hubo uno, en 2010, de Nicolas Guidaci, por separatistas de Córseca. En España, ETA asesinó en 2000 al periodista Luís López de la Calle. ¿Por qué en democracias sólida prácticamente no hay casos de asesinatos a periodistas?

Todas las democracias mencionadas, incluyendo la brasileña (Artigo 1º, Constitución de 1988), son basadas en el Estado de Derecho, significa que cada uno es sometido al respeto del derecho, del simples individuo hasta la potencia pública y en el cual los mandatarios políticos (en la democracia: los elegidos) son sumisos a las leyes promulgadas. Aquí en España, donde vivo, efectivamente, se nota la presencia del Estado de Derecho. Hay corrupción, asesinatos y también injusticias, pero, el ciudadano, de manera general, ante algún caso ilícito , puede luchar y creer que habrá justicia.

Resido en Europa hace mucho tiempo, en España ya van cinco años. Cuando veo situaciones como la de los dos policías militares, que dispararon a un joven en Manaus (video: http://www.youtube.com/watch?v=RBgG6djTT9Q). O el caso del bloguero Ricardo Gama, que llevó seis disparos en plena luz del día, a las once horas de la mañana, en una calle de Copacabana: me pregunto ¿cómo algo así puede quedar impune. ¿Cómo pueden tener este poder y tranquilidad para usar las instituciones públicas? Para mí, que vivo en una democracia consolidada, es doloroso ver como mi Brasil aun está muy lejos, el pueblo brasileño aun no cree ni puede creer en el Estado de Derecho. Un atentado como el del Bloguero sería, en mi opinión, altamente investigado aquí en España, la opinión pública haría presión, exigiendo responsables, exigiendo que la libertad de expresión y pensamiento sean respetados, como manda la constitución y el ya conocido ESTADO de DERECHO.

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