Bradley Wiggins gana el Tour de la certidumbre

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El Tour de Francia 2012, previsible y manejado desde el coche del equipo Sky, lo ha terminado ganando el jefe de filas. Bradley Wiggins, ciclista británico y eterno aspirante a la victoria en una gran vuelta, ha logrado, después de muchos sinsabores previos, el Tour de 2012. Termina una edición descafeinada, timorata y sin apenas alternativas. La participación de los equipos y corredores españoles ha sido una de las más flojas de los últimos años.

Van Garderen, Wiggins, Sagan y Voeckler, los protagonistas del Tour 2012

Arreó violento Mark Cavendish. Sostuvo el impulso feroz durante los favorables últimos 300 metros y levantó los brazos. El sprinter del Sky ganaba así la última etapa del Tour, la que finaliza en los elegantes Campos Elíseos parisinos. El pelotón cruzaba inmediatamente y Bradley Wiggins certificaba la primera victoria total en el Tour para un británico. Ganó el inglés porque fue muy superior en un recorrido con muchos kilómetros contra el crono. Ganó porque tuvo un equipo durísimo que supo hacer la carrera durante las tres semanas. Ganó también, y ese ha sido el argumento principal de esta edición, porque su principal rival era su gregario, Chris Froome.

Se dice que es la carretera, la fuerza de cada corredor, las condiciones climatológicas o el azar, quienes ponen a cada ciclista en su sitio. Cabe la duda de si durante este Tour ha sido la propia carrera quien ha ido decidiendo. El Tour ha estado marcado por la superioridad incontestable del equipo Sky. Y desde dentro del propio equipo se ha elegido cuál de sus dos corredores con opciones ganaba el Tour. Con un único jefe de filas, amo y señor en la lucha contra el cronómetro, como volvió a demostrar en la penúltima jornada, no cabía duda de que el señalado era Wiggins.

La última contrarreloj, de más de 53 kilómetros y con llegada en Chartres, enseñó otra actuación estelar del maillot amarillo. Con una cadencia de pedaleo armoniosa y una posición definidísima sobre la bicicleta, Wiggins arrasó al resto de sus rivales. No se puede obviar la superioridad del ciclista inglés en las pruebas individuales. Además de la victoria de Wiggins, nuevo en estas lides, la carrera ha confirmado a Froome como un ciclista con muchos registros que habrá de emigrar para poder liderar un proyecto que le tenga como aspirante a una gran vuelta. El ciclista de origen keniata ha respetado en las etapas montañosas la jerarquía impuesta por el equipo, sabedor de que no era él quien lideraba el equipo.

Huérfana la carrera de Alberto Contador y Andy Schleck, protagonistas de las batallas más hermosas de los últimos años, el Tour de este año se planteaba como el de la irrupción de una nueva hornada de corredores capaces de detentar el protagonismo en el ciclismo mundial durante los próximos años. Destacan los nombres de los jovencísimos Tejay Van Garderen y Peter Sagan, además de la confirmación del velocista André Greipel. Sobresale la irrupción definitiva de dos talentos franceses, Pierre Rolland y Thibaut Pinot, llamados a reverdecer el mustio ciclismo francés, que ha terminado reencontrándose en su carrera durante esta edición. Mientras las etapas pirenaicas de la tercera semana servían para comprobar la desaparición de Cadel Evans, Vincenzo Nibali daba un importante salto en ambición y valentía que le han terminado valiendo el último cajón del podio de París. El italiano cinceló jornada tras jornada su tercer puesto y la consiguiente mejor perspectiva para el futuro. Destaca también la condición romántica del francés Thomas Voeckler: en un ciclismo táctico y controlado, el del Europcar es el último corredor que, para fortuna de los aficionados, compite por impulsos. Ganó dos etapas y el premio al mejor escalador.

El ciclismo británico ha sido el gran triunfador de esta Grande Boucle. Cuatro ganadores de etapa distintos además de campeón y subcampeón. Mientras, el ciclismo español ha cerrado uno de los peores Tours que se le recuerda en años. Solo dos victorias parciales, especialmente bella la de Alejandro Valverde, que se rencontró con el éxito en la ronda francesa, y el sexto puesto en la general de Haimar Zubeldia, suponen un pobre bagaje para un país acostumbrado a ser protagonista indiscutible de la gran carrera del mes julio desde mediada la década de los ochenta. También son malas noticias la detención de Rémy di Gregorio, acusado de participar en un red de dopaje, y el positivo, confirmado en el contraanálisis, de Frank Schleck. Las tres semanas en que el planeta deportivo se centra en el ciclismo, este volvió a mostrar su peor cara con ambos casos.

Fotografía: BSkyB

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