Bodies: ¿arte, ciencia o morbo?

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Ríos de tinta han corrido sobre la exposición que hoy nos ocupa: Bodies. El escándalo recorre todas las ciudades del mundo en las que se instala. Pero lo cierto es que son ya más de tres millones de personas las que la han visitado en Londres, Nueva York, Sao Paulo, Lisboa, Atlanta…Ahora ha llegado a Madrid, y el espectador no sabe muy bien cómo enfrentarse a ella. Lo que vas a ver son humanos reales, “plastificados” eso sí, pero humanos al fin y al cabo. La sensación que te corre por el cuerpo es rara. En la entrada, se pone un hormigueo en el estómago que se va transformando en admiración según vas atravesado las nueve salas de las que está compuesta la exhibición. No obstante, ¿es una muestra de obras de arte?, ¿es un laboratorio científico-médico?, ¿O simplemente es el morbo hecho exposición?

No tengo ninguna duda de que la técnica empleada para mantener los cuerpos en ese estado es todo un arte. La conservación polimérica hace que los espacios de los tejidos del cadáver se rellenen de caucho silicónico líquido. Por esa razón, cuando tú llegas a verlo te da la sensación de que fuera plástico. El arte de la exposición tal vez se encuentre, por ejemplo, en el espécimen en el que se puede contemplar cada uno de nuestros músculos con todo detalle. La separación efectuada con una maestría incalculable te permite ver la unión de los músculos con sus tendones y huesos correspondientes.

Otro trocito de arte en la muestra es la organización. Cada ejemplar de humano va acompañado de una perfecta explicación, mejor, seguro, que las de algunos profesores de biología del colegio. Quizá, la cantidad de gente no deja al visitante recrearse todo lo que quisiera o debiera en los extensos carteles. El lenguaje que se emplea es sencillo, sin tecnicismos ni florituras, y por eso lo que estás admirando lo entiendes fácilmente. Asimismo, en todo el recorrido puedes leer curiosidades sobre nuestro propio cuerpo tales como: “un estornudo puede superar la velocidad de 160 km/h” o “El hígado es el órgano que más pesa, en torno a 2 kilos”.

Ciencia. Todo en la muestra es ciencia. No sé cómo serán las clases de anatomía, nunca pisé una, pero probablemente sean muy parecidas a Bodies. Escuché comentarios de otros visitantes, que aparentaban ser doctos en esta materia, alabando la exposición. En concreto, una señora le decía a otra que, a pesar de haber estudiado anatomía, jamás había tenido la posibilidad de ver tan de cerca la “bolsa” que recubre el cerebro. Y es que la parte del sistema nervioso, desde el cerebro al nervio facial, es impresionante. La disección de los distintos componentes de nuestro pequeño ordenador es perfecta. Un cartel te indica el sector que estás observando. El sistema nervioso, que es uno de los más importantes y de los más complejos, se torna comprensible para el niño de pocos años que escuchaba con atención lo que la guía auditiva le iba contando. Y que decir del sistema vascular. Me quedo sin palabras. La conservación de las venas y los capilares (en rojo y azul, respectivamente) es genial.

Vivimos en un mundo rodeados de enfermedades que muchas veces no llegamos a discernir. La exposición nos ofrece la posibilidad de visualizar mejor que nunca un tumor cerebral, un hígado con cirrosis o los pulmones de un fumador. Además, el órgano “enfermo” está colocado al lado de uno sano, una comparativa que te hace recapacitar sobre el estilo de vida que llevamos. La tentación, después de ver unos pulmones con cáncer, se materializa en un recipiente para arrojar los paquetes de tabaco. ¡Y había bastantes! Impacta mucho, la verdad. Uno de los métodos más científicos es hacer cortes transversales para analizarlos; pues así, de está manera, podemos hacernos perfectamente a la idea de lo que es un derrame cerebral. Al final del recorrido, una chica muy amable te explica el proceso de la preservación polimérica y te deja tener en las manos órganos como el corazón, el hígado o los pulmones.

Llegamos al morbo. Mucha gente me ha dicho que la exposición iba a triunfar por el morbo que le da a las personas todo lo que tiene que ver con la muerte. Ahí discrepo. No sé si ésa será una de las razones de su éxito, pero desde luego, una vez que la has visto piensas que no. El escándalo y la polémica que se ha generado alrededor del científico creador de la idea creo que es más marketing que otra cosa. Una modesta recomendación para concluir el artículo: cualquiera que vaya a ver la muestra por el simple morbo, que se abstenga; por la simple y única razón de que va a salir muy defraudado.

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