Blancanieves frente al espejo III

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Éste es el tercer capítulo de una historia que comenzó a publicarse el 21 de mayo.

…Transcurrieron unos días con los problemas y rutinas habituales. Blancanieves volvió a ser la misma de siempre, irritable y voluble. Casi se había olvidado ya del plan que trataba de llevar a cabo desde hacía semanas. Entonces llegó una noticia inesperada. Apareció por el camino un hombre de la guardia personal de su madrastra. Le comunicó que desde el mismo día de la visita la estaban buscando, pues su madrastra había muerto alcanzada por un rayo. La tormenta les sorprendió camino del castillo.
Fue coronada sin más preámbulos. De lo acordado con Gruñón supo desdecirse. Él no había hecho nada para que las cosas acabasen así.  Había sido una casualidad. No tenía razón alguna para darle lo prometido. Todo seguía estando como entonces. Estaba dispuesta a transigir en lo concerniente a las cadenas que portaban los demás. Ahora tenía mucha más mano de obra, y no había demasiado peligro de huída. El castillo estaba mucho más vigilado que la pequeña aldea donde habían vivido hasta entonces.

Las labores encomendadas a los siete enanitos, una vez instalados en el castillo, fueron las labores del campo y cuidado de los animales. Se les asignaron unas estancias cómodas y amplias. Sus vidas siguieron siendo más o menos las mismas, aunque con mayor libertad de movimientos. Gruñón comprobó que los cambios habían sido beneficiosos para él y para sus hermanos. Al principio estaba un poco molesto, pero se fue aplacando poco a poco.

Las otras personas que habitaban el casillo, unas seiscientas, entre siervos y soldados, pudieron comprobar de inmediato el carácter de su nueva ama. Tan parecido al de la antigua que la mayoría de ellos no notaron la diferencia…

CONTINUARÁ…

¡No te pierdas el próximo y último capítulo de “Blancanieves frente al espejo” el día 30 de mayo!

Fuente de la imagen: Flickr

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