“Bestias del sur salvaje” o la sacralización de la fuerza y la dignidad del lado salvaje del hombre

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Este próximo viernes, 25 de enero, llega a España Bestias del Sur Salvaje, modesto film del director norteamericano Behn Zeitlin que, codeándose con elefantes de Hollywood de la talla de Tarantino o Spielberg, opta a lograr los Oscars de la Academia a las principales categorías. En Bestias del Sur Salvaje, un mundo ficticio al borde del fin del mundo, animales mitológicos, enfermedades misteriosas y comunidades eremíticas ponen escenario al viaje iniciático de una niña hacia la madurez entendida como proceso de armonización con la naturaleza.

Cartel de la película
Cartel de la película

Ya sea por afán minimalista o por reconocimiento artístico, viene siendo habitual que films independientes de escaso presupuesto y difusión se cuelen inesperadamente en la disputa de las ansiadas estatuillas con las grandes criaturas del Hollywood de siempre. The Artist, Little Miss Sunshine, Winter´s Bone o The visitor son claros ejemplos de que fuera de las cantidades ingentes de dinero empleadas por los grandes estudios para diseñar productos saturados de efectos especiales y reconstrucciones digitales, aún existen ideas repletas de originalidad, creatividad y lo más importante ilusión. Este año la sorpresa viene por parte de Bestias del sur salvaje, film del realizador neoyorquino Benh Zeitlin. Tras ser aclamada por el jurado en certámenes de prestigio como el Festival de Cannes o el de Sundance,  Bestias del Sur Salvaje aspira firmemente a lograr el Oscar en las categorías de mejor película, mejor director, mejor actriz principal y mejor guión original.

De forma simple Bestias del Sur Salvaje cuenta la historia de Hushpuppy , una entrañable niña de seis años interpretada magistralmente por Quvenzhané Wallis (La nominación al Oscar le augura un maravilloso futuro) que vive sola con su padre enfermo en una comunidad  ubicada en una zona pantanosa apartada del resto del mundo por un misterioso dique. Una tormenta de proporciones épicas y la fusión de los casquetes polares desencadenaran un micro apocalipsis que elevará las aguas alrededor de su pueblo a la par que feroces criaturas prehistóricas despiertan de un sueño milenario. En este escenario de tintes catastrofistas, Hushpuppy, asumiendo el papel de heroína de la historia, luchará encarnizadamente por recuperar el orden del mundo y así salvar a su padre y su hogar.

A pesar del par de pinceladas dadas para orientar al lector, es justo reconocer que cualquier sinopsis que se intente esbozar solo tendría dos consecuencias y las dos no deseables: eliminar el factor sorpresa y llevar su lírica visual a la degradación poética de la explicación de lo inexplicable. Bestias del Sur Salvaje no es otra cosa que un viaje iniciático en toda regla, la escenificación más verídica del rito de paso por antonomasia que consiste en hacerse adulto. Pero no siguiendo el trillado concepto “primermundista” del alcanzar la madurez por la adquisición de una estabilidad familiar, laboral y económica en general. Lo que Bestias del Sur Salvaje propone es la sacralización de la fuerza y la dignidad del lado salvaje del hombre como el último resquicio donde mantener a salvo la inocencia vestida de pureza del discurso materialista endémico de las sociedades globalizadas y tecnócratas del siglo XXI.

Debido a las difíciles circunstancias que la rodean, Hushpuppy deberá hacerse mayor súbitamente, pero manteniendo la coherencia consigo misma y con la naturaleza que la envuelve. Para ello deberá contrastar distintas posibilidades con diferentes resultados. Combo 1: ser autosuficiente, vivir y morir con dignidad siendo en todo momento ella misma pero permanecer rodeada de miseria. Combo 2: someterse a la narcosis de la civilización contemporánea que supone el estado de bienestar y  modelar sus sentimientos y valores en función de las tendencias mercantiles, pero asumiendo el desmesurado coste de perder las cualidades que nos hacen ser lo que somos. En su mano estará no solo perder la honorabilidad a la hora de morir si no también la dignidad con la que vivir.

Haciendo gala de una fuerza visual impresionante, un score maravilloso y una gran originalidad (historia contextualizada en un mundo ficticio al borde del fin del mundo, en la cual tienen cabida animales mitológicos, enfermedades misteriosas y comunidades eremíticas), Bestias del Sur Salvaje intenta penetrar en el interior del espectador siguiendo caminos olvidados desde que la ciencia empezó a dar la espalda al psicoanálisis. En este sentido, los amantes de  Jung, Eliade o Frazer estarán de enhorabuena porque el film contiene grandes dosis de ‘pensamiento mágico’ y ‘Teoría de arquetipos’. La película está metafóricamente ubicada tanto a nivel geográfico como psicológico en un Edén previo al racionalismo determinista occidental, matarife último de la conexión con la ‘madre natura’. Así, en este mundo las personas pueden ser árboles, las tormentas se pueden matar a balazos, las bombas deben ir en animales totémicos…

A los ya consagrados Spielberg, Tarantino o Ang Lee  le han surgido duros competidores. Así, en este certamen de los Oscars, y ya van 85, Bestias del Sur Salvaje junto a Amor de Michael Haneke, constituyen la facción intimista frente a la grandilocuencia del dólar. Y es que sentimientos tan puros como el amor o la milenaria búsqueda de la pureza como virtud natural inequívocamente humana son fuerzas capaces de encadenar al propio Django e incluso dejar KO a los ejércitos republicanos de Lincoln. El 24 de Febrero tendremos la respuesta.

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Imágenes cedidas por Cinereach / Court 13 production / Journeyman Pictures

Tráiler cedido por Golem

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