Bernardo Herradon: “Los políticos españoles son muy cortoplacistas”

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Bernardo Herradon es investigador científico del CSIC y coautor de 85 publicaciones científicas originales en varias líneas de investigación. Opina que la ciencia “interesa poco a la clase política” y cada vez que hay crisis “es de las primeras partidas que se recorta”. Para el investigador, los políticos españoles son “muy cortoplacistas”

bernardo herradon

Nacido en Madrid en 1958. Bernardo Herradon cuenta con un gran curriculum. Es licenciado y Doctor en Ciencias Químicas (UCM). Ha sido Director del IQOG, y ha realizado estancias posdoctorales e investigado en la Universidad de Alcalá, ETH-Zürich y Stanford University. Actualmente, es Investigador Científico del Instituto de Química Orgánica General (IQOG) del CSIC.

Coautor de unas 85 publicaciones científicas originales en diversas líneas de investigación y alrededor de 30 publicaciones de carácter divulgativo. Coinventor de 5 patentes en España, 4 PCTs, 2 patentes europeas, 2 patentes en Estados Unidos, una patente en China y una patente en Japón. Además, ha dirigido 6 tesis doctorales, y ha sido el Investigador Principal en 27 proyectos de investigación con financiación pública y privada. En los últimos años ha estado implicado en más de 200 tareas de divulgación científica y educativa.

Pregunta: ¿Cuál es su punto de vista sobre la situación de la ciencia actualmente, se le da la importancia que se merece?

Respuesta: No. Por desgracia, la percepción social de la ciencia es más baja de la que debería tener teniendo en cuenta lo que beneficia a la sociedad. Esta percepción social depende mucho de los diferentes países. En España, con poca tradición científica, es bajísima.

P.: ¿Se fomenta desde las instituciones el interés por la ciencia?

R.: Muy poco. En las escuelas de educación infantil y primaria el maestro no suele tener formación científica, por lo que no se les puede pedir que transmitan conocimiento, interés y entusiasmo por la ciencia. Y este es un déficit que se arrastra en los años posteriores. La ciencia interesa poco a la clase política y cada vez que hay crisis es de las primeras partidas que se recortan. Los políticos españoles son muy cortoplacistas.

P.: ¿Sigue siendo la ciencia una gran desconocida para la mayoría de la gente?

R.: En España sí. La gente no es consciente de todo lo que la ciencia hace por nosotros y a veces sólo se quedan (y exageran) aspectos negativos, lo que hace que la gente sea recelosa e incluso temerosa de los progresos científicos.

P.: ¿Es suficiente la financiación, pública y privada, para las investigaciones científicas?

R.: En España la crisis ha golpeado mucho a la financiación pública de la ciencia. Y, desde tiempos inmemoriales, la financiación privada ha sido escasa en España. Este último aspecto es uno de los grandes déficits de la ciencia española.

P.: ¿Ha tenido dificultades en algunos de sus trabajos por este motivo?

R.: Toda mi carrera científica (y también mis compañeros en el IQOG-CSIC) la he realizado en condiciones lamentables de laboratorio: un espacio pequeño y muy mal acondicionado; sin posibilidad de hacer investigaciones más ambiciosas y dirigir un grupo más numeroso.

P.: Usted es coinventor de varias patentes en todo el mundo ¿cuál ha sido la que más le ha costado desarrollar? ¿En qué país se ha encontrado con más facilidades a la hora de trabajar, y en cuál ha habido más impedimentos?

R.: Mis patentes se han generado desde el CSIC. La extensión a otros países ha dependido de la coyuntura: si había financiación se extendían (época de vacas gordas). Todas las patentes tienen un grado de dificultad, pues hay que ser científicamente riguroso (como no puede ser de otra manera), pero también hay que tener una mentalidad de que el proceso pueda ser realizable a escala industrial.

He trabajado también en Suiza y Estados Unidos, en centros punteros, como el Politécnico de Zürich y la Universidad Stanford. Recuerdo especialmente mi estancia en Suiza como muy productiva científicamente.

P.: Es coautor de publicaciones científicas y del libro de divulgación Los avances de la química. Respecto a las publicaciones en general ¿Son suficientes las publicaciones científicas que existen actualmente? ¿Cómo cree que se posicionan frente al resto de publicaciones de otros ámbitos?

R.: Hay un exceso de publicaciones y editoriales científicas. Muchas de estas publicaciones no las lee nadie y no aportan nada. Se escriben para tener una línea en el curruiculum. Y es peligroso. Eses un tema complejo, pero que puede llevarnos a una crisis del sistema de publicaciones. Y tengo la sensación que ocurre lo mismo en todas las áreas científicas.

P.: Se han llevado a cabo conferencias y cursos sobre la química en distintos aspectos ¿Qué balance hace de los cursos sobre la divulgación de la química?

R.: El curso que dirijo, “Los Avances de la Química y su Impacto en la Sociedad”, ya va por la cuarta edición. Estoy satisfecho de cómo se ha desarrollado hasta ahora. Ha llegado a bastante gente de muy diversos ámbitos: desde investigadores y profesores universitarios a estudiantes de secundaria.

P.: ¿Cómo surgió la idea de llevar a cabo este tipo de cursos?

R.: No existían cursos similares cuando a mediados de 2008 empecé a planificarlo. En aquel momento ya llevaba un tiempo impartiendo conferencias diversas en centros de enseñanza preuniversitaria y consideré que sería adecuado agrupar una serie de conferencias sobre el tema del título del curso. El objetivo principal del curso es demostrar que la química beneficia a nuestra sociedad.

P.: ¿Cuál ha sido el mayor avance de la química en la medicina?

R.: La química ha sido fundamental en que nuestra esperanza de vida al nacer se haya duplicado en poco más de 90 años. Para ello, hemos diseñado y preparado fármacos que curan enfermedades o palian sus síntomas.

P.: ¿Cuál es el objetivo máximo que se plantea alcanzar dentro de la medicina en general?

R.: Se habla de vivir 120 ó 130 años, pero creo que debemos avanzar en que la vida sea más saludable, de más calidad. Es decir, “dar vida a los años, y no años a la vida”. Por lo tanto, debemos avanzar en el tratamiento de enfermedades relacionadas con el envejecimiento. También debemos progresar en el tratamiento de enfermedades de países en vías de desarrollo: malaria, tuberculosis, enfermedad del sueño, Chagas, etc.

P.: ¿Es posible restablecer el cuerpo humano a través de la química? 

R.: Actualmente podemos decir que cualquier parte del cuerpo humano, excepto el cerebro (por supuesto) se puede sustituir. En algunos casos, tenemos prótesis más o menos eficaces, baratas, etc. La química, la biomedicina, la ciencia de los materiales, la ingeniería genética, la nanotecnología, y otras ciencias relacionadas están trabajando juntas para alcanzar estos objetivos.

P.: ¿Son mejores los productos químicos o los naturales?

R.: Lo que determina las propiedades es la estructura química (como están los átomos conectados) y no el origen. La insulina natural y la insulina sintética tienen la misma estructura y las mismas propiedades. A veces las sustancias naturales se preparan en los laboratorios (sintetizamos, decimos los químicos) porque es más barato y se pueden obtener de forma más pura. Por lo tanto, da igual que sea natural o sintético. Todo es química.

P.: ¿Es la química un producto cotidiano? ¿Está en el día a día más de lo que pensamos?

R.: Todo lo que usamos, consumimos, nosotros mismos, está constituido por sustancias químicas. De hecho, la química es la ciencia de lo cotidiano. Añado otra figura que muestra objetos cotidianos o conocidos que son pura química.

 

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