Italia: Mario Balotelli, ¿un fichaje electoral?

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Desde los inicios políticos de Berlusconi, el fútbol ha resultados fundamental en su estrategia, ya que el cavaliere ha comprendido que para los italianos el fútbol representa algo más que un juego: forma parte de su mundo, está tan arraigado en la sociedad que, para algunos, pasa de ser una pasión a representar una verdadera ideología o, incluso, un culto.

Mario Balotelli. Foto cedida por segnale orario, Ficlkr.comAsí, Berlusconi entendió que podía suponer un instrumento para alcanzar el poder y se sirvió de ello, sabiendo que, en términos de votos, los electores responden a tres factores: promesas económicas, que lanza continuamente de forma irresponsable; una masiva campaña publicitaria, realizada a través de un agobiante bombardeo con la cara de Berlusconi, como estamos asistiendo en las últimas semanas; y, en tercer lugar, un golpe de efecto, como el anuncio resonante de un fichaje. Y en las diferentes campañas electorales se ha seguido este patrón: si en 2008 era el momento de Ronaldinho, en verano de 2010 fue el turno de Ibrahimovic y Robinho. Entre medias, el nombre de Kaka ha sido un tema recurrente en la carrera política del Berlusconi, barajando, incluso en esta campaña electoral su posible fichaje, apelando al buen recuerdo que el futbolista carioca ha dejado en Italia, tanto como jugador como profesional y persona seria. Y ahora en 2013, el Milan ficha a Mario Balotelli, genio rebelde del fútbol italiano. Si se trata de una “manzana podrida” (en definición de Berlusconi) o de un campeón indomable sólo el tiempo lo dirá: lo cierto es que podría resultar el as en la manga de esta campaña electoral, especialmente en la Lombardia, donde se juega la batalla campal para el Senado italiano.

Los fichajes se han convertido en un “arma mediática”, un instrumento útil en clave electoral. Y aunque es cierto que el uso del deporte como técnica de comunicación política por parte Berlusconi no es algo del todo novedoso, se le debe reconocer el mérito de haber mejorado el sistema, adaptándolo a una Italia en constante transformación y vulnerable electoralmente. Según la mayoría de los encuestadores italianos, las metáforas futbolísticas o las referencias directas a los fichajes sirven a Berlusconi para aumentar su popularidad y número de votos. Por eso, no debe extrañar que Berlusconi considere el fútbol y el deporte como un instrumentum regni, un instrumento útil para construir el consenso y convertir los tifosi en la base social de un partido político. Desde la fundación de Forza Italia (cántico popular de las selecciones italianas de fútbol), de forma más clara que en el pasado, se ha asistido a un doble proceso de “politicización del fútbol y de futbolización de la política”.

Berlusconi. Foto de Andres Ubierna, cedida en FlickrBerlusconi entendió que, en Italia, el fútbol representaba un ámbito estratégico que tenía que dominar como trampolín hacia el éxito político. Y, los grandes nombres deportivos, cercanos al cavaliere, han servido para atraer la atención de los electores, distraerlos de los escándalos y convencerles para votar al “Presidente vincente”. El fichaje de Balotelli es un claro golpe de efecto de cara a las elecciones a la presidencia, una decisión deportiva con fuerte connotación política, tomada con la esperanza de realizar una irracional remontada. Según los sondeos, este fichaje otorgaría dos puntos porcentuales más al Partido de Berlusconi; en detalle, algunos periódicos hablan de cuatrocientos mil votos, ochenta mil sólo en Lombardia. El candidato del Partido Democrático, Bersani, tiene razón en que cada uno hace la campaña electoral como mejor considera, y, por eso, Berlusconi prefiere fichar a Balotelli en lugar de presentar propuestas concretas de Gobierno o explicar por qué se presenta como candidato si prometía un partido sin políticos investigados.

No obstante, no cabe duda de que este dos por ciento representa un dato terrorífico y provoca un fuerte sentimiento de vergüenza en los italianos respetables. No sé si se está infravalorando o subestimado el electorado italiano, pero si una persona vota a Berlusconi porque ha fichado Balotelli, necesita ayuda profesional o…que le retiren la tarjeta electoral. No se puede votar a un político en base a variables económicas o deportivas. Finalmente, si fuera milanista, me gustaría que Berlusconi perdiese las elecciones para ver si luego fichaba a Cristiano Ronaldo o Messi…bueno, bastaría con que perdiera para darme un alegría.

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