Benedicto XVI: La Razón al servicio de la Fe

0
278

Este artículo es una contrarréplica al artículo que publicó Ramiro Lapeña el 30/1/08 a mi defensa de la postura del Papa Benedicto XVI sobre la recuperación de las formas tradicionales de la liturgia y sus bases teológicas. Tiene el fin de dar por zanjados, al menos temporalmente, los artículos con temática religiosa referidos al actual Papa.
En la réplica, Ramiro Lapeña ataca, con mayor o menor éxito, eso júzguenlo ustedes, mi defensa de Benedicto XVI punto por punto. Para empezar se refiere a los donatistas, de los que dice
 «est[ar] de acuerdo» por la enorme corrupción de los clérigos que oficiaban misa. Siendo la única manera de luchar contra ellos, anular los sacramentos que ofrecen. Después de ello, y muy demagógicamente, Ramiro Lapeña entremezcla fechas, lugares y tópicos con tal de llevarse el gato al agua. Algo muy típico del político, e incluso del periodista, pero carente del rigor requerido para un debate de este tipo. Y aún así, y dada la dificultad de ello por su falta absoluta de concreción, datos objetivos y sobreabundancia de hechos falsados, intentaremos desmontar pormenorizadamente su argumento.

Si te declaras donatista en contra de la dogmática oficial, y contra lo dicho por San Agustín de Hipona —y no Santo Tomás de Aquino, como tú decías, pero da igual— me parece correcto, ya que presupongo que detrás de tu artículo habrá algo más que un mero juego estilístico. Pero ya que tú lícitamente has estirado lo dicho para hacer una réplica total a la Iglesia, permíteme que yo también lo utilice. Y tú, como buen donatista, azote furibundo de la impureza sacramental, me reconocerás que si un ser corrupto invalida el mensaje de la institución a la que pertenece —y aquí estamos hablando ni más ni menos del mensaje divino para el creyente—, entonces cualquier mensaje de toda índole pública (o incluso privada) quedará automáticamente suspendido si el emisor no es un virtuoso. Me explico: como buen donatista, niegas el valor de una institución por el juicio personal que haces de los seres individuales que conforman su totalidad —y la Iglesia aún más, única institución en el que el «todo» sí es mayor que las partes, porque cuando decimos «todo» decimos «Todo», es decir, no podemos definir la Perfección como la suma de las partes imperfectas; la diferencia no es solo cuantitativa sino también cualitativa— cosa que me parece muy bien. ¿Pero te atreverías a renegar de la Política —tomándose en serio tal cosa— por la existencia de mensajeros-políticos corruptos? ¿Niega la existencia de un político despreciable —cosa harto difícil de encontrar— el valor de la Política? ¿Niega la existencia de un juez despreciable —cosa harto difícil de encontrar— el valor de la Justicia? ¿Niega la existencia de un jurista despreciable —cosa harto difícil de encontrar— el valor de la Ley?

Amigo donatista, si también lo crees, me parece perfecto; tu coherencia ideológica acaba de cargarse la democracia sustentada —como todos sabemos— en estos tres poderes diferenciados. Si no crees ni en las leyes ni en quien las ejecuta ni quien las juzga porque los tres poderes están llenos de miserables, ¿estás preparado para vivir en un mundo absolutamente nihilista en que nada, hagas lo que hagas, tendrá valor porque todo está sustentado en particulares llenos de vilezas? Si tú respuesta sigue siendo sí, bienvenido al Club de los Donatistas Vivos, por ahora eres el único miembro. Por no poder no podrás creer ni en valor del reglamento futbolístico, ¿por qué hay algún sitio donde haya más funcionarios amancebados que en la UEFA? Como buen donatista amas la obediencia al hombre bueno, y la anarquía contra el vil. Ya te veo como Diógenes de Sínope en pleno día con un farolillo buscando un hombre bueno al que poder asirte moralmente. No solo eso, si el mismo lenguaje que usas para escribir y pensar, está sustentado por políticos, demagogos y gente común y creado por poetas, entonces como el mundo está lleno de malos poetas, de demagogos sin escrúpulos, de políticos malos, y de gente común pérfida, entonces tendrás que hacer voto de silencio y no volver a hablar. Como el sofista que niega el Principio de No-Contradicción, cuando con solo abrir la boca lo está dando por bueno implícitamente.

Además he estado ojeando tus otros artículos. En uno de ellos «El 11-M ya tiene sentencia después de más de tres años de aguardarla» —y no pienso entrar en ese tema en profundidad en este artículo, pero tiene su guasa que sea un futuro periodista al que le satisfaga los lugares comunes y las ideas recibidas sin un poco de reflexión crítica de por medio, o mejor, que se informe un poco— celebras la pasada resolución del juez Bermúdez sobre el mayor atentado de nuestra historia. Y dices que por fin sabes la VERDAD, en contra de los vituperios periodísticos y políticos teledirigidos por la derecha cavernaria: me pregunto ahora, si tú como donatista aceptas esa brillante (o brillantísima) instrucción del juez Bermúdez, cómo valoras la que hizo el juez del Olmo y la fiscal Olga Sánchez,  opuesta a la del primero. Eso quiere decir que alguien miente, y si el primero dice la verdad, el segundo es el mentiroso, y tú como donatista ya has dejado claro que habiendo un juez corrupto la Justicia también lo es, y por tanto no vale, ¿no?. Entonces no entiendo tus razones para alegrarte de la sentencia de nadie…

Después de este juego retórico sobre tu afiliación al donatismo, pasemos a algo más serio, si es que tu nihilismo autodestructivo —en el que ya nada vale Nada— aún te deja.

Es cierto que existen, han existido y existirán democracias corruptas y por tanto la Democracia no sirve según tu argumentación donatista, pero sin olvidarnos de este dato, que te marca como a un sofista, uno de esos escépticos que ante sus argumentos destructores se deconstruyen ellos mismos tirando la escalera, hagamos como si el resto de tu artículo tuviera algún valor, y pasemos a analizarlo. Tomémoste en serio, un rato.

Criticas la misa en latín que pone de nuevo en liza Benedicto XVI apelando a la Reforma luterana a la que también alabas por el supuesto hecho de que luchó contra la corrupción extendida en la curia romana. Y citas a Girolamo Savonarola cuya gran aportación fue mandar a la hoguera a docenas de jóvenes por lo que antes de su llegada a Florencia era considerado un delito menor y que gracias a él se convirtió en pecado mortal; la sodomía. Por cierto su verdugo dijo ante su ejecución «El que más quemó es ahora él mismo pasto de las llamas». Todo un angelito, una referencia.

Uno de tus muchos argumentos entremezclados asegura que el fiel entiende mejor la misa en su lengua vernácula y eso la democratiza. Además dices que leer los textos e interpretarlos individualmente da libertad. Como vemos, hay tres o cuatro cosas entremezcladas en un solo argumento.

Está claro que para una persona con fe y practicante el latín de la misa es tan perfectamente claro como su idioma común. Es más, la misa a diferencia de un programa matutino no se hace para que la gente charle o chille, sino que es un acto de recogimiento para el creyente; un acto bello sin duda ir a cualquier lugar del mundo, ahora que todos presumimos de cosmopolitismo, en un idioma que le es familiar y por ello transmisor válido de emociones. Yo que supongo que no serás practicante, al igual que yo por desgracia, debes reconocer que viajar a Polonia y entender los símbolos de siglos de historia gracias a una lengua vehicular común como el latín debe ser ante todo emocionante. La comunidad, un hecho cada vez más olvidado y que solo se repite falsadamente en estériles y manipuladas manifestaciones como las de movimientos antiglobalización, es algo básico para el creyente. En ello reside el significado de «Iglesia».

El otro argumento que dice que leer da libertad es tan sumamente confuso que es complicado rebatirlo. ¿De verdad crees que el católico lee más la Biblia desde que está en su lengua? ¿Qué clase de lecturas dan la Libertad? ¿Lucía Echebarría?

Sin duda el último párrafo está hecho a mala uva, porque además dices que interpretar lo que lees da libertad, o es la libertad. Llama la atención que saques el tema de la Libertad y lo pongas al lado de Lutero. Y también que hables de una Inquisición de manera hipertrofiada, acusando además en concreto a España. Es curioso que entremos aquí a debatir este tema y que tengas el descaro de igualar la reforma luterana con una mayor libertad y con la lucha contra la corrupción. Solo en un país en declive, terriblemente decadente, se pueda dar pábulo a las tesis implícitas que tu creencia conlleva. Por ejemplo cuando dices: «De ahí saltaron a las monarquías absolutas, cimentadas en la legitimación religiosa de que el Rey lo era por voluntad divina. La Inquisición, sobretodo en España, alcanzó a través del miedo, la represalia, la tortura y las prohibición más poder que la mismísima monarquía, a la que sirvió en sus propósitos». ¿A qué me refiero?

Martin Lutero ante el Emperador Carlos VYa que tú dices amar la historia, querido Ramiro, debes saber que fueron los corruptos príncipes germanos los que acogieron al luteranismo con los brazos abiertos con el fin de que su oposición material al Imperio Español en general, y a Carlos I, en particular, que era evidentemente insuficiente para cristalizar en un mayor poder real, fuera apoyada por y en un poder espiritual. Y que mejor para ello que una nueva tesis teológica, la luterana, que era autóctona. Con un claro afán distanciador con el católico Imperio Español, y tomando formas espirituales en lugar de políticas, o mejor dicho, mimetizándolas, surge el primer totalitarismo que se viste de religión al mismo tiempo que supedita ésta a la política con la amenaza de hacerla desaparecer bajo su yugo si no acepta su papel de vasallo. Aquí nacen por primera vez los «Príncipes por la gracia de Dios» que solo tienen sentido bajo un teología protestante, que explicaré más adelante, y que por primera vez da pie a que una religión cristiana se mimetice tanto con el Estado que pueden llegar a confundirse. Por tanto, hablar de reforma luterana y hablar de lucha contra la corrupción es lo mismo que decir que la Luna está hecha de queso, una cosa muy bonita, pero un sinsentido y un desconocimiento.

Sólo un país decadente, que lleva largo tiempo en esta situación, puede dar pábulo a la famosa y extendida «Leyenda Negra» que estos mismos príncipes germanos, ahora ya luteranos, según tú por amor a la Humanidad y lucha contra la Injusticia, según la Historia por corrupción y poder, crearon y difundieron para tratar de hundir todo lo que suponía el Imperio Español y católico. Por cierto «sobretodo» en la cita que antes te he puesto va separado, a no ser que te refieras a un abrigo o algo así.

Ya de paso contestando a una de tus múltiples y mini-referencias-tópicos que lanzaste a modo de réplica, te diré que si crees en la Leyenda Negra según la cual en España se quemaba a la gente por no decir «buenos días» al vecino por la mañana, y cosas así, yerras. Quizás te refieras a la Alemania de Hitler, a la URSS de Stalin o la China de los JJOO —por cierto todos ellos regímenes nacidos de la Ilustración—. El supuesto oscurantismo español de los siglos XVI y XVII se refuta viendo su increíbles logros muy por encima de cualquier otro país, por supuesto a años luz de cualquier luterano y seguido solo a relativa distancia por Italia. Aparte de los archiconocidos logros políticos e imperiales en las Américas, su respuesta ante el Imperio Otomano —apoyados por los franceses por cierto, un imperio que desde 1299 hasta su desaparición en 1922 lo único que creó fue destrucción— ante su incipiente conquista e islamización de toda Europa, y demás, sus logros culturales y sociales fueron enormes. ¿Te suena la tan cacareada Royal Society creada en 1645/1646 como punta de lanza de lo científico y filosófico? Lo que realmente hizo fue copiar la Casa de Contratación de Indias en Sevilla creada en 1503 y que tuvo muchísima fuerza con Felipe II, llamado el «rey Salomón» en toda Europa por su amor hacia la cultura y el saber. Una Casa de Contratación que el mismo Francis Bacon tenía presente en todos sus trabajos. Por no hablar de la creación social más importante de la época; el Derecho de Gentes creado en la escuela de Salamanca, antecedente del Derecho Internacional, con derecho a veto eso sí. Y personajes de la talla de Arias Montano —dejando de lado los escritores, pintores y artistas de todos conocidos— no serán vistos en Europa hasta bastantes años después con el alumbramiento de Pascal, Galileo, Leibniz o Newton.

Además aquí podemos usar un argumento bastante útil aunque en lógica no sea muy recomendable hacerlo. Es el argumento del «y tú más». Si hablas de una supuesta terrorífica Inquisición española que sepas que la protestante mató muchísimo más en menos tiempo, que en seis años la Revolución Francesa guillotinó aproximadamente 300 veces más personas que la Inquisición española —y también católica en general—, que si contamos con Napoleón la Revolución Francesa fue una matanza incomparable en la historia hasta 1914, que si tenemos en cuenta lo profundamente ilustrados de personajes como Hegel o Marx cimentadores de los dos movimientos más brutales que jamás se ha conocido y que suman entre los dos la friolera de 180 millones de muertos (y sumando, ahí está China, Corea del Norte, etc.), que si tenemos en cuenta que el culmen de la ciencia occidental e ilustrado dio origen a algo que en menos de treinta segundos mató más gentes que seis años de revolución francesa en Hiroshima y Nagasaki…

Dejémonos de datos y volvamos a la demagogia que por lo visto es lo que gusta. Dicho esto, para concluir la contrarréplica porque si no se esto sería infinito, quedándonos muchos temas en el tintero como las famosas Cruzadas que aún hoy nos dejan La Meca a distancia prudencial, el tema del latín y el expansionismo del cristianismo —filosofía de pescadores capaz de arrobar a personalidades de cerebro prodigioso como Santo Tomás de Aquino, Descartes, Pascal, Wittgenstein o el muy actual Juan Bautista Fuentes entre muchísimos otros— , Franco y sus formas, etc. Sobre estos temas, como es imposible estar en todos, pues no siendo veraces tus argumentaciones y llenándolas de subterfugios capciosos con tal de no profundizar en nada te recomiendo una cosa y te digo otra: te recomiendo que leas, ahí está la biblioteca. Los lugares comunes son cómodos pero no presumas de ellos, porque tienen carencias. Además los libros, según tú, te harán libérrimo. Y te digo otra; que tú y yo podamos dialogar —ahora me entero que en las universidades parisinas del siglo XIII no se dialogaba— no es síntoma de libertad sino de vulgarización de la cultura. De la Capilla Sixtina, al bote de Sopa Campbell, de la Catedral de Toledo al supositorio Agbar de Barcelona. Además te recuerdo que como donatista a ti todo te parece lo mismo que nada.

Y ahora y al fin, el tema de la Libertad y Lutero. Dices de manera tan precipitada que diría que ignorante de calibrar tus palabras que el luteranismo supuso mayor libertad por lo que pasas a hacer una apología de las tesis de Wittenberg. Si algo caracterizó su reforma fue su lucha contra la Razón a la que se refería con el bonito nombre de «ramera», y a la que tenía tanta inquina debido precisamente al intento exhaustivo de toda la teología católica de estudiar las relaciones Fe-Razón y tratar de compatibilizarlas. Tanto fue así, e identificando logos (Razón, discurso) con Libertad personal y de manera tan sumamente humanista, que la filosofía cristiana no tuvo más remedio, aunque fuera implícitamente que limitar la omnipotencia y omnisciencia divina con tal de mantener la libertad y el libre albedrío de los hombres, para que éstos fueran responsables de su destino, y de sus obras, pudiendo entonces ser buenas o malas, y con ellas y con su fe, poder salvarse o no. Es decir, la racionalidad humana había limitado de cierta manera —algunos haciendo auténticos encajes de bolillo para ello como Boecio, otros dejando esto a cosas del misterio (quizás lo más racional)— los designios y el poder de Dios para que el hombre pudiese ser libre y dueño de sus actos, y justificar con su bondad o maldad su salvación o castigo. Esto Lutero no podía soportarlo; fue el verdadero motivo de su Reforma. Limitar a la ramera Razón, devolverle el poder a Dios, teniendo en este proceso como víctima propiciatoria los propios actos humanos, que no eran libres sino ya conocidos por el omnisciente Dios, y por tanto cuya salvación o castigo estaba ya escrito, dejando las buenas o malas obras como algo sin valor para la salvación. Solo valía la fe, y tampoco. Nace el nihilismo luterano. Todo está escrito, Dios ya sabe si te salvas o no. Si llegas a ser rey es porque Dios así lo ha querido, y no por tus obras (ver supra). Pura teocracia. Da lo mismo lo que hagas. La razón o logos no vale para nada. Una responsabilidad moral ante la acción que le ha llevado a la Iglesia a reconocer errores en el pasado, ni mucho menos tan monstruosos como el Estado totalitario que nos quieren hacer pasar por democrático dice, cosa que la honra tanto, no por el hecho en sí que no parece nada del otro mundo hasta que no se pone en relación con las Instituciones y sujetos que han hecho aberraciones auténticas en el pasado y que jamás han mostrado un ápice de arrepentimiento. ¿Has visto a Putin arrepintiéndose de ser un alto miembro de la genocida KGB en la época de la URSS? ¿A los chinos olímpicos pedir disculpas por los 50 millones de muertos en su Revolución Cultural? ¿A los japoneses por matar a 15 millones de Chinos en seis años? ¿A las democracias occidentales por apoyar primero a Hitler en el 36 con sus JJOO y ahora a China? ¿Has visto a alguien arrepentirse de algo?

En este contexto hay que estudiar a Benedicto XVI y el catolicismo. Un hombre que desde los años cincuenta del pasado siglo ha tratado de recuperar las dañadas relaciones fe-razón, y que su vuelta a la ortodoxia, su sumisión ante el crucificado, como la de cualquier otro fiel que asiste a misa, no es más que la patente de que la razón necesita salir del nihilismo. Y es que como dijo Unamuno, equivocadamente porque es mucho más, «la Iglesia es una suma de derecho romano y de filosofía griega», es decir, es pura legislación del logos ante el hecho sobrenatural.

1 Comentario

  1. ¡Qué pena! ¿Dónde estará Ramiro? Urge una respuesta, si no es Ramiro de otro. Yo es que soy muy zoquete para ello. Solo leo.

  2. ¡Qué pena! ¿Dónde estará Ramiro? ¿por qué no respondes? Urge una respuesta, si no es Ramiro de otro. Yo es que soy muy zoquete para ello. Solo leo. Esto está llenándose de cuervos negros, es decir, curas.

Dejar respuesta