BASF y Shell obligados a pagar millones por contaminación en Brasil

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Ambas compañías deberán pagar un total de 400 millones de reales en compensación por exponer a los empleados de una fábrica de pesticidas a sustancias contaminantes.

Flickr El pasado 9 de abril se firmaba en el Tribunal Superior del Trabajo de Brasil, entre representantes de los trabajadores y de las compañías, un acuerdo de compensación a 1.058 empleados con motivo de la exposición a sustancias tóxicas en una antigua fábrica de pesticidas. Las empresas Shell y BASF deberán pagar según lo acordado la cuantiosa cifra de 400 millones de reales (más de 150 millones de euros) a aquellos que sufrieron las consecuencias de la industria situada en la localidad de Paulinia, Sao Paulo.

La contaminación tuvo lugar entre 1977 y 2002, años durante los cuales la fábrica de pesticidas fue propiedad primero de Shell, empresa de hidrocarburos, y a partir del año 2000 de BASF, grupo químico alemán. Los exempleados de la industria en territorio brasileño denuncian que a causa de la contaminación padecen enfermedades como el cáncer y problemas de fertilidad e impotencia sexual, entre otros trastornos. Las dos empresas han estado condenadas desde el 2010 pero han alargado el proceso de sentencia al presentar varios recursos e intentar minimizar el daño a su imagen corporativa.

Asimismo, a través de este acuerdo los perjudicados tendrán garantizada la atención médica y odontológica de forma vitalicia. Luís Camargo, procurador general de Trabajo, declaró que se trataba de un éxito social y que “el objetivo principal fue alcanzado” al confirmarse la cobertura. A los más de 1.000 beneficiarios del desembolso podrían sumarse otras 84 personas si decidieran retiran sus denuncias individuales en un plazo aproximado de dos meses. De aceptar la oferta y aumentar la cifra inicial las dos empresas deberán pagar 30 millones de reales más, lo equivalente a más de 11 millones de euros.

Ya en junio del año pasado un portavoz de BASF anunció que tanto su empresa como Shell iban a pagar por los daños causados, pero añadió que naturalmente la compañía pretendía interponer un recurso. No obstante, esta no sería la primera acción legal ya que BASF demandó anteriormente a Shell con el argumento de que los daños se produjeron antes del año 2000, momento en el que pasó a manos de la empresa alemana. Se trató de un intento de desligarse parcialmente de la pesadez de la acusación y aumentar la culpabilidad de los anteriores dueños de la fábrica por haber permanecido ahí 23 años del periodo contaminante de 25.

A pesar de la controversia de esta ya desaparecida fábrica, una ONG advirtió a mediados de junio de 2012 que Brasil es el mayor consumidor de pesticidas agrícolas del mundo y que consume el 19% de la producción mundial. Los agricultores brasileños usan cada año un total de 1.000 millones de litros del producto y en 2009 el Sistema Nacional de Informaciones Toxicológicas contabilizó 5.253 intoxicaciones por usos del mismo.

Fotografía: Flikr

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