Barack Obama, o el perfecto producto de marketing

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Su exitosa campaña electoral bajo el slogan “Yes we can”, se convirtió en todo un movimiento de masas que le alzó hasta lo más alto. El mundo entero contemplaba expectante e ilusionado, un giro en la política norteamericana tras la conflictiva era Bush. Pero en realidad nada ocurrió y todo se redujo al culto a la personalidad del Presidente, sin duda el más mediático del planeta.

Barack Hussein Obama, cumple con todos los requisitos para calificarse como un bien perfectamente vendible, un producto generado a partir de exhaustivos estudios de mercadotecnia. El objetivo de su concepción, ha sido logrado en pocos meses mediante una frenética campaña electoral, hasta entonces la más cara en la historia de los Estados Unidos. Y es que el fenómeno Obama nos hizo soñar a todos, más allá de las fronteras. Una intensa emoción se apoderaba de la sociedad internacional, tal y como estaba planeado.

El elemento clave del “show Obama” es el propio candidato, el cual goza de un carisma arrollador, una poderosa telegenia y un discurso afroamericano, sorprendentemente parecido al de Martin Luther King. Su perfecta retórica ha calado tanto en las minorías, como en las grandes personalidades y celebrities, que brindaron su apoyo al candidato hasta el final. Ejemplo de ello, es uno de sus mítines que fue convertido en videoclip, respaldado por numerosos rostros conocidos y que incluso ganó un Emmi. Todos los medios de comunicación sucumbieron a sus encantos sin excepción, siguiendo día a día con gran interés la campaña electoral y los primeros pasos como Presidente.

Tras los últimos coletazos de la celebración del triunfo, llegó el momento de cumplir promesas y aplicar el programa que despertó a los ciudadanos, pero muchos asuntos quedaron en el aire. Apenas ocho meses después de ganar las elecciones, obtuvo el premio Nobel de la Paz por “sus extraordinarios esfuerzos para fortalecer la diplomacia internacional y la cooperación entre los pueblos”. Este comité decidió premiar las buenas intenciones de Barack, es decir, valoró simple palabrería. Pasó por encima de algunos nominados como Piedad Córdoba, senadora y mediadora con las FARC, o el ministro de Zimbabue Morgan Tsvangirai, encargado de derrotar al dictador en su país. Estas personas, lograron hechos tangibles, sin embargo se llevó el gato al agua, aquel que más ilusionó a la audiencia. (Foto 2)

Cierto es que la legislatura del demócrata, aun no ha cumplido un año y queda tiempo para enmendar errores y poner en práctica sus políticas. Con ello, podría recuperar la estima que está perdiendo por parte de sus propios votantes. Los recientes éxitos de los republicanos y del emergente partido conservador Tea Party, mengua y amenaza los apoyos en el primer presidente negro de la historia de USA.

Volviendo a la más estricta teoría del marketing, podría compararse a Obama con aquel producto en el que a veces, las expectativas que presenta, son mayores que las precepciones y esto provoca frustración e insatisfacción en el consumidor, o en este caso, en los electores.

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Fuentes del Texto:
El Mundo
(www.elmundo.es)
You Tube Yes we can. New approaches-Entertainement. Emmi winner (www.youtube.com/watch?v=Q8boC4tMK_g)
Hommer Simpson tries to vote for Obama (www.youtube.com/watch?v=1aBaX9GPSaQ)
Fuentes de las imágenes:
Vanguardia
(www.vanguardia.com)
Toon pool (www.toonpool.com)

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