Balonmano de medalla, balonmano de ruina

0
198

Con la victoria en la final de consolación frente al equipo de Corea del Sur, la selección española de balonmano femenino obtuvo la presea de bronce en su primera participación en unos Juegos Olímpicos. La gloria olímpica de las chicas se suma al metal que consiguieron en el Mundial. El equipo masculino también reúne éxitos en algunas de las últimas ediciones de los torneos internacionales más importantes. Sin embargo, este deporte atraviesa una grave crisis económica en España, con clubes históricos al borde de la desaparición y jugadores que no cobran sus salarios.

Muchas jugadoras del balonmano español juegan en el extranjero

Este sábado el balonmano español volverá a vestirse de gala para buscar un objetivo que empieza a convertirse en habitual: batir, de nuevo, el récord de asistencia a un partido. Se pretende rebasar la cifra de 12.743 personas, guarismo que ya superó el pasado diciembre a las más de 11.000 que se citaron en el madrileño Palacio de Vistalegre, tres meses antes, para ver la Supercopa de 2011. Así, en menos de un año se podría superar por tercera vez consecutiva, con los mismos equipos protagonistas –el Atlético de Madrid y el Barcelona Intersport– y en el mismo escenario –el recinto multiusos carabanchelero–, el registro de público a una cancha para contemplar un encuentro de este deporte.

La atención popular y mediática que concita este enfrentamiento sitúa al choque entre ambos clubes en otra dimensión diferente a la del resto de partidos de Liga ASOBAL. El cruce entre estos dos equipos empieza a convertirse en el nuevo clásico del balonmano español, pero no esconde la pésima situación de alguno de los que hasta hace poco han sido también grandes clubes y rivales. Hay conjuntos importantes y laureados que han renunciado a jugar en Europa, como el Cuatro Rayas Valladolid, y existe el caso de un campeón de Liga y de Europa, como la Sociedad Deportiva Cultural San Antonio (el legendario Portland San Antonio) que ha descendido a Primera Nacional.

Aunque dos operadores distintos de televisión poseen derechos de emisión de los partidos ligueros y existe cobertura para las competiciones europeas, la crisis económica que azota a empresas privadas y a administraciones públicas está dejando a muchos clubes al borde del abismo. Algunas de las estrellas del balonmano español, y cada temporada crece el número, emigran a otros campeonatos, como el francés o el alemán. Hay en las ligas del Viejo Continente más inversión, estructuras más fuertes y mejores condiciones laborales y salariales. En España se impone la bipolaridad y equipos de ciudades de provincia otrora importantes, hoy subsisten diezmados.

Peor situación tiene el balonmano de clubes femenino. La División de Honor cuenta con catorce equipos que están “teniendo problemas para cerrar sus plantillas”, afirmaba Carmen Manchado, ex jugadora y directora del Comité de Clubes Femeninos de la Federación Europea de Balonmano (EHF) en el diario El País el mes pasado. “Hemos retrocedido veinte años”, lamentaba Manchado, resumiendo así el destrozo que la crisis ha provocado en el balonmano profesional femenino en España. De los clubes que compiten en División de Honor “solo un par de equipos se han librado de las deudas esta temporada”, añadía. Muy pocas mujeres viven del balonmano en España, frente a una mayoría de hombres que sí lo consigue. Para complementar la dedicación deportiva “casi todas estudian o trabajan”, recordaba la directiva.

Los triunfos internacionales no han logrado evitar el éxodo de jugadoras españolas hacia ligas europeas más poderosas, como la francesa. La ausencia de talento redundará en una disminución del nivel de la liga y de la selección. Aproximadamente la mitad de las guerreras olímpicas –la prensa denominó así a las jugadoras de la selección por su lucha y entrega– ya compiten fuera de España. El caso del balonmano ilustra con claridad la precariedad que padece el deporte profesional femenino en España. “La estructura, la organización en el deporte español, está sobre un alambre; solo cabe esperar que se mantenga el ADO, para que nos dé un poco de tranquilidad”, comentaba Juan de Dios Román, figura icónica de este deporte desde hace décadas, en una entrevista en El País. El balonmano femenino retorna, en definitiva, al amateurismo.

Caso paradigmático es el del Asfi Itxako Reyno de Navarra. El equipo femenino de Estella, campeón de los últimas cuatro Ligas, campeón de las tres últimas Copas, subcampeón de Europa en 2011 y con ocho jugadoras en plantilla que obtuvieron el bronce olímpico con España, ha estado a punto de no competir esta temporada en División de Honor. Las deudas han terminado por reventar a un conjunto que cuenta, desde este verano, con un plantel totalmente nuevo formado por solo diez jugadoras. El exitoso equipo se ha desmantelado porque no ha podido resistir los recortes de las ayudas públicas y privadas. La derrota, hace solo unos días, en la Supercopa de España ante el Bera Bera de San Sebastián por un elocuente 42-18 da una idea del actual estado del club.

Las guerreras, pese a un arranque dubitativo en el torneo olímpico, fueron creciendo con importantes actuaciones ante Francia y Noruega –campeona mundial y a la postre campeona olímpica y a quien derrotó España en la fase de grupos–. Solo Montenegro apartó a la selección de soñar con una gloria mayor. Los más de tres millones de personas que siguieron por televisión el agónico partido contra Corea del Sur –dos prórrogas incluidas– que certificó el metal de bronce son un asidero al que aferrarse en este tiempo de futuro sombrío. “Sacar rendimiento a la medalla va a ser casi imposible: ha pasado una semana y ya no se habla de los Juegos”, dijo un pesaroso Juan de Dios Román recién terminada la cita olímpica.

Fotografía: RFEB

Dejar respuesta