Bajo mandato de las nuevas estrategias occidentales

0
183

Ya hay noticias. Afganistán vuelve a estar en los periódicos, se ha pronunciado su nombre en las pantallas y las ondas de radio también lo han repetido. Durante unos años Afganistán desapareció. Murió de éxito. Tantas portadas que el tema se agotó. Y cuando los civiles muertos son los mismos, dejan de ser exclusiva. Durante este tiempo en Afganistán puede haber pasado cualquier cosa. Los afganos se quedaron solos. Bajo el sol. Con su rostro reflejado en los tanques de la OTAN.
Pero este mes los periodistas vuelven a teclear Afganistán. Lo hacen desde sus casas confiando en el intermediario. La noticia son sólo números. Llegan de la mano de la nueva estrategia de la Administración norteamericana de los EEUU. Por ahora sólo hay cifras: 17.000. Ni una sola palabra. 17.000 soldados más que se van a enviar. El futuro de Afganistán traducido a números: 17.000. Sin ningún corresponsal sólo nos queda interpretar las cifras.

Parece que el sol continúa brillando. Y que aún quedan afganos, que se ocupan del 90% de la producción mundial de opio. La planta de opio se raspa cuatro veces durante quince días para obtener la sustancia. Aproximadamente un millón de la población es adicta. Más de la mitad, son menores de 15 años. Tres dosis diarias de cristal cuestan tres dólares. Este es el medio más poderoso de financiación de los talibanes. Entre 2000 y 2007 la producción de opio en Afganistán se ha duplicado.

Han pasado 20 años desde el fin de la ocupación soviética y 20 desde la misión salvadora estadounidense. 8 años desde la entrada de la coalición internacional. Los objetivos militares no se consiguen y los políticos tampoco.

El experto en posguerras, Daniel Korski aseguraba en Foreign Policy que la victoria occidental deberá medirse en mejoras, no en cambios. También advierte que una retirada puede provocar consecuencias dramáticas en cadena. Según la ONU, en 2007 más de 8000 personas murieron en el conflicto en Afganistán. Al menos 1500 eran civiles. Daniel Korski no explica cuáles son los cambios, ni tampoco cuál es el drama a venir.

Parece que hay rumores de que algún afgano intentará atacar a EEUU. Por eso Obama dice que hay que definir una nueva estrategia. Desde Canadá, el presidente estadounidense aventuró algo. Parece ser que el problema de Afganistán, de los talibanes, no se soluciona sólo por vía militar.

Pero ninguno de los datos citados es incoherente con el envío de 17.000 soldados más. A pesar de las apariencias. Hay que esperar a la definición de la estrategia y ahí se verá todo mucho más claro.

La Administración estadounidense esboza pinceladas. Se van a centrar en objetivos a corto plazo, como las elecciones en agosto. El secretario de Defensa, Robert Gates, ha explicado que lo que pretenden es que los afganos vean el lado positivo de la presencia internacional.

En una conferencia, en Munich, cuando le preguntaron al actual presidente de Afganistán, el señor Hamid Karzai si los norteamericanos de los EEUU estaban intentando quitárselo de en medio, contestó: “Los afganos deciden quien dirige Afganistán… no somos una colonia”

He leído en algunos periódicos que Obama decide reforzar la estrategia civil en Afganistán. Ya durante la campaña electoral, en el New York Times Obama dijo: “Necesitamos más soldados, más helicópteros, una mejor recolección de información y una mejor asistencia civil para cumplir nuestra misión allí”

Todos los medios esperan a que EEUU defina “la nueva estrategia” para poder volver a escribir Afganistán. Pero después de unir todas las cifras y ver el puzzle completo, empiezo a dudar de que la estrategia tenga algo de nueva. O de estrategia. ¿La novedad será el aumento de las cifras? ¿Será la estrategia la guerra permanente? ¿Será que las elecciones tienen que controlar a los afganos y no al revés? No sé a ustedes, pero a mí los nuevos 17.000 militares me parecen un poco sospechosos.

Fuentes de las cifras:
Diversos informes de la ONU,
ADN.es (reportajes de David Beriain)
El País
http://elveiga.blogspot.com

Dejar respuesta