Aventureros en Dublín (Crónica de mi viaje irlandés: 2ª parte)

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El título de esta crónica, bien podría ser el título de un programa televisivo al estilo de “Pekín Express”, pero es sólo una definición de cómo nos sentimos, mi amado compañero de viaje y yo, cada día que pasa en el país que ahora nos acoge.

Dublín – Irlanda; la isla esmeralda, como muchos la llaman, está llena de sorpresas; y la verdad, no siempre gratas. Una de ellas es la nieve, algo sorprendente para los irlandeses puesto que incluso los más ancianos aseguran que jamás vieron nevar de esta forma. Algunos, incluso dan cifras: un hombre de más de 80 años con el que hablamos, asegura que sólo ha visto nevar una vez en toda su vida: “hace más de 50 años, cuando era joven”, dice con gesto de asombro.

Y es que el temporal de frío y nieve que afecta a toda Europa está causando más de un estrago en la isla vikinga. Unas navidades blancas, frías y problemáticas es lo que hemos tenido por estos barrios. Algo para lo que ni el país, ni los ciudadanos están preparados.

Sin ir más lejos, la semana pasada era imposible coger el autobús, los servicios de transporte urbano sufren incidencias o cancelaciones, los coches se atascan y todo se colapsa. Caravanas quilométricas y nieve por todas partes es lo único que se puede ver cada tarde en Dublín y en sus alrededores, sobre todo a hora punta.

La gente va a toda prisa. Intentan esquivar la nieve, pero eso es prácticamente imposible. Al final, aunque no quieras, acabas siendo un “granizado” andante. Los irlandeses consideran que este fenómeno es peligroso ya que ocasiona muchos problemas y por regla general resulta molesto, pero a mi me gusta. Es precioso. Además, la nieve de Dublín es de otra calidad; de verdad. Suena extraño, lo sé, pero la primera vez que ví nevar aquí parecía que lo que caía del cielo eran bolas de espuma flex. La nieve de Irlanda parece artificial, no son los típicos copos que se pueden ver en España.

Bonito pero también caótico, ya que todo, absolutamente todo se para. Es como si alguien tuviera en su poder un mando universal y hubiera puesto el pause. Por tanto, hacer cualquier tarea o quehacer se vuelve casi imposible. Hasta algo tan poco complicado como comprar unos tomates en el mercadillo de calle del centro de Dublín que siempre visito puede acabar inesperadamente, o verse truncado. Bien, sólo puedo adelantar que los tomates acabaron congelados y yo aún no me hacía una idea de lo que vendría después.

A eso de las cuatro y media de la tarde cogimos el autobús de vuelta a casa sin imaginarnos que el trayecto que normalmente hacemos en veinte minutos, esta vez, iba a durar casi cinco horas.

Después de permanecer tres horas en aquel bus quedamos atrapados en una pendiente de la cuál, ningún vehículo de cuatro ruedas normal hubiese podido salir sin la ayuda de unas cadenas. Y por supuesto, aquí las cadenas no se usan y los camiones quitanieves están muy poco demandados, o al menos lo estaban hasta ahora.

Sólo se limpia la nieve de las grandes avenidas y carreteras mientras que los pequeños pueblos de la periferia, de esta forma, quedan incomunicados y sin la atención de los servicios de transporte público. Creo que Irlanda tiene, en este sentido, una asignatura pendiente en materia de prevención que debe estudiar y aprobar.

Pues bien, cansados de permanecer por más tiempo dentro del autobús decidimos salir y usar el medio de transporte más rudimentario y explotado por el hombre primitivo: los pies. Pensamos que si caminábamos llegaríamos antes. Y así fue, después de casi dos horas de caminata enterrando nuestro calzado en la nieve, y en compañía de muchos más como nosotros, llegamos a Lucan Village, nuestro pueblo. Y llegamos con la compra en estado sólido y nuestras caras, manos y pies también. Sin embargo, he de decir que el camino no se me hizo excesivamente largo.

Hoy, después de la hazaña, sólo recuerdo las conversaciones que mantuve con mi amigo, novio y compañero durante la caminata; las risas compartidas; las bolas de nieve que nos tiramos en una pequeña guerra que montamos; y las fotos que hice para compartir esto con todos vosotros.

De esta forma, como podéis ver, por aquí la vida es una auténtica aventura. Nunca sabes cómo acabarás el día que empieza, pero en cierta forma esa intriga me gusta. Las cosas ahora están más estables: tenemos trabajo, estamos mejorando nuestro inglés, pero sobre todo estamos juntos.

Podríamos decir que estamos viviendo nuestro “Dublín Express” particular. Nos sentimos satisfechos por ello. Sin duda, tendremos miles de anécdotas que contar a nuestros nietos.

¿Sabéis aquello que dijo el poeta cubano, José Martí? “El ser humano tiene que hacer tres cosas en la vida antes de dejar este mundo: plantar un árbol, escribir un libro y tener un hijo”. Yo puedo decir que lo primero ya lo he hecho, tengo en mente lo segundo y lo tercero, sin duda y en un futuro próximo, lo experimentaremos todos. O eso espero.

Bueno…estoy pensando en hacer una cosa más que nunca he hecho: un ¡“snowman”! Así que voy a coger una zanahoria, dos botones, un gorro y una bufanda; y me pongo a ello… ¿alguien se anima?

Good Luck, Happy Christmas time and Happy New Year to everybody!!

See you soon my dear friends…

3 Comentarios

  1. Hola Marte!! muchas gracias por tu comentario!! me alegro de que te guste lo que escribo!! espero poder dar a los lectores una visión más cercana de lo que es Irlanda y de todo lo que encierra con estas crónicas…y con las que enviaré en breve.
    Pues si vienes a Irlanda en verano…podrás disfrutar mucho más de los paisajes y de los paseos porque sin duda habrá más solecito y ya se sabe que con mejor tiempo todo se ve de otro color!!
    Yo te recomiendo visitar la capital: Dublin…pero sólo si te gustan las ciudades…ya sabes…monumentos, museos, parques, etc… la guinness factory y probarla, por supuesto!!También en Dublin pero al norte y a las afueras puedes ir a Howth, una península de pescadores con encanto…y comer el típico “fish and chips”!! a mi me gustó mucho…mi siguiente crónica irá sobre este lugar así que atento/a!!
    También deberías ir al sur de Dublin y ver la playa y el puerto en Dun laoghaire…yo aún no he estado pero dicen que está muy bien. En el norte también tienes Malahide o Portmarnock, tienen playita y paseos largos.
    Glendalough es otro de los paisajes que no te puedes perder, significa en gaélico “valle de los lagos” y es, sin duda, uno de los parajes naturales más impresionantes que se pueden encontrar en Irlanda.
    Y por supuesto, si tienes tiempo debes ir a Galway, al este de Irlanda. Yo estuve el pasado fin de semana viendo los Cliffs of Moher y es impresionante!! eso sí hacía mucho frío y viento…asi que mejor en verano!!
    Espero haberte ayudado!!
    De todas formas seguiré escribiendo crónicas acerca de los lugares que vea o visite…por si leerlos te pueden dar más detalles!!
    Bye, bye!!

  2. Hola, excelente narración…tengo pensado viajar a dublin durante el mes de enero y febrero y quería saber un poco más sobre el clima en esa fecha por aquello de la preparación previa, es decir, ropa, calzado y esas cosas porque soy latina y no estoy familiarizada con la época de invierno.

    Te agradezco por la ayuda que me puedas brindar…Saludos

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