Aventuras y desencuentros (por Eugenio Trías)

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”El cine es un microcosmos de todas las artes”, así comienza De cine. Aventuras y extravíos de Eugenio Trías, que la editorial Gutenberg ha editado póstumamente y que resume bastante bien todo el contenido del libro. Consagrado escritor y uno de los pensadores más importantes de nuestro país, fue el primer filósofo español galardonado con un Premio Internacional Nietzsche.

triasNos desplazamos hasta la antigua Casa de Fieras de El Retiro para acudir a la presentación del libro, a manos del director de cine Gonzalo Suárez y del ex ministro de educación Ángel Gabilondo. Ambos eran grandes amigos del fallecido escritor, que desean rendirle homenaje a él y a toda su carrera. En la sala, aparte de periodistas, se encuentran todos sus allegados y familiares, quienes se han reunido para acudir a este evento.

El libro ahonda y reflexiona sobre el desarrollo del séptimo arte centrándose en ocho grandes figuras. Son cineastas consolidados, artistas hechos leyenda, desde el mágnifico Fritz Lang hasta David Lynch, pasando por supuesto por Ingmar Bergman, Alfred Hitchcock, Andréi Tarkovski, Orson Welles, Francis Ford Coppola y Stanley Kubrick. Profundiza y trata de explicar el cine a través de sus ojos, de sus películas más representativas. Es indiscutible la relevancia de sus creaciones, su trascendencia para entender y comprender el cine actual. Cada uno en su particular modo de crear y dirigir ha desarrollado una línea cinematográfica concreta, que ha sustentado las bases y ha influido en todo el cine realizado a posteriori. La elección de estos autores se debe a razones específicas del escritor, por la enorme significación que han sido en su vida y en su modo de entender y percibir el cine.

La presentación inicia con un montaje visual de las escenas y películas más significativas del pasado siglo para representar el séptimo arte en toda su riqueza y esplendor. Gonzalo Suárez comienza hablándonos del constante cambio que ha sufrido, y aún sufre, el cine. Paradójicamente ahora es concebido más arte que nunca, pero ha perdido su capacidad de influencia de antaño y la relación tan afín con el espectador que le distinguía. Un ejemplo inequívoco son las chaquetas llamadas rebecas en referencia a la afamada y reconocida película de Hitchcock, que nos muestran la gran trascendencia del cine de los años 40 y 50.  Otra gran característica que ha descuidado el cine actual es su capacidad de reflexión, tan presente en todas las películas del pasado siglo pero que, en la mayoría de casos, ya no se es capaz de conseguir. La única característica que ha permanecido constante e inmutable es la sensación de fugacidad e inmediatez que sentimos al contemplar una película, la capacidad de llegar incluso a detener el tiempo. Esta técnica sólo se puede lograr a través de la unión de fotogramas e imágenes que se traducen en una sensación constante de movimiento, es la finalidad y el germen mismo de la creación del cine. La gran divergencia entre épocas es la transformación de la gran pantalla. Hace cincuenta años te sentabas en la butaca y llegabas a sentirte abducido por ella, conseguías involucrarte de tal modo que te considerabas un protagonista más. Ahora, sin embargo, esa sensación se desarrolla de modo contrario, exteriorizamos lo que nos muestran las imágenes proyectadas en lugar de introducirnos directamente.  

En segundo lugar toma la palabra Ángel Gabilondo, quien explica y expone como el siglo XX fue testigo del auge de un nuevo arte como es el cine, y la creación y consolidación de su correspondiente lenguaje cinematográfico. A día de hoy debemos resaltar que el panorama es, cuando menos, preocupante, en palabras del propio Eugenio: nos hallamos en un contexto de “bazofia cinematográfica”.

Esto sólo puede llegar a un equilibrio a través de una necesaria transición cultural que se lleva pidiendo a gritos hace años.

Nicole Kidman en "Eyes Wide Shut", dirigida por Stanley Kubrick
Nicole Kidman en “Eyes Wide Shut”, dirigida por Stanley Kubrick

Pero, el cine, a pesar de su decaimiento en algunos aspectos, no ha logrado perder la esencia que lo diferencia. La impactante e imponente impresión que determinadas imágenes provocan en la retina del espectador puede llegar a permanecer con él toda una vida. La potencia visual unida a esa innegable capacidad de llegar a lo más profundo de nuestro ser nos permite exteriorizar nuestros miedos y anhelos más íntimos. Esto son capaces de describirlo y lograrlo los cineastas escogidos. Su gran capacidad de “totalización”, es decir, de representar un todo a través de una parte, es lo que les ha hecho merecedores. La difícil tarea de representar toda la cronología de este arte, su proceso y sus transformaciones, a través de sus filmografías y experiencias. En sus películas la cámara es capaz de llegar a tocarnos el pensamiento.

Otro aspecto destacable es la estrecha línea que separa música y cine, no en el sentido de composiciones cinematográficas o de bandas sonoras, sino en la concepción de las películas como si de música se tratara. La capacidad de llegar a escuchar con la vista y de ver a través del sonido, aptitudes que se crean a través de la fusión de ambas artes como una si fuesen una sola.

El cine, como todo arte, se caracteriza por la búsqueda obsesiva de la verdad. Ésta solamente la hallamos a través de las imágenes móviles que se proyectan en la gran pantalla. Con esto queremos decir que los planos cinematográficos discurren en el tiempo. Como es inevitable, a cada arte le corresponde un campo determinado; mientras que la música se crea para deleite de los oídos y la pintura para seducción de la mirada, al cine le corresponde el campo temporal. La contemplación de las imágenes desdibuja este plano, se trastorna la mirada que sólo alcanza a ver perfección y belleza.

Para concluir una gran ovación recorre la sala repleta de personas que, al acabar, ofrecen sus respetos, condolencias y sobre todo felicitaciones por el gran trabajo realizado. Ahora, sólo debemos acercarnos a nuestra librería más cercana, adquirir un ejemplar y, con el discurrir de las páginas, volver a apreciar y a maravillarnos con las películas nombradas, pero esta vez a través de la visión del que ha sido un pequeño, pero gran, genio de nuestro país.

Imagen: el autor (cortesía de abc.es)

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