Australia es la antípoda de España

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La débil selección australiana no fue rival para una selección que cuenta sus partidos, tres, por victorias. El abrumador resultado final (51-11) es una muestra de la desigualdad entre ambas, reflejo del abismo competitivo existente entre los dos equipos y por añadidura entre las selecciones europeas y las del resto del mundo.

Valero Rivera Folch continúa ganando importancia en la selección. Fotografía: RFEBM
Valero Rivera Folch continúa ganando importancia en la selección. Fotografía: RFEBM

Poco más que un entrenamiento con público en mitad de un gran campeonato. Es la historia de un partido que no tuvo mayor emoción que contar qué jugador español marcaba más goles o cuál lo anotaba más bello. La brecha entre las dos selecciones es infinita. El trámite visto ayer en Madrid sirve para recordar que los Europeos gozan de mayor nivel que un Mundial o unos Juegos Olímpicos. El balonmano crece, se extiende por el mundo y coloniza, poco a poco, nuevos territorios. El norte de África y algunas zonas de Asia y América del Sur son lugares que van adquiriendo una cierta tradición. Pero el nivel, las estrellas y los torneos de clubes importantes siguen estando en el Viejo Continente.

España disputó su tercer partido del Mundial contra un rival propicio para sumar una comodísima victoria. Valero Rivera decidió aprovechar el encuentro para hacer rotaciones. No jugaron Alberto Entrerríos, Dani Sarmiento ni Julen Aginagalde; a la portería regresó José Manuel Sierra. Se usó el choque para cuidar el aspecto físico, clave para afrontar los partidos pendientes que decidirán la suerte de la competición. Tampoco se olvidó el factor mental, buscando equilibrar la importancia de los jugadores dentro del grupo. Carlos Ruesga, inédito en el partido contra Egipto, salió en la primera jugada de ataque de la selección. En general, fue una oportunidad propicia para que la segunda unidad del equipo se reivindicara.

Sorprendió Australia con un 0-2 a favor en el arranque, aunque el espejismo duró poco. El equipo local ayer de azul, tercera equipación después de la roja y la blanca, subió la intensidad de la defensa, donde se alternaron la línea 6:0 con una 5:1 en la que Aitor Ariño jugó de avanzado, y ahogó la capacidad anotadora de los del Pacífico. En la zaga no pintaba mejor la cosa para los australianos. Recibían goles en contra y reiteradas sanciones por la debilidad de sus defensores, por la falta de anticipación y por llegar sistemáticamente tarde al jugador rival. Concedieron 65 lanzamientos a portería. Lo más destacado de la selección aussie, pese a la goleada recibida, fue su guardameta Ognjen Latinovic.

Al descanso el marcador reflejaba un contundente 24-6. Un dato numérico significativo, uno de los muchos que dejó el encuentro, fue el parcial de 16-0 favorable al equipo anfitrión que se fraguó entre la primera y la segunda parte. Lo rompió Australia poniendo el 34-7 en el electrónico. Finalmente, España superó la media centena de tantos a favor, dejando la diferencia en 40 (51-11). Viran Morros, un extraordinario defensor, fue elegido sorprendentemente mejor jugador del partido en medio de la orgía goleadora. Incluso desde nueve metros sumó el equipo de Rivera con facilidad.

Muy pocas conclusiones podrán extraer los dos equipos ante un resultado tan poco frecuente. Para Australia, el Mundial supone la oportunidad de medirse con los grandes, de poder evolucionar en su competitividad aunque sea a base de encajar duros correctivos. Para España, el choque de ayer no debería servir para establecer dinámicas ni tendencias definidas. Fue un partido de Mundial sin empaque de Mundial. Solo puede extraer como positivo el efecto siempre balsámico de la victoria y que jugadores llamados a ser importantes dispusieran de oportunidades y confianza.

La Caja Mágica completó cerca de medio aforo, similar asistencia a la del día anterior contra Egipto. Probablemente no ayude el horario de los partidos del anfitrión, a las siete de la tarde en días laborables, aunque habrá que calibrar la respuesta del público cuando España luche contra rivales de entidad, como Hungría mañana y Croacia el sábado. El equipo balcánico encabeza la clasificación del grupo D junto a España después de su convincente victoria (30-21) frente al equipo magiar.

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