Aturdimiento

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La mar en calma endulzaba mis sentidos,
tus delgadas yemas se deslizaban por el cabello.
El tintineo de la lluvia impedía complicar mi recelo,
y yo, partícipe de la vida. Tú sumida en una despedida.
Parecía que estabas ahí,
parecía, lo que ayer me creí.
Tu viva voz ahogaba mis gritos,
el mar bañaba en calma el peor de mis delitos,
la búsqueda del egoísmo por sentirte fresca, turbada y sinuosa,
sopesaba cada uno de tus escarceos,
sin comprender su máximo efecto;
y ya sin más, dejé que te fueras.
Aunque…
…Esperaba que volvieras.

La luz me cegó de nuevo. Mientras escuchaba el leve tintineo,
yo no quise despertarme. Y tú no viniste a buscarme.
La vida se despegaba de entre sus latidos, agonizando en los suspiros por quedarse contigo.
Mi amargura desanimaba al más voraz de los sentidos, engullendo cada alma con el quebrar de un hueco latido.
Mi vida, sin más, un definido tallo elevado a lo más alto, que desgastado por el tiempo se desvanecía vacilado por su peso.

Fuente de la imagen:
Propia

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