Asesinados por honor

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A pesar de que en occidente el término “honor” resulte cada día más anticuado, no sucede así en Turquía, donde, según los cálculos de diversas ONG, aún se producen al año en torno a unos trescientos de los llamados “crímenes de honor”, que engloban el maltrato y el asesinato de las víctimas a manos de miembros de su propia familia. El último caso, el de una joven de 16 años enterrada viva porque su familia no aprobaba que frecuentara compañía masculina.
Yakin Ertürk, relator especial de la Comisión sobre la Violencia contra las Mujeres de la ONU confirma que los “crímenes de honor” son un gran problema en las provincias del este y el sudeste de Turquía. En este país conviven las antiguas tradiciones y normas morales en constante choque con las nuevas libertades, lo que da lugar a estos crímenes para limpiar el nombre de la familia. El Gobierno turco, consciente de ello, reformó el código penal en 2004 eliminando una disposición que consideraba el “honor” como un atenuante en los casos de violencia doméstica, y gracias a la presión de las organizaciones de defensa de los derechos de la mujer, se han incrementado las penas para estos casos.

En Diciembre, en el pueblo de Kahta, provincia sudoriental de Adiyaman, fue hallado el cuerpo de una joven de 16 años, dada por desaparecida durante cuarenta días, gracias a las pistas facilitadas por una persona anónima. La noticia no trascendió a la prensa hasta el pasado cinco de diciembre. Los forenses dictaminaron que había sido enterrada viva, dado que había tierra en su estómago y pulmones. El padre y el abuelo de la menor han sido enviados a prisión preventiva, acusados de asesinato. Según la prensa turca, el padre declaró que la familia se sentía “infeliz” ya que su hija tenía amigos varones.

Pero no solo las mujeres son las víctimas de este tipo de crímenes. En Julio de 2008, Ahmet Yildiz, homosexual de 26 años fue asesinado a balazos en una cafetería de Estambul. El joven había ganado una beca gracias a la que residía en los EEUU y había vuelto a su país de vacaciones. Los amigos y la pareja de Ahmet afirman que este recibía amenazas constantes por parte de su familia, quienes “querían que volviera a casa para llevarlo a un médico que lo curara y que se casara”. Este caso se considera el primer posible “crimen de honor” por motivos de homosexualidad documentado, y a pesar de las evidencias, tales como que la familia se negó a recoger el cuerpo y a asistir al funeral, que apuntaban hacia un “crimen de honor”, la fiscalía archivó el caso.

La Dirección General de Seguridad turca expone en un informe que los crímenes contra las mujeres tienden a aumentar. En 2005 se detectaron 46.612 casos de mujeres maltratadas, en 2006 la cifra se elevó a 71.564. Los investigadores sociales que han estudiado la situación de la mujer en Turquía afirman que los intentos de suicidio de las mujeres son entre seis y siete veces superiores a los de los hombres en el sudeste del país, de mayoría kurda. El sociólogo Yildiz Ecevit interpreta el informe como “la punta del iceberg” y afirma que “Hay muchos casos que no aparecen reflejados en los informes policiales. Es cierto que los crímenes de honor son mayormente un problema del este y del sudeste de Turquía, pero la práctica más común es pegar a la mujer y eso se produce en todas las provincias, incluso en círculos de gente educada”.

Fuentes del texto:
La voz de Galicia.es (http://www.lavozdegalicia.es)
Ambiente G.com (http://www.ambienteg.com)
Cadena Ser.com (http://www.cadenaser.com)
http://nivorg.blogspot.com/2009/04/ahmet-yildiz-tambien-es-mi-familia.html
Fuentes de las imágenes:
http://3.bp.blogspot.com/_LdHjCssz96o/SnDUyegzgAI/AAAAAAAAE4k/hkBbGVykEoA/s400/crimen_honor.jpg
http://media.photobucket.com/image/Ahmet%20Yildiz/erosx/IN5218749Ahmet-Yildi_39449a.jpg

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