Arte y Punto

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Tradicionalmente, se ha identificado el Pop-Art con el hecho de convertir en arte algo que forma parte de la vida cotidiana, sin más mérito, trabajo ni esfuerzo que ese. Parecía que este movimiento artístico no era otra cosa que el puro reflejo de la sociedad de masas, de consumo, que empezó a eclosionar en la segunda mitad del siglo XX. Para derrumbar el falso mito sobre el simplismo del Arte Pop, la Fundación Juan March ha organizado la exposición Roy Lichtenstein: de principio a fin, que mantendrá sus puertas abiertas hasta el 20 de mayo de 2007.

Quizá algo ensombrecido por su contemporáneo Andy Warhol, Roy Lichtenstein perdió, con el paso del tiempo, el peso que tenía en Pop-Art. Pero lo cierto es que fue una de las figuras más importantes de esta corriente en Estados Unidos. El Arte Pop es un estilo de vida, la manifestación estética de una cultura ahogada por la tecnología, el capitalismo, la moda y el consumismo. En este momento, alrededor de 1950, el arte se convierte en un objeto más de consumo, pierde su exclusividad y su elitismo, para sufrir toda una democratización. El empleo de imágenes y temas extraídos de los medios de comunicación de masas es su rasgo característico, y puede apreciarse en la obra de Lichtenstein.

El proceso de creación de cualquiera de sus trabajos era muy laborioso. La inspiración la encontraba habitualmente en imágenes corrientes, como pequeños anuncios o recortes de cómics, que se convirtieron a la larga en signo inherente del artista. A partir de ahí, Lichtenstein se afanaba en realizar esbozos y dibujos preliminares que, posteriormente, perfeccionaría hasta llegar a los collages. Estos se constituían como verdaderos patrones de las obras terminadas. Uno de los principales puntos de apoyo en la trayectoria del artista fue su peculiar caballete (expuesto en la fundación), que le permitía girar la obra completamente y observarla desde todos las perspectivas. Las plantillas de puntos se convirtieron en seña de identidad del artista, y de todo el movimiento del Pop-Art, acompañados por los colores vivos. El autor empleaba, para conseguir ese colorido, dos o tres capas de acrílicos con una de barniz entre cada una de ellas. Esto da una idea, bastante pobre y muy general, de la disciplinada libertad del proceso de trabajo del artista.

El resultado es un punto de vista diferente de personajes de cómic, como Dagwood o Tintín, de paisajes de Van Gogh o Cézzane, de retratos de Picasso, de los nenúfares de Monet, de las naturalezas muertas tradicionales, de espacios típicos de la pintura china…Todos los bocetos, dibujos preliminares, collages y cuadros están acompañados por esculturas, hologramas, obras en movimiento, maquetas y varios materiales audiovisuales.

Fuente de las fotos: www.march.es

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