Arte en movimiento en el Reina Sofía

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Cuando te hablan de sobre todo aquella gente que es más ajena a este mundillo (tal vez algunos nunca lo hayan oído), se suele relacionar con algo moderno incluso innovador, una nueva concepción de arte, pero nada más lejos de la realidad. El primer montaje de videoarte fue en 1959, por Wolf Volstell. Monto una exposición de contenidos de la televisión que habían sido alterados evidenciando la tensa relación entre televisión y arte. Y ahora en el museo Reina Sofía se puede ver una exposición que recoge los años de apogeo de esta técnica: Primera Generación, arte e imagen en movimiento, 1963-1986.

La exposición no lleva orden cronológico ni temático, salvo el apartado reservado a las artistas femeninas.  Las salas se configuran como espacios a oscuras con imágenes que se proyectan desde diferentes televisores. En algunos casos los mensajes que se quieren trasmitir están más o menos claro, si embargo hay otros que son más difíciles de entender o de saber  si simplemente la pieza que se observa es el propio fin del artista, arte por arte sin ningún tipo de trasfondo. En cualquier exposición el conocimiento del movimiento, el por qué surge y por qué pierde importancia, el contexto histórico que le acompaña y saber un poco de los artistas es lo que te permite tener una visión lo más completa y rica de lo que estas viendo, así se aprecia en toda su amplitud. Evidentemente todo el mundo que va a una exposición no tiene por qué ser un experto en arte y aun así se puede disfrutar y apreciar las obras, es decir, no tienes que ser un experto en postimpresionismo para admirar un cuadro de Van Gogh, o del simbolismo para que te conmueva El beso de Klimt, Sin embargo, sí que hay otro tipo de arte como el abstracto o el dada que lo aprecias mejor si tienes unas pequeñas nociones sobre el tema. En esta exposición en algunas ocasiones pasa lo mismo, no entiendes bien lo que significan determinadas obras.

A pesar de esto, en mi opinión, el ambiente general de la exposición te viene a decir las diferentes visiones de la realidad, las distintas perspectivas de la misma. Una de las obras es tan simple como una cámara grabando constantemente una escultura y al lado un monitor que recoge la imagen que está filmando. Esto recuerda al cuadro de Magritte en el que dibujaba una pipa de fumar y ponía debajo “Ceci n´est pas une pipe ´´ (esto no es una pipa) y ciertamente no lo era, era la imagen de una pipa.

Algunos autores aprovechan sus obras para criticar la manipulación televisiva de la información, la poca diferencia que hay  entre la producción informativa y los anuncios, en general una crítica a la industria mediática. En este ámbito se recogen algunos artistas españoles que tienen también cabida en esta exposición: Antoni Muntadas, Joan Rabascall y Benet Rosell, y Eugènia Balcells.

Por otro lado son interesantes las abundantes artistas mujeres que se presentan con obras de videoarte.  Algunas de estas artistas son Hanna Wilke, Ana Mendieta, Joan Jonas, Ulrike  Rosenbach…  En ocasiones son ellas las propias protagonistas del video que recogen y la temática en general es diferente a las de los artistas varones. La conciencia de mujer y de su cuerpo, las reivindicaciones feministas y la oposición a la discriminación sexista son los temas que predominantemente tiñen estas  obras. Todas ellas intentan ser trasgresoras.

La exposición se inauguró el 7 de noviembre y se mantendrá hasta el 2 de abril de 2007. Se encuentra en la tercera planta del museo Nacional Reina Sofía.  El horario es de lunes a sábado de 10,00 a 21,00 horas y el domingo permanecerá abierta hasta las 14,30. Los martes se cierra el museo. La entrada cuesta 6 euros, pero con el carnet joven o con el de estudiante se reduce un 50%.

Fuentes del texto: http://www.wikipedia.org/
Fuente de imagen: http://www.museoreinasofia.es/