Arte callejero, grafitis y muralismo a escala urbana

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¿Cuántas veces hemos pasado por las calles de nuestra ciudad y hemos visto grafitis en vallas o muros? Lo que antes se consideraba una muestra de vandalismo juvenil, hoy puede llegar en ocasiones a auténticas obras de arte, estéticas y reivindicativas (como ocurre con Bansky).

Las ciudades han visto en el grafiti una forma de embellecimiento y desde hace unas décadas promueven su creación: Bruselas está llena de murales en las fachadas que ilustran las aventuras de Tintin y la ciudad universitaria de Leiden ha pintado fachadas con citas literarias de escritores en diferentes lenguas. Incluso en Madrid Río pueden verse a los márgenes muros de edificios pintados como continuidad de los techos de los puentes sobre el Manzanares.

Para documentar ese nuevo arte urbano de exteriores, la editorial Monsa acaba de publicar un libro sobre murales (Eva Minguet: Murals: large-scale ilustration, Barcelona, 2017), en edición bilingüe español-inglés, que recoge una selección de trabajos de diecisiete muralistas. Como en otros libros de diseño similares —los de Taschen, por ejemplo—, hay poco texto: se dan algunos datos biográficos de los artistas con breves comentarios sobre su obra y, a continuación, se muestran fotografías de sus murales, realizados en ciudades como Berlín, Ciudad del Cabo, Nueva York, Miami, Moscú, Hamburgo, Barcelona o Quito.

Dourone: “Un mundo posible”, Torrijos, Toledo (España). Fuente: http://dourone.com/index.php/murals/

No se indica cómo se ha hecho la selección de artistas, pero entre ellos hay españoles, hispanoamericanos y de otros países: Iker Muro, Amaia Arrazola, Santiago Rubino, Dourone, Innerfields, Stinkfish, Paola Delfin, Cinta Vidal, Zosen Bandido, Pixelpancho, Okuda, Joan Tarragó, Marina Capdevila, Faith XLVII, etc. No todos son artistas individuales, también hay grupos, como los tres berlineses que componen Innerfields (www.innerfields.de), el dúo suizo Nevercrew (www.nevercrew.com) o el estudio gráfico barcelonés Reskate formado por María López (1980) y Javier de Riba (1985) (www.reskatestudio.com).

Tampoco hay que engañarse por sus nombres artísticos, pues, aunque en su mayor parte son jóvenes, bastantes son también ilustradores profesionales o diseñadores gráficos que han ganado premios (como Iker Muro: LAUS 2011) y exponen en galerías o participan en festivales como el Pow Wow (con ediciones en Hawai, Hong Kong, Taiwan, California y Japón). Muchos tienen como influencias pintores clásicos reconocidos (Dalí, Escher, Lichtenstein).

Para realizar un mural de grandes proporciones hay que dedicar mucho tiempo, dinero en pintura o aerosoles y pasar ciertos trámites administrativos. La legalidad está fuera de duda, pues, al ser murales de varias decenas de metros (de hasta once pisos de altura, como el que hizo Fabio Dourone en Ucrania), en muchas ocasiones son encargos de instituciones: es el caso del oso polar saliendo de un mar de petróleo que pintaron Nevercrew en el teatro Colosseo de Turin en colaboración con una galería de arte, o la intervención de Amaia Arrazola en el Liceo Francés de Barcelona.

El arte urbano es efímero, pues el trazado cambia rápidamente, por lo que este libro es un testimonio de él antes de que se deteriore o desaparezca. Lo mismo ocurre con otros grafismos, street art o diseño de interiores. Afortunadamente, hoy las redes sociales permiten difundir muchos de estos trabajos, así que quien esté interesado bastará con que rastree los nombres de estos artistas en las redes sociales, Instagram, Flickr o Facebook, cuando no haya una página electrónica propia. El libro de Monsa es así solo un comienzo.

Okuda, Hong Kong. Fuente: http://okudart.es/showcase/files/gimgs/144_webimg4450.jpg

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