Aquellos años en que dejábamos España…

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Adiós ríos, adiós fontes, non sei qando nos veremos.(…) Deixo a casa onde nacín, por un mundo que non vín. Fue así  como la escritora Rosalía de Castro convirtió en poesía los pensamientos de miles de gallegos que partieron a Bélgica, en los años cincuenta, en busca de un futuro mejor. Asturianos, vascos, catalanes y castellanos decidieron también escapar de la difícil lucha por la subsistencia de sus familias tras la posguerra. Medio siglo después nada se parece a lo que era y las nuevas generaciones deben conocer la historia de sus antepasados. El Museo de Arte Contemporáneo de la Universidad Libre de Bruselas acoge hasta diciembre una exposición titulada Memoria gráfica de la emigración española. Sesenta fotografías que reflejan las dificultades y barreras que tuvieron que flanquear los emigrantes españoles a lo largo de tres décadas, en un país lejano y desconocido.

Hace medio siglo, la autarquía del régimen franquista obligó a que parte de la población española huyese a otros países más avanzados. Pero no sólo había hambre y sed fisiológicas que saciar, sino también de libertad.  La profesora Anne Morelli realiza los martes y jueves una vista guiada por la muestra fotográfica en la que pueden encontrarse instantáneas de los principales puertos marítimos como el de Vigo y A Coruña, desde donde partían barcos con destino a centro Europa. En la sala de exposiciones se pueden encontrar imágenes de las largas esperas de emigrantes en la estación de Figueras, equipajes con destino a la Habana, despedidas de vendimiadores en la estación de Cevera o de la estación del Norte, de Madrid. Los encargados de retratar la oleada de emigración española fueron fotógrafos como Alberto Martí Vilardefrancos, Manuel Ferrol y Pablo L. Monasor, entre otros.

¿Por qué partir a Bélgica?
La pobreza en nuestro país era tal que la situación se hizo insostenible. Incluso en las pequeñas aldeas habitaban varias familias en una misma casa y los contrarios al régimen vivían en la intranquilidad por las constantes visitas de la policía. “Entraban a las 3 de la mañana y registraban toda la casa”, recuerda Francisco Santín, emigrado asturiano. Los países europeos, entre los que se encontraba Bélgica, comenzaron a demandar obra de mano poco cualificada para trabajar en la minería y en explotaciones agrarias. Éste era un país que ofrecía unas condiciones de trabajo impensables para los trabajadores españoles: jornadas de 8 horas, vacaciones pagadas y en ocasiones disfrutarían de un techo bajo el que vivir.

A pesar del duro esfuerzo que supone abandonar su país,  los españoles experimentaron una gran felicidad al atravesar las fronteras, “sentíamos que nos habían devuelto la libertad que el franquismo nos arrebató” afirmó José Meis, emigrante gallego en Lieja.

La construcción de una nueva vida.
La segunda parte de la exposición refleja la vida de los trabajadores y de sus familias una vez asentados en Bélgica. Comenzaron a crearse redes asociativas de ámbito local y nacional,
  que hicieron posible el mantenimiento de la lengua, cultura y costumbres españolas hasta nuestros días.

Con el paso de los años, aquellos que no regresaron a España tras la muerte de Franco, constituyendo así la segunda generación de emigrantes, se situaron en los sectores de la industria y servicios. Por las calles belgas podían encontrarse establecimientos como la tienda de comestibles “Madrid-Bruselas”, situada en el centro de la capital desde 1970; el “Economato español”, tienda de productos de la tierra, o lugares de ocio como el bar “Camarón de la Isla”. Hoy en día son numerosos los vestigios de España que todavía perduran en Bélgica. Los nietos de aquellos valientes que dejaron su país para sacar a sus familias aún se reúnen y celebran sus tradiciones como si hubieran repartidos pequeñas porciones de territorio español en Bélgica. Es el caso del centro Gallego en Bruselas o de los Amigos de Aragón. Siguen vivas antiguas emisoras de radio que emiten sus ondas hertzianas en castellano como Radio Sí. Con la llegada de las nuevas tecnologías la vida española en Bélgica se propaga con Hispagenda.com, portal que resume la actualidad y los espectáculos castellanos que se celebran en este país.

Sin embargo y como todos hoy en día sabemos, España ha cambiado totalmente de ser un país emigrante a un país que acoge a todos aquellos que por diferentes motivos dejan su tierra para buscar algo de felicidad.

1 Comentario

  1. Nuestro deber con la historia es respetar al inmigrante. Yo no se cuanto fueron respetados o no nuestros emigrantes, pero si yo lo hubiera sido, me habría gustado. Saludos a todos los hispanobelgas

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