Aprobado para la delegación española en Londres

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La ceremonia de clausura puso el punto final a los Juegos de Londres dando inicio a la Olimpiada que desembocará en los de Río de Janeiro en 2016. La edición celebrada en la capital británica finalizó con una cosecha de 17 medallas (tres oros, diez platas y cuatro bronces) para España, que ha terminado ocupando el puesto 21º en el medallero. La actuación conjunta deja un buen número de podios, en línea con los éxitos cosechados en todos los Juegos posteriores a los de Barcelona’92.

España clausuró los JJOO con 17 medallas, una menos que en Pekín’08

Arrancó la participación española en la ciudad del Támesis con dudas. Los primeros días deparaban una sucesión de infortunios, errores e incluso fallos arbitrales. Una tras otra, y en disciplinas distintas, las desgracias se sucedían. Valgan como botón de muestra el gol (mal) anulado a la selección masculina de waterpolo frente a Croacia (a la postre campeona olímpica), la cadena rota del ciclista Luis León Sánchez tras la primera pedalada en la prueba de contrarreloj, o la medalla que después de un inicio de competición espectacular se le terminaba escapando, decisión de los jueces mediante, al judoca Sugoi Uriarte.

El discurso pesimista parecía volver. La expresión, idea bien fundamentada a tenor del elenco de triunfos obtenidos en los últimos años, de que España vive su edad de oro deportiva, se ponía en duda. La gimnasia, la natación o la halterofilia, disciplinas muy dimensionadas en cuanto a medallas, no veían éxitos de los deportistas españoles. Mireia Belmonte, la nadadora de Badalona eternamente cuestionada en su competitividad, conseguía romper en el quinto día de Juegos el maleficio que parecía estar creándose. Los 200 metros mariposa traían la primera plata para España.

Poco a poco, y con el transcurso de las distintas competiciones y la llegada de las finales, el medallero iba creciendo. Ya en la recta final de los Juegos, un análisis general de los triunfos españoles enseñaba dos factores comunes: el agua y las chicas. Estos han sido los pilares sobre los que se han asentado los triunfos españoles. Once de las 17 preseas que se ha terminado colgando la delegación de España llevan nombre femenino. Las chicas españolas han firmado la mejor actuación olímpica de la historia, superando la anterior plusmarca (ocho) que establecieron en Barcelona. Respecto al agua, la superficie líquida ha sido testigo de once de las medallas.

El agua, con la tradicionalmente exitosa vela (dos oros) y el novedoso piragüismo liderado por el cinco veces medallista David Cal (dos platas, un bronce y cinco diplomas) han sido dos de las puntas de lanza de España. Mención especial merece el deporte de la pala, tanto en aguas tranquilas como en aguas bravas. La selección, de solo ocho deportistas, tuvo como peor resultado un séptimo puesto en una final. Un deporte de lucha, de contacto, como el taekwondo, también deparó un porcentaje de eficacia increíble. Tres deportistas participaron y se han obtenido un oro y dos platas; pleno. Un camino seguido por algunos comités olímpicos nacionales consiste en invertir recursos en deportes que otorgan muchas medallas, como hace Italia con la esgrima. España tiene el piragüismo y el taekwondo como ejemplo de eficiencia máxima, si bien es conveniente que los deportes que sirvan como granero de triunfos crezcan en número.

También buenas noticias han llegado provenientes de la natación, el segundo deporte, tras el atletismo, que más medallas reparte. Mireia Belmonte (dos platas), se ha erigido como estandarte de la nueva generación. Un acierto federativo fue la implantación de un nuevo método, más riguroso, para la selección de deportistas olímpicos que ha traído varios récords nacionales y aumentado el número de clasificados como finalistas. Además, hay que destacar a la natación sincronizada (plata y bronce), que superó con creces la ausencia de Gemma Mengual.

Los deportes de equipo, como el balonmano y el waterpolo femenino (bronce y plata, respectivamente),  han vuelto a generar premios en forma de preseas. España y su deporte se adaptan bien a lo colectivo, quizás por su carácter más divertido y lúdico. Los deportes por equipo, también más mediáticos y profesionalizados, se conjugan mejor junto al verbo jugar que al lado del verbo practicar. Huelga señalar cuál de las dos acciones tiene más agradables connotaciones. La fuerza histórica de España en las disciplinas colectivas respecto a las figuras individuales es mayor que en otros países; aspecto este no siempre positivo de cara a la obtención de un buen lugar en el medallero.

En el lado oscuro, en las disciplinas que suspenden en su aportación al conjunto del equipo, destaca el atletismo, deporte rey en cualquier cita olímpica y que ha ofrecido un resultado paupérrimo para la delegación española. La pista del Estadio Olímpico, ese tartán de los prodigios donde se han visto récords increíbles y hazañas para la historia, no ha disfrutado con ninguna buena actuación de los españoles, salvando el diploma en salto de altura de Ruth Beitia. Londres y Pekín terminaron sin ninguna medalla para el atletismo. Cincuenta deportistas, cinco finalistas y cuatro diplomas son un triste bagaje que ha de invitar a la reflexión. También mala actuación han tenido el ciclismo y el tenis, dos manantiales frecuentes de gloria que se han secado en Londres. Decepcionó la selección de fútbol que llegaba con la vitola de favorita máxima y no fue capaz de ganar un solo partido ni anotar un gol.

Se cerraron los Juegos en el momento en que mejor pintaban para España. El equipo olímpico mejoró en los últimos días y enjugó, a base de medallas, un palmarés que pintaba aterrador durante las primeras jornadas. El broche final lo puso el baloncesto unas horas antes del final de la cita de Londres. El equipo de Pau Gasol, Juan Carlos Navarro y José Manuel Calderón pudo haber derrotado al poderoso conjunto de Estados Unidos. España estuvo muy cerca de haber logrado un hito inmortal, a la altura de los que consiguen Michael Phelps, Usain Bolt y David Rudisha entre otros. Colofón perfecto para unos Juegos en los que la delegación española fue mejorando según pasaban los días.

Fotografía: RFEN

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