Nuevos pasos en el “Caso Contador”

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La Unión Ciclista Internacional (UCI) ha solicitado a la Real Federación Española de Ciclismo (RFEC) la apertura de un procedimiento disciplinario contra Alberto Contador.
Desde que se filtró a la prensa en septiembre su posible positivo por clembuterol, es la primera vez que la UCI da la cara y lo hace, precisamente, para quitarse de encima un lío del que no parece saber salir. Su sospechoso silencio de estas semanas se está convirtiendo en una pesadilla para el español que, incluso tras esta noticia, continúa recibiendo el apoyo de compañeros y seguidores.

A esto se le llama tirar la piedra y esconder la mano, ya que obliga a que sea la RFEC quien tome la decisión, pero no es tan sencillo. En caso de que tal resolución no le pareciera bien a la UCI, ésta podría acudir al Tribunal Arbitral del Deporte (TAS) y alargar el proceso, incluso, durante años.

Ya aseguró el corredor en la rueda de prensa que se vio obligado a protagonizar, que la propia UCI le había confesado que su posible positivo se debería a una contaminación alimenticia y ahora, en el momento en que se ha anunciado la apertura del procedimiento disciplinario, el portavoz de la UCI, Enrico Carpani, reconoce: “Es importante saber que desde este momento la Federación Española está a cargo del ‘Caso Contador’ y que el ciclista no es culpable hasta que el proceso finalice por completo. En estos momentos, el ciclista no es culpable“. Si no lo era entonces y no lo es ahora, ¿qué más se necesita para declararle inocente y dejar de remover un asunto que nunca debió llegar tan lejos?

Ahora es la Federación Española la que debe decidir y, en caso de ser declarado culpable, el madrileño se enfrentaría a una sanción de dos años y a la pérdida de su tercer Tour, así como un enorme desembolso económico. Pero antes de que se tome una decisión, Alberto tiene derecho a presentar su defensa y ésa es una gran noticia, ya que el supuesto porcentaje (mínimo) aparecido en su análisis es su mejor defensa para demostrar que en ningún caso supuso beneficio alguno para conseguir su hazaña.

Ante esta posibilidad de presentar alegaciones surge una duda: tal vez Alberto no pueda demostrar que la ínfima cantidad se debió al dichoso solomillo, pero ¿los expertos pueden demostrar que fue por la utilización de alguna sustancia prohibida? Porque todos los especialistas que han aparecido en los medios de comunicación desde que el tema salió a la luz coinciden en que si hubiera hecho un uso indebido de la supuesta sustancia dopante la tasa sería infinitamente superior. Entonces, cabe preguntarse, si algún organismo, nacional o internacional, puede considerar positivo un análisis sin saber a qué se debe la supuesta alteración. A poco que uno lo analice, es fácil concluir que este caso no tiene ni pies ni cabeza y que se trata de una serie de despropósitos que pueden privarnos de disfrutar de un genio de la bicicleta. Esto se sigue alargando y, por desgracia, parece que no ha hecho más que empezar. Hay que recordar que en estos momentos se encuentra bajo una suspensión cautelar que, si bien no le hace culpable de nada, le mantiene alejado de la carretera.

Suena incluso ridículo reconocer que se hace pública esta nueva información cuando aún no ha aparecido el contraanálisis (que casualmente nadie se ha apresurado a filtrar a los medios), por lo que parece que no es más que una nueva artimaña para ganar tiempo. ¿Por qué no se abrió este procedimiento desde que se obtuvo el análisis? ¿Casi cuatro meses de espera para ahora delegar?

El artículo 288 del reglamento antidopaje será el encargado de marcar una solución que debe ser inminente en determinar si exculpa al corredor o inicia contra él un expediente disciplinario.

En aquella comparecencia pública, Alberto Contador aseguró que no toleraría una sanción porque es una víctima y desde luego que, simplemente por los plazos en los que se está llevando a cabo toda la investigación, es obvio que lo es. ¿Cómo es posible que a un jugador de tenis de mesa se le juzgue con tanta celeridad y a un ciclista se le tenga en un compás de espera tan incomprensible como innecesario?

Esta noticia no debe llevar al pesimismo porque es sólo un paso más en la investigación; en todo caso, debe servir para que Alberto esté aún más preparado para demostrar su inocencia y, en el plazo más corto posible de tiempo, todos los que siempre hemos apostado por él podamos verle encima de la bicicleta (ese lugar del que nadie debió bajarle), impidiéndonos dormir la siesta para disfrutarle cada tarde del Tour con su magistral manera de pedalear.

En las viejas películas americanas, cuando el “acusado” pasa por los momentos más complicados, la gente se une bajo el famoso “We believe” y el proceso da un giro espectacular: se hace justicia y todo acaba bien. La trayectoria de Alberto le posiciona como el perfecto héroe de la película, por lo que nos espera un buen final.

Fuentes del texto:
Elaboración propia.
www.as.com

Fuentes de la imágenes:
www.albertocontador.com
nz.sports.yahoo.com/photos/zoom/-/8284937

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