Julio Anguita: “He cambiado de trinchera, pero no de guerra”

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Portada de "Combates de este tiempo"

Figura indispensable de los últimos treinta años, Julio Anguita (Fuengirola, 1941) recoge en su último libro, Combates de este tiempo, un compendio de reflexiones y textos que analizan la política española desde 1977 hasta nuestros días. Bajo estos artículos y cartas abiertas –escogidos entre los más de 2.000 publicados por el que fuera dirigente de IU-, Anguita plasma las ideas de un hombre que ha cambiado “de trinchera, pero no de guerra”.

Combates de este tiempo (El Páramo Editorial) comienza con el discurso de despedida a Dolores Ibárruri, más conocida como La Pasionaria, y culmina con la participación en un acto al lado del Nobel de literatura portugués José Saramago.

El libro es también un cúmulo de retazos de la vida y el pensamiento de Anguita, desde sus años de maestro en Córdoba y Granada hasta su etapa en la alcaldía de la ciudad de la Mezquita, sin olvidar su incansable lucha política, demostrada en sus años de militancia y ejercicio político, contra los intereses económicos de las élites. Republicano de toda la vida, reconoce estar escribiendo un libro dedicado a la III República, que en su opinión debería sustentarse sobre ejes básicos como la paz, los Derechos Humanos, la España federal, la cultura y una Europa unida.

En sus artículos y en las entrevistas que concede, Anguita denota la sencillez de un político honesto y cercano, amante de las pequeñas cosas. “Lo más gratificante para un maestro es enseñar a leer y conseguirlo en cuarenta días”, señala este hombre, que renunció a su sueldo vitalicio como profesional de la política, en una charla con La Huella Digital. También guarda palabras de cariño para el que fuera presidente de Chile, Salvador Allende, al que ensalza como “un gran luchador por la libertad y un luchador consecuente, defensor del sistema democrático. Un ejemplo de dignidad de la que carecieron totalmente sus asesinos”.

Sobre el contexto actual de crisis económica y pérdida progresiva de derechos sociales, Anguita puntualiza que se trata de una consecuencia directa del Tratado de Maastrich. “El disparate del euro lo estamos pagando ahora. El Derecho al trabajo, a la salud, a cuidar por los bienes comunes es una obligación, un derecho, una satisfacción y un deber”, detalla.

El político y pensador Julio Anguita

En algunos de los discursos publicados en Combates de este tiempo, Anguita opina que “No hay individualidad si no hay colectivo”. El hombre es, desde el momento en que nace, un ser social que necesita de la colectividad par formarse. En las sociedades capitalistas, explica el político, “la defensa de la individualidad sólo tiene sentido en el contexto de lo colectivo”.

En una conferencia celebrada en el Club Siglo XXI de Madrid, el político y maestro analizó las diferencias entre los conceptos de “alternancia” y “alternativa”. A su juicio, “la alternativa concreta, organizada, no existe y no va a poder venir de una fuerza política, vendrá de la organización de la sociedad”. Asimismo, reconoce la importancia de las bases y asegura que la alternativa “vendrá con otros valores”. Sobre la relevancia del movimiento 15M, confiesa que se siente “muy bien representado en él”. “Puede ser el embrión de una nueva alternativa real”, asevera.

Combates de este tiempo recoge también la problemática vasca en torno a ETA y profundiza en el conflicto del pueblo saharaui. “ETA está derrotada. Ha dejado las armas. Al enemigo que huye, puente de plata. Hay que retomar la normalización de Euskadi”. Respecto del Sáhara, Anguita lanza sus ataques contra el poder Ejecutivo: “Calificaría al Gobierno de alta traición. Entregaron el Sáhara a Marruecos por mediación de Estados Unidos”.

Como no podía ser de otra manera, en los artículos de Anguita también hay palabras para la falta de objetividad de los medios de comunicación, una situación que, según apunta el autor, no se ha producido por los propios periodistas, sino por los dueños de las empresas informativas. “Toman partido y están defendiendo la política económica como la única posible”.

 Imágenes: Páramo editorial y Fundación Pere Ardiaca

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