Angles, crónica de un mundo moderno

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Angles, el cuarto disco de la banda neoyorkina, salió a la venta a finales de marzo. Semanas más tarde, crítica y público se muestran de acuerdo en una sola cosa: no están de acuerdo.

Mucho ha pasado desde su primer disco, Is this it (2001). Seguro que muchos recuerdan la que se armó entonces. Los tiempos habían cambiado. Los turbulentos noventa habían pasado y un nuevo horizonte se atisbaba para el rock, como para tantas otras cosas. De repente, un grupo de niños bien despeinados, eso sí, y enfundados en pantalones pitillo aparecían como los nuevos ídolos de la música. ¿Qué había cambiado?

En aquellos albores del siglo XXI, The Strokes se antojaban como esa pandilla de amigos que a todos nos gustaría tener, con ese aire trasnochado y canalla, confirmado por esa verborrea letalmente efectiva, y esos riffs barrocos, pero hábilmente esculpidos. Poco después llegaba Room on fire (2003), que terminaría de confirmar el mito que rápidamente se había construido en torno a ellos. Más adrenalina para un mundo ya de por sí demasiado veloz.

Los comienzos, en las salas sin nombre neoyorquinas, quedaban ya lejos. Los premios comenzaron a amontonarse en las estanterías, el mundo parecía estar a sus pies. El resto es ya historia conocida. Escándalos públicos, devaneos amorosos, adicciones. Años después, los mismos jóvenes tenían que cambiar pañales y trasnochar menos, y quizá, ya no tuvieran tiempo para ser tan amigos, ni tampoco ganas para ser músicos. Fue en esta época cuándo salió al mercado First impressions of earth (2006), que aún evidenciando ciertos síntomas de agotamiento, conseguiría auparse a los primeros puestos en las listas de éxitos con algunos temas sobresalientes. Cuándo parecía que iban a ser tragados por el mismo líquido negro del videoclip de “You only live once, cada uno huyó por dónde pudo.

Los componentes de la banda se embarcaron en proyectos en solitario con desigual resultado. El panorama había cambiado y los nuevos tiempos parecían ser muy diferentes a los primeros, a pesar de que no había pasado tanto, ni tan rápido.

Sin embargo, no tardarían demasiado en volver al estudio. Fuera para mantener a las respectivas familias, o no, qué importaba. Había que desenfundar las guitarras, enfrentarse al pasado, difícil, toda vez que la afinidad entre ellos había desaparecido por completo. El proceso de grabación se alargó por dos años, con cambio de productor de por medio, lo que ya de por sí no suele ser buen síntoma.

Casablancas, que había aglutinado previamente más tareas de las que se restringían a su puesto como vocalista, dejó que los demás participaran también esta vez, y quizá sea éste el rasgo que mejor explique este Angles (2011). No en vano, el título bien podría hacer alusión a los diferentes ángulos o perspectivas para crear y componer.

Impregnado por el amor a los sintetizadores y el pop electrónico ochentero de Casablancas: “Machu Picchu”, “Two kinds of happiness” o “Games” son claro ejemplo de esto; el álbum posee un par de perlas para los incondicionales, como son “Taken for a fool” y “Under cover of darkness”. En el resto se abre la veda, con la guitarra de Valensi como único elemento familiar y cohesivo.

“Gratisfaction”, con sus coros, abre camino para una relajación muy poco recomendable. Hay lugar para una balada lenta, pero segura, en “Call me back”, o para un rara avis como es “Metabolism”, cargada de puro barroquismo y oscuridad compositiva, que bien podría aparecer en cualquier disco de Muse. Por último, cierra el album “Life is simple in the moonlight”, único corte que sobrevivió de las sesiones con Joe Ciccarelli, que destaca por su excesiva amabilidad melódica, auténtica canción de despedida.

En resumidas cuentas, Angles bien puede dividir las opiniones, pero el progreso tiene estas cosas. Puede que este cuarto disco peque de intrascendente, aunque tampoco es menos cierto que va mejorando con las escuchas. A lo mejor no era el regreso esperado, pero The Strokes nunca lo quisieron así. Cógelo o déjalo, como bien reza una de sus letras.

De cualquier manera, a las puertas de una nueva década, ahora que la maquinaria ha vuelto a engrasarse tal vez funcione mejor para una próxima ocasión, aunque quizá nunca vuelva a hacerlo, ni tampoco sea necesario. Al fin y al cabo, en estos tiempos tan rápidos nunca se sabe.

Valoración: 6/10.
Título: Angles.
Género: Indie rock, post-punk, garage rock.
Discográfica: Sony Music Spain.
Fecha de publicación: 22 de marzo de 2011.

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