Ángel Robledillo: “Si tengo que decir te quiero, lo quiero hacer sin decir te y sin decir quiero”

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Ángel Robledillo es un cantautor madrileño atípico. Su primer trabajo en solitario, A este lado del silencio, se puede descargar desde su propia página web y suena a poesía; palabras que antes sintieron pero nunca sonaron, por miedo a vivirlas. Retales que nos trasladan al punto contrario: donde se filtra el ruido y la canción alivia, la de cantautor y la de Ángel. En esta entrevista descubrimos más sobre él, su carrera y sus proyectos.

Tania: Ángel, empecemos por el principio. ¿Cómo comenzaste a componer y cuándo te diste cuenta de que te gustaría dedicarte a esto?

Ángel: Ni me acuerdo de cuándo empecé a componer. Sí recuerdo que aprendí a tocar la guitarra, cuatro acordes, y que en lugar de ponerme, como hacía todo el mundo, a tocar canciones de otros grupos, yo quería usar esos cuatro acordes para hacer las canciones. Entonces, cogía los acordes, ponía unas letritas y hacía canciones moñas y cursis a mis catorce o quince años, y luego las iba cantando por el parque a mis amigos y amigas (ríe). Así fue como empezó mi historia. Y saber que me quería dedicar a esto… no lo sé. No sé hacer otra cosa que no sea esto. Recuerdo un año que me fui a vivir fuera de Madrid y estuve trabajando como periodista en un periódico. Estaba volcado en el trabajo y no tocaba nada… Y me acuerdo de que tenía mucha ansiedad porque no podía subirme a un escenario a cantar. Entonces, cuando volví a Madrid decidí que no volvería a hacer eso y que quería estar encima de un escenario toda mi vida.

Tania: Así que probablemente ese fue el momento decisivo.

Ángel: Seguramente fuera un punto de inflexión, no lo sé.

Tania: Avanzando un poco más, vamos a hablar de la palabra “desaprender”. Una palabra que utilizas para describir tu vida. ¿Por qué? ¿Tal vez es necesario desaprender para volver a aprender con más energía? ¿Desprendernos del pasado?

Ángel: Sí, sobre todo de las formas en las que hacemos las cosas, de las rutinas mentales que tenemos, de cómo al final tenemos unos automatismos en la forma de pensar, de sentir, de aceptar las cosas, de reaccionar ante las cosas que nos suceden con otras personas. Son vicios que hemos adquirido y que damos por buenos. Y al final te das cuenta de que a veces ver el puzle que hemos montado y del que nos sobran piezas por un lado y nos faltan por otro. Pero hemos seguido montando, nunca nos hemos parado a pensar si lo estamos haciendo bien. Igual se trata de coger un día ese puzle, desarmarlo y empezar a armarlo de nuevo con la experiencia que te han dado la vida y los años, y mirando el mundo desde otro punto de vista, quizá con otra filosofía. Me refiero un poco a eso: salirte fuera, verlo todo desde ahí y decir: “Bueno, ¡qué de cosas hago mal! Estoy a tiempo de empezar a hacerlas un poquito mejor y dentro de unos años, cuando vea las nuevas que he empezado a hacer mal, pues volver a hacerlas igual”. Quizá se trata un poco de eso.

Alba: A mí me encanta. Igual que la palabra “deconstruir”: me parece fantástica también para avanzar. Muchas veces tenemos esas ideas preconcebidas que no nos ayudan para nada en nuestro día a día, en nuestras relaciones y en nada en general.

Ángel: Vamos con el piloto automático puesto, y a veces no nos damos cuenta de que tenemos ciertas reacciones con gente a la que queremos que luego vemos que no son justas. Tienes que desaprender, reaccionar de otra manera y aprender a tener reacciones de otro tipo. Pero bueno, eso nunca se hace perfectamente y supongo que es un aprendizaje constante.

Portada RobledilloAlba: Tu disco, A este lado del silencio, cuenta con colaboraciones de Elia Velo y Antonio Serrano. “Este pedacito de mi vida”, junto a Elia, ha superado las 17.000 visualizaciones en Youtube. ¿Llegaste a imaginar todo esto que te está pasando cuando te dedicabas al periodismo, tu otra profesión?

Ángel: No. Todo lo que me está pasando es superbonito, porque yo he estado toda la vida tocando la guitarra en grupos de pop y de pop rock para los que hacía las canciones. Pero yo estaba en un lado del escenario, tocando, y había un cantante o una cantante cantando mis canciones. Yo nunca las cantaba, pensaba que no era capaz de cantar. Y en un momento dado me di cuenta de que cada vez me apetecía más cantar en las reuniones de amigos, en casas y tal. Y empecé a sentir una inquietud de cantar cada vez más. Entonces, empecé a ver el mundo de esta nueva generación de cantautores que hay ahora, y vi que no era el formato de cantautor que yo tenía en mi mente: como un cantautor de los años setenta u ochenta, un poco más soso, más implicado en lo social. Es gente normal, que coge una guitarra y hace canciones. Y Fito es un cantautor, aunque haga rock and roll.

Empecé a plantearme: “¿Y si subo a un escenario con una guitarra y canto? Voy a hacer un intento y a ver qué tal sale”. Hablé con una sala, hice un concierto, se llenó la sala, a la gente le encantó, vi a una chica en una esquina llorando con una canción y tal… y dije: “¿Y si sigo haciendo esto? Me está encantando”. Seguí haciéndolo, grabé un disco, tengo grabado ya el segundo (un EP de cinco canciones), lo presentaré en octubre o por ahí. Y es un no parar, es un no saber hacer otra cosa… No sé. Pasas por épocas y dices que a lo mejor tienes que trabajar por media jornada, porque no te da para vivir del todo. Pero no quiero eso yo. Quiero levantarme y estar todo el día en un estudio de grabación o en una sala de conciertos, o viajando… Es un poco desesperante.

Tania: Y sobre todo seguir luchando por ello. Caminar hacia allá aunque, como dices, tengas que pasar por distintas etapas.

Ángel: Es eso, porque esto no es nada fácil. Somos miles de músicos los que estamos subiendo a los escenarios, y algunos salen y otros no. Entonces, te das cuenta de que tú todavía no has asomado la cabeza como para decir: “Puedo vivir perfectamente de esto y voy sobrado”. No, no, en absoluto. Lo que pasa es que yo me conformo con ser un mileurista de la música, con eso sería feliz. Porque estaría teniendo mi dinero para sobrevivir y poder pagar mi alquiler y mis cositas, y levantándome cada mañana a hacer lo que me apasiona, lo que me remueve las entrañas y lo que me vuelve loco. Ojalá lo consiga. Veremos…

Alba: Ojalá que sí. Y ya que entramos de lleno en tu primer disco en solitario, cuéntanos más sobre él. Las palabras, las letras, no son las de siempre, no suenan a lo mismo de siempre, quiero decir. ¿Cómo se ha cocinado este disco? Diría que a fuego lento por su increíble sabor.

Ángel: Como era mi primer disco en solitario, tenía muchas canciones preparadas que en los grupos en los que tocaba antes me decían: “No, es que esta canción no la vemos para esto porque es demasiado lenta, demasiado tranquila, demasiado profunda, demasiada metáfora, demasiada letra complicada…” Yo las iba descartando porque en ese grupo parecían no encajar, porque se buscaba algo mucho más comercial. Entonces, tenía una maleta de canciones que, de repente, cuando decidí cantar yo solo, dije: “Es el momento”. A mí no me apetece una canción comercial con letra de “te quiero, te quiero, te quiero”. Si tengo que decir “te quiero”, lo quiero decir sin decir “te” y sin decir “quiero”. Afortunadamente tenía bastantes canciones en la maleta y grabamos el disco con mucho cariño y mucha paciencia. Y ahí está. Todos hablamos bien de nuestros discos, ¿qué vamos a decir? En el nuevo, que sacaré en octubre, he hecho un pequeño cambio en lo musical, suena un poco más fresco, un poco menos cantautor. Uno va evolucionando, creciendo y al final pones en tu música lo que vives y lo que te pide cada momento de tu vida. Pero es lo de siempre: según acabas un disco y lo llevas por un camino, dices: “El próximo lo voy a llevar por el otro”. Y después del siguiente: “Pues ahora quiero volver al primero”. Es una locura.

Alba: Has hablado sobre una nueva generación de cantautores. Recuerdo que hace unos años, cuando alguien comentaba que escuchaba a cantautores, o hacía mención a algunos, como me ocurría a mí, no quedaba muy bien parado. Yo no entendía por qué, pero he descubierto que ahora lo dices y mola, te hablan de canciones, festivales y conciertos… ¿Qué ha pasado?

Ángel: Lo que decíamos. Antes había una imagen del cantautor comprometido, social, que tenía que ser obligatoriamente muy de izquierdas y criticar la calle y toda la época de la Transición y demás. Ahora, no. De repente aparece un chico cantando en el sofá de su casa y es cantautor. Y luego resulta que se llama Pablo Alborán y está haciendo giras hipermundiales. Pero Pablo Alborán es un cantautor. Fito es un cantautor. El cantautor ya no está ligado a la imagen de esa persona comprometida y tal. Ahora, a cualquiera que le hables de Andrés Suárez, o de Marwan, o de Luis Ramiro, de Funambulista, de Rozalén… Todo el mundo dice: “Sí, sí, sé quién es”. Les puede gustar o no, pero todo el mundo sabe quién es. Y dices: “¿Sabes que son cantautores? ¿Sabes que tocaron en Libertad 8?” Me parece maravilloso.

Tania: Precisamente ahora que hablas de Libertad 8, hay pequeñas salas o bares que ofrecen sus espacios para gente como vosotros. Lo que hablamos, esos cantautores, sobre todo que están empezando. Y estos lugares para conectar con la música tienen que ver y repercuten muchísimo en vuestro éxito. Son espacios mágicos donde encontramos al artista que sentimos a este lado y no al otro. Pero, ¿es suficiente? ¿Cómo has vivido o qué sientes ahora cuando piensas en este mundillo?

Ángel: Es increíble cuando subes a determinados escenarios en España, que tienen una magia impresionante. Ves al público que está hipnotizado, metido en tus canciones. Hay amigos míos que tienen grupos de pop que me dicen: “Tío, cuando vamos a verte a los conciertos, alucinamos, porque es silencio absoluto. La gente está callada, está pendiente de la historia que estás cantando, y eso no lo ves en otros conciertos. Nosotros nos las vemos y nos las deseamos para que, cuando llega la balada, la gente esté callada y escuchando la balada.” Entonces, es cierto que se crea una magia especial en todas estas salas. Aunque tiene su parte dura, porque yo, cuando salgo a tocar a Ciudad Real, Valencia, Granada, Málaga, Salamanca… cualquier sitio fuera de Madrid, salgo a una ciudad en la que no se me conoce como se me conoce en Madrid. Y eso es un hándicap, porque viene menos gente a los conciertos. Ahí es fantástico cuando el dueño, una vez acabado el concierto, te dice: “Oye, me ha encantado, ven aquí cuando quieras”. Y yo le digo: “Oye, en serio, es que te he movido a veinte, veinticinco o treinta personas. ¿Quieres de verdad que vuelva?” Y te dice: “Tú sigue viniendo, que estoy convencido de que tú aquí vas a acabar metiendo doscientas personas”. Te dan su confianza y su fe porque creen en ti como músico y artista, y saben que es durísimo salir de tu ciudad.

Tania: Muy bonito eso que cuentas. Ahora queremos conocer un poco más al que escribe y canta canciones. Entre otras muchas y muy buenas cualidades, eres animalista. ¿Crees que es importante que un artista se comprometa con la sociedad públicamente?

Ángel: A mí me rechinan un poco los artistas, no sólo cantautores, que se posicionan políticamente, para un lado o para otro. Saben que tienen mucha gente detrás, mucha gente joven que no tiene todavía una capacidad y un criterio establecidos, y que van a dar un voto o van a ser de izquierdas o de derechas porque su artista, el tío del que tienen un póster en la habitación, es de izquierdas o de derechas. Como creo que no hay buenos y malos, o que hay buenos y malos tanto en la izquierda como en la derecha, no me gustan esas cosas. Pero creo que en lo que son temas sociales, de apoyar a los débiles. Yo he hecho varios conciertos para ONGs y es mágico, maravilloso, es precioso. Recibes tú mucho más de lo que das. Cuando tocas para gente con discapacidad o para niños de Latinoamérica que no pueden ir al colegio… es increíble. Yo, por ejemplo, por el tema de los animales, siempre he sido muy animalista, sufro mucho cuando veo que hay maltrato animal, me enfado muchísimo y me entra toda la rabia del mundo. Decidí que el 10% de la venta de cada uno de mis discos iba a ir a una asociación llamada Galgos 112, que recupera galgos que han sido abandonados en época de caza, o maltratados, y les busca una familia de adopción. Creo que debemos posicionarnos e intentar dar ejemplo, intentar tirar de otros que también lo hagan, pero que sea siempre en el apoyo a los débiles, en ayudar a los que lo necesitan; pero no en lo que es criticar o dejar de criticar en lo político. A mí eso me rechina un poco más.

Tania: Para resumir, es importante posicionarse en los temas que nos hacen humanos.

Ángel: Totalmente, eso es.

Tania: Otra de esas cualidades que tenemos que destacar es tu ¿generosidad? No sé cómo llamarlo exactamente. Nos ha sorprendido que tu último disco pueda descargarse de forma gratuita desde tu propia página web. ¿Por qué?

Ángel: Además, está en descarga gratuita desde el primer día. Hay gente que dice: “Tengo un disco un año y después lo pongo gratis”. Yo lo tengo desde el primer día. Al final se trata de que tu disco llegue al máximo de gente posible. A mí me dicen: “¿Qué prefieres: que tu disco llegue a 10.000 personas gratis o que llegue a 500 pagando?” Yo quiero que mi música llegue al mundo, lo más lejos posible. Y me encanta cuando veo en mis estadísticas de las redes sociales todas las visitas que tengo de Latinoamérica, por ejemplo, me emociona mucho. No lo veo desde un punto de vista económico, financiero o de ingresos. Mi disco está gratis para quien lo quiera, de modo que alguien pueda decir a un compañero o compañera de trabajo: “Mira, me gusta este músico y te lo puedes descargar gratis”. Y que esa persona se lo descargue. Y que a su vez esa persona le diga a otra, a su primo, a su mujer, a quien sea: “Oye, pues ¿sabes que este chico…?” Y que se lo descargue. De esa manera, crear una bola de nieve y que cada vez haya más gente que tenga mi disco y escuche mis canciones. Al final, lo que yo quiero es que mis canciones lleguen al máximo número de gente posible. Porque yo no tengo una discográfica, una agencia de management, una agencia de promoción… No tengo detrás el apoyo que tienen otros y que hace que salgan en las radios… en radiofórmula, quiero decir: Los 40 Principales, Cadena 100, canciones hasta la saciedad… Yo no tengo eso. Así qu tengo que conseguir llegar a la gente por otro camino. No pienso que porque alguien se descargue el disco gratis, yo pierdo cinco o diez euros. En absoluto. Pienso: “Mira, una persona más que me conoce y que escucha mis canciones. Bendito seas, gracias.” No me lo planteo en términos económicos. No lo veo así.

Alba: Es que es así. Al final te estás construyendo tú una marca dando a conocer tu trabajo y es lo más importante para luego, en un futuro, ser conocido y que ese trabajo también salga adelante… Ese segundo proyecto.

Ángel: Sí. Además, el disco está en descarga gratuita en formato MP3, que permite Internet y demás. Y quien lo quiera tener en formato físico, en buena calidad y con las letras, fotos y más, puede ir a los conciertos y allí lo puede comprar. Además, lo vendo por cinco euros, que la gente me dice: “¿Cómo puedes venderlo por cinco euros? Si te cuesta más una copa”. Me da igual. Si la gente supiera lo que cuesta la fabricación de un disco físico… es vergonzoso cómo la gente puede venderlo a dieciocho euros o en los centros comerciales. Yo prefiero lo que decía: que en ese concierto lo compren treinta o cincuenta personas a cinco euros a cuatro personas a diez euros. Quiero que la música llegue lo más lejos posible con sus alitas… Y no me importa si es gratis. Quiero que mucha gente venga luego a mis conciertos y disfrute de las canciones.

Alba: Ojalá otros artistas pensaran como tú. Ahora háblanos de tus próximos proyectos y conciertos, Ángel. Ya nos has comentado que estabas inmerso en un segundo trabajo. Cuéntanos un poco cómo se ha estado cocinando y qué nos has preparado. ¿Decías con más ritmo o con más movimiento? ¿Más cañero?

Ángel: Bueno, cañero… (ríe) Algo más fresco, sí. Cuando hice el primer disco, nunca había cantado, me veía un poco inseguro. Entonces, el productor y yo decidimos hacer un disco más tranquilito, en el que yo no me metiera en un charco… Pero en este segundo me he atrevido a subir uno o dos peldaños y meter un poco más de rabia, un poco más pop, no sé cómo llamarlo. Me gusta cómo ha quedado. Es un EP de cinco canciones sólo y estoy deseando enseñarlo, pero como todavía no está terminada la masterización, no puedo.

Alba: ¿Y ya tienes en mente el lugar de la presentación?

Ángel: Estoy trabajando en ello. He hablado ya con una sala en la que lo quiero presentar y a ver si llegamos a un acuerdo de fechas. La idea era presentarlo en octubre, también depende de los músicos con los que toco yo en directo cuando voy con banda, que también tienen una agenda un poco hasta arriba. Igual tengo que pasarlo a noviembre, pero ya está, no puedo más, si no me da algo.

Alba: ¿Y en cuanto a conciertos? ¿Tienes alguno que se avecine y podamos dar a conocer? ¿La próxima semana, tal vez?

Ángel: La semana que viene, no. Es que detuve todo el tema de conciertos para acabar de hacer el disco y concentrarme en él. Y en septiembre llega el inicio de temporada de conciertos y no sé si poner, porque, por un lado quiero ponerme a trabajar en el videoclip, en la presentación, preparar lo que yo pueda del tema de medios de comunicación por mi cuenta… Y no estar haciendo conciertos, ni viajando, ni nada. Y también crear una expectación para que la gente que lleva muchos meses sin verme venga a la presentación. Aunque eso lo digo ahora. Luego tendré un mono terrible y voy a acabar tocando… (ríe) Pero no tengo fechas por eso.

Alba: Hablando de proyectos en general, ¿has pensado alguna vez en publicar? Ahora muchos cantautores también son escritores de éxito. Tenemos el ejemplo de Marwan.

Ángel: Hay mucha gente que critica a los cantautores, porque dicen que son cantautores y no escritores. Pero creo que, precisamente, cuando la gente llama a un músico cantautor y no le llama músico de pop o lo que quieras, es porque encuentran que tienen una forma diferente de contar las historias. La misma historia de amor de “se me ha acabado una relación y te echo de menos”, creo que un cantautor la escribe con otras palabras, otras expresiones, otra sensibilidad, que no va a hacer un músico de pop comercial, o rock, o lo que sea; no quiero juzgar. Quizá los cantautores sí tienen esa capacidad de poner en negro sobre blanco las emociones de forma que arañen de un modo especial. Si lo hacen con música, ¿por qué no lo van a hacer sin música? Yo tengo escritos muchos poemas, que empezaron como canciones sin música y nunca llegué a ponerles música. Y les di una forma de pensar de manera que para mí sí eran mis poemas o como los quieras llamar. ¿Plantearme sacarlos? Ahora mismo, la verdad es que no. Estoy con el disco… Pero luego no sé por dónde me llevará la vida. No sé, los tengo ahí escritos. También tengo que ver si son buenos o no, y eso lo tienen que ver otros. A mí me van a parecer que son malos, pero si hago una encuesta y se los enseño a veinte o treinta amigos o amigas y les digo: “Por favor, sed muy crueles”, y a ver qué me dicen, pues igual sí me atrevo a publicarlos.

Entrevista realizada para Radio Conectadas. Transcripción de Tania Lezcano.

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