Camino a la Gloria: Andre Drummond

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Andre Drummond, pívot de Detroit Pistons.
Fuente: Erik Drost

Todos los años hay jugadores que salen a la luz y nos hacen mirar las estadísticas con cara de asombro o simplemente les vemos jugar y pensamos que “este tío promete”. Muchos se quedan en esa mera frase, pero otros nos siguen sorprendiendo partido tras partido y se convierten en ese alguien que hace que el equipo no sea el mismo cuando se sienta en el banquillo. Hoy, nuestro jugador “Camino a la Gloria” es la lucha en la pintura en persona, Andre Drummond.

Potencial, físico, cabeza y sobretodo juventud. Con tan solo 20 años este pívot de 2,08 metros ya nos deja cada noche todo un recital de peleas bajo el tablero dignas de ver. Y en Motown están encantados. Si miras sus estadísticas, ves 12,9 puntos, 12,4 rebotes y 1,3 tapones por partido. Un pívot decente pensarías, pero luego llega un buen día contra Philadelphia y se planta con unos números que nadie dejó en la NBA desde que lo hizo Hakeem Olajuwon en 1990. 31 puntos, 19 rebotes y 6 robos en una noche de ensueño para Detroit.

Aquí ya saltan las alarmas. Cuidado que llega un tío grande que sabe jugar abajo. Así que comienzas a fijarte un poco más, y ves detalles en su juego de un señor que ya conoce bastante bien lo que es el baloncesto. Más de un robo tras quedarse esperando a que saque el rival tras una canasta lo corroboran.

Paciente, pero rápido cuando se le necesita. Aunque no solo por estos detalles vemos que Andre Drummond puede llegar a ser el cinco dominante de la liga. Es ahora mismo el líder en rebotes de ataque y porcentaje de tiros de campo de la liga. Y es que los rebotes en ataque le dan la vida a este pívot. Es costumbre suya terminar en una canasta o mate uno de estos rebotes si esta bestia está cerca del aro. Tiene muchísima facilidad para machacar delante de jugadores de su altura e incluso superiores, y además aguanta el contacto con una delicadeza envidiable. Eso se nota cada vez que el balón entra y deja dos puntos más en su casillero.

Crece en juego y fuerza, pero aún le queda un largo camino. Como problemas a resolver tiene las faltas personales, que le dejan muchas veces sentado mirando desde el banquillo, y los tiros libres, la lacra de muchos pívots últimamente. Tiene uno de los peores porcentajes de la liga, pero no suele tirar demasiado desde la línea de personal.

Es otro más que se suma a la lista de jugadores que aspiran a dominar la pintura en un futuro cercano, y con la pareja que forma junto a Greg Monroe en Motown ese futuro no parece tan lejano. El año pasado se le veía como un pívot defensivo y atlético, mero músculo que solo sabe saltar y taponar. Parece que el músculo aprende, y aprende rápido. Andre está haciéndose hueco en la pintura de los parqués de todo USA y no hace falta decir más para ver que si no se meten las lesiones de por medio, tenemos delante de nosotros al primer “Camino a la Gloria” del año.

Pero no todo será decir quién crece y mejora día a día…. Porque vendrán jugadores con un camino a la perdición….

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