And the Oscar goes to… (ponga aquí su nombre)

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Ahora que la temporada de premios cinematográficos ha terminado, se puede observar cómo año tras año se repiten algunas fórmulas que a la larga resultan ganadoras. No es que cada año se rueden películas mudas y en blanco y negro, eso ha sido algo excepcional, pero sí se repiten algunos patrones que nunca fallan. ¿Quiere ganar un Oscar? Ahí van algunos truquitos para no quedarse como Ryan Gosling.

Ryan Gosling en 'Drive'

1.- Haga una película sobre el Holocausto. Quizás a usted le canse el tema, tal vez considere que está demasiado manido, pero a los académicos de Hollywood les encanta. La lista de Schindler, La vida es bella, El lector…, incluso un fugitivo de la ley, como en su momento lo era Roman Polansky, ganó un Oscar con El pianista.

2.-  Fórmula 3 en 1: canta, baila y actúa. Los musicales son el nuevo Holocausto. Moulin Rouge, Chicago…, hasta Dreamgirls se llevó un Oscar y Eddie Murphy se permitió el lujo de enfadarse porque no le dieran uno a él (admitámoslo, el chico lo hacía bien, pero darle un Oscar hubiera sido como darle el Nobel a Mario Conde por sus memorias). ¿Se imaginan un musical sobre el Holocausto? Y no me refiero a Sonrisas y lágrimas, sino a un musical al más puro estilo Broadway, con lentejuelas y coreografías imposibles.

3.- Encarne a un personaje real. Nunca falla. Da igual que sea Margaret Thatcher, La reina Isabel II, Truman Capote o Edith Piaf. Escoja un personaje histórico, estudie sus gestos y la modulación de su voz, y tendrá medio Oscar en el bolsillo. Si además en la campaña de promoción asegura haberse entrevistado con todo ser vivo en el planeta que mantuvo relación con el susodicho personaje, desde una tía lejana hasta su perro, no habrá quien le detenga. ¡Ah!, y si encima el personaje es tartamudo (El discurso del rey) o gay (Mi nombre es Harvey Milk), casi se disculparán ante usted por no poder darle dos Oscar de una tacada.

4.- Póngase kilos de maquillaje. Si consigue que resulte imposible reconocerle bajo una capa de maquillaje, tendrá varios puntos a su favor. A menudo va unido al punto anterior, como en el caso de Meryl Streep o Marion Cotillard. Si encima es un bellezón como Charlize Theron y consigue salir fea en pantalla (Monster), puede ir haciendo un hueco para la estatuilla en su cuarto de baño (lugar de moda para depositar el Oscar). Eso sí, a algunas como Nicole Kidman les basta con una nariz falsa.

5.- Haga la película ‘indie’ del año. Que sea tragicómica y con personajes muy reconocibles con los que pueda llegar a identificarse. Estas películas suelen arrasar en la categoría de Guión: Entre copas, Little miss sunshine, Juno, Los descendientes… Algunas como Precious lo consiguieron incluso saltándose lo del personaje con el cual puede llegar a identificarse, cosa harto difícil a no ser que sea una obesa analfabeta menor de edad, de un barrio marginal, embarazada por segunda vez de su propio padre y enferma de SIDA con una madre maltratadora. Que sí, que sí, que esas cosas existen, supongo, pero es que la pobre Precious lo tenía todo.

6.- Si es un actor acabado o viejo, ¡resurja, es su momento! En Hollywood aman por encima de todo las historias de superación, y cuando se dan en la vida real no pueden más que aplaudirlas con las orejas. No siempre se saldan con victorias, pero las nominaciones caen inevitablemente, como en el caso de Mickey Rourke o Robert Downey Jr. (este último, nominado por nada más y nada menos que Tropic Thunder, ¡una guerra muy perra!). El caso de los actores mayores es diferente, aunque también tiene un componente de “bienvenido de vuelta al ruedo”. Así encontramos a Cristopher Plummer (este hombre lo tenía todo para ganar: no sólo encarnaba a un octogenario homosexual en Begginers, sino que también actuó en Sonrisas y lágrimas) o Alan Arkin, que fue precisamente quien dejó a Eddie Murphy sin premio gracias a su rol en Little miss sunshine.

7.- Haga lo que haga, consiga que Harvey Weinstein le promocione. El ex-presidente de Miramax es famoso por usar todas las triquiñuelas habidas y por haber para promocionar sus películas y actores, y no descansa hasta no asegurarse el número de votos suficientes para conseguirles un Oscar. Tenemos como ejemplo a The Artist, cuya nacionalidad francesa intentó obviar el máximo tiempo posible (y cuando ya no pudo obviarla más, la usó como elemento a favor, por lo histórico que resultaría premiar una cinta gala) o el caso de Kate Winslet, que había arrasado en todos los premios como actriz secundaria por El lector (Globo de Oro, premio del Sindicato de Actores…) hasta que al bueno de Weinstein se le ocurrió lanzarla como actriz protagonista para los Oscar para así dar opciones a Penélope Cruz como secundaria. Ambas actrices lo nombraron en sus agradecimientos, y no es para menos.

Podríamos seguir con la lista, pero sería infinita. Encarnar a enfermos terminales, hacer películas sobre conflictos raciales, morir nada más terminar la película…También podríamos hacer una lista con las cosas que no gustan en los Oscar: sexo explícito (Shame), excesiva violencia (Drive)…

En cualquier caso, los caminos al Oscar parecen seguir todos un ritmo muy marcado. Basta con seguir unas pautas determinadas y, eso sí, tener al menos un mínimo de talento. Me atrevo a lanzar ya un pronóstico: en uno o dos años, habrá Oscar para Carey Mulligan por interpretar a Lady Di. ¿Se atreve alguien a igualar la apuesta?

Imágenes: FilmDistrict

4 Comentarios

  1. Me lo apunto, a ver si gano un Oscar XD
    De todas formas, como bien dices, Shame y Drive merecían estar,al menos, nominados.

    PD:Me he partido de risa con lo de Precious, y eso que no tiene tanta gracia la situación; pero esq según lo has escrito, he pensado: q crack!!

  2. ¡¡¡ME PARTOOO!!! Genial, ahora sé cómo ganar un Oscar… no, en serio, las cosas que dices se cumplen casi año tras año, qué pasada! Muy bueno el artículo.

  3. Los premios Oscar no son más que un premio de popularidad y PUNTO. Si usted quiere encontrar calidad, no tiene más que fijarse en cuáles son los nominados de ese año. El verdadero premio es la nominación. Para ganar el premio influyen muchas otras cosas (políticas, fiestas, promociones, publicidad, taquilla…)

    De todas formas, estoy totalmente en desacuerdo con lo que menciona de que a los académicos no les gusta el sexo explícito o la excesiva violencia. ¿No ha visto usted “Malditos Bastardos”, “Pulp Fiction”, “American Beauty”, “No es país para viejos”, “Fargo”, “LA Confidential” o “Requiem por un sueño”?

    Por último, corrija el apellido de Polanski.
    Un saludo.

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