Ancelotti y los errores arbitrales favorecen la victoria del Barcelona de Neymar

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La incapacidad mostrada por el técnico italiano para armar un equipo sólido y con identidad y los decisivos fallos del árbitro, que no quiso ver dos penaltis clamorosos cometidos contra los blancos, decantaron la victoria para un Barcelona que se mantiene al frente de la clasificación con una ventaja de seis puntos sobre el Real Madrid.

La primera parte se resumió en 45 minutos grises en los que el dominio fue del equipo culé, que se mostró muy agresivo ante un desconcertado Madrid en el que sus jugadores no saben a qué juegan y se sustentan a base de su calidad. Aún así los madridistas gozaron de alguna ocasión ante los numerosos ataques del rival. Di María, Cristiano Ronaldo y Bale, la gran sorpresa de la alineación, fueron los que disfrutaron de las ocasiones más claras.

Los diez primeros minutos fueron de mucho toque y control del Barsa pero sin ocasiones claras. No fue hasta el 11 cuando Diego López paró un tiro por primera vez. En el 13 un salto de Ramos le hizo chocar con Neymar y en la siguiente jugada el brasileño se tiró de nuevo contra el defensa sevillano y el árbitro le sacó amarilla, a instancias del público, en una decisión que condicionó al andaluz para el resto del encuentro.

Neymar () fue decisivo en la victoria del Barsa en el primer clásico de la temporada. Foto: ambevbrasil (flickr)
Neymar () fue decisivo en la victoria del Barsa en el primer clásico de la temporada. Foto: ambevbrasil (flickr)

En el 14 un tiro de Bale se fue desviado muy lejos de la portería y el Madrid comenzaba a respirar en un partido que volvió a empañarse cuando desde un sector del público se exhibieron pancartas con mensajes nacionalistas que no deberían tener cabida en los acontecimientos deportivos. Neymar se acercaba con mucho peligro y en el 19 marcó un buen gol, el 1-0, que le convertía en el protagonista de un Barcelona en el que Messi estuvo muy gris. Di María y Bale gozaron de ocasiones así como Iniesta y Alves, pero ninguna llegó a buen puerto.

El minuto 30 ya se evidenciaba una clara superioridad culé ante un Madrid que no se encontraba a gusto sobre el campo y que sobrevivía a base de orgullo pero cuyos jugadores daban la sensación de seguir sin ideas y de no saber en que posición debía colocarse cada uno. La apuesta de Ancelotti no funcionó y el desconcierto entre los suyos fue total.

En el 34 tras una sucesión de faltas a jugadores blancos el árbitro pitó la última, que cometió Adriano sobre CR7, y fue castigado con amarilla tras arrollar al portugués. Neymar  y Messi buscaron continuamente que el árbitro señalara faltas en un juego peligroso que no les hace ningún favor ni a ellos ni al fútbol. Resulta bochornoso ver cómo se empotran contra los rivales tratando de sacar faltas y luego piden que los árbitros les protejan ante entradas que sí serían merecedoras de sanción.

En el 43 un centro al área de CR7 fue la ocasión más clara de los blancos. El momento clave de la primera parte fue cuando el árbitro no pitó, en la siguiente jugada, un clarísimo penalti por mano de Adriano, que saca descaradamente el balón con la mano, en una equivocación que desesperó a Khedira, que lo vio muy de cerca. Llegó el descanso en medio de un ambiente enrarecido.

La reanudación supuso un cambio ya que salió el Madrid a presionar con un Bale batallador pero falto de ritmo. En el minuto 6 gran ocasión del Madrid que no pudo rematar y nueva falta sobre CR7 que el árbitro no señaló para desesperación del luso.

La segunda parte estuvo muy igualada y el Madrid mereció mucho más. Cristiano, Di María y Khedira pudieron marcar. En el 15 salió Bale y entró Benzema, que con su calidad resultó un soplo de aire fresco para sus compañeros. Los jugadores blancos eran frenados con faltas, y Martino en el 24 decidió cambiar a Fábregas para dar entrada a un Alexis que luego resultaría protagonista. En el 25 tuvo lugar la jugada que terminó por desequilibrar el encuentro: un penalti monumental de Mascherano sobre CR7 que debió ser además tarjeta roja y el árbitro no pitó desquició a los blancos que veían como un nuevo error decantaba el duelo. En el 26 Benzema lanzó un tiro que se estampó contra el larguero en la mejor ocasión del partido y acto seguido Ancelotti dio entrada a Jesé por Di María y en el Barcelona entró Song por Iniesta.

Pero un golazo de Alexis ante un Varane que no fue capaz de detenerle y un Diego López incapaz de pararlo puso un 2-0 que parecía definitivo. Cristiano Ronaldo asistía impotente a una desafortunada actuación del árbitro y explotó. Fue castigado con una amarilla que puede ir a más ya que las cámaras captaron sus despectivas palabras y claros gestos escenificando “el robo” contra el colegiado.

Hubo ocasiones para Alves, Neymar y Khedira pero fue Jesé en el 45 el que marcó un golazo solo frente a Valdés a pase de CR7 para colocar el 2-1. Poco tiempo quedaba para una remontada blanca ya que el árbitro pitó el final nada más cumplirse el tiempo añadido.

Las claves del duelo fueron el erróneo planteamiento de Ancelotti, el acierto del Barcelona en los dos goles, la clase de Neymar y los dos penaltis no señalados en el área del Barcelona. Midiendo la totalidad del partido quedó claro que las fuerzas están muy igualadas entre ambos equipos y solo queda la duda que lo que hubiera pasado en el caso de que las jugadas controvertidas se hubieran señalado.

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