Ancelotti encumbra al Madrid

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El Madrid suma su decimosexta victoria consecutiva. /Goatling, Wikimedia
El Madrid suma su decimosexta victoria consecutiva. /Goatling, Wikimedia

El conjunto blanco, tras vencer por 1-2 al Málaga en La Rosaleda, consigue su decimosexta victoria consecutiva y consolida su superioridad liguera a la vez que continúa batiendo marcas históricas.

Carlo Ancelotti tiene fama de ser un tipo con suerte. Todos los equipos por los que ha pasado, ya sea como futbolista (Parma, Roma, Milán y la Selección italiana) o como entrenador (Reggiana, Parma, Juventus, Milán, Chelsea, Paris Saint Germain y Real Madrid) han conquistado triunfos que, cada uno en su medida, pasarán a la historia del fútbol. Pero si la suerte juega un papel clave en el deporte, como en la vida, el factor que parece ir íntimamente ligado al indiscutible éxito del técnico italiano es la inteligencia.

El Real Madrid, como institución, como fábrica de ilusiones y como máquina de producir dinero (el museo madridista fue el cuarto más visitado de la ciudad de Madrid con más de 850.000 visitantes en 2013) acostumbra a empequeñecer a las estrellas que llegan a la capital española y no son capaces de adaptarse a la grandeza del equipo más laureado del continente europeo. Pero Carletto no es de los que se achican ante los desafíos y, aunque muchos critican su mano ancha con los pesos pesados del vestuario, su excesiva condescendencia ante determinadas exigencias emparejadas con su cargo o, su excesivo buen humor o supuesta parsimonia ante las derrotas, lo cierto es que ha conseguido ejercer un liderazgo absoluto al frente de un equipo que parece encaminado a marcar una época.

No era fácil su papel, una complicada transición tras la turbulenta influencia de su antecesor, un José Mourinho tan complejo y polémico como exitoso, pero, en su primera temporada, ya se ganó a la afición y a los jugadores dirigiendo, con serenidad y normalidad, la reconquista de la Champions League (con el récord de goles en la historia de la competición) y la Copa del Rey. Y lo hizo a su manera: quitando trascendencia a la importancia de un deporte que a menudo adquiere tintes dramáticos, regalando a cada jugador su parcela de protagonismo, apostando por la palmada en el hombro en lugar de los reproches públicos, y, en definitiva, dando una lección de conocimiento del fútbol y sus mecanismos.

Esta temporada no comenzó como se esperaba pero, tras unos primeros compases que generaron cierta inquietud (que hicieron alzarse a las voces críticas que le acusan de actuar como “amigo” de sus futbolistas y de atender a sus caprichos para poder controlar el vestuario) ha situado al equipo primero en Liga y le ha clasificado para los octavos de la Champions,  a la vez que ha conseguido llevar la armonía a un vestuario que ha comprendido que más allá de tomar parte en disputas personales, lo que debe prevalecer es el interés común (la actitud de los jugadores que no cuentan con los minutos que merecerían tiene buena culpa de la buena sintonía que parece reinar en Valdebebas).

El último triunfo del entrenador tranquilo llegaba tras vencer 1-2 al Málaga y sellar el récord de 16 victorias consecutivas, superando así la marca de Muñoz y Mourinho. Los goles los anotaron un Benzema en un estado de forma sensacional y Bale, que parece no encontrar su sitio en el grupo a pesar de la confianza que le está mostrando el entrenador, ambos tras asistencia de Cristiano Ronaldo, que encontró hace tan sólo unas horas el sorprendente apoyo del club que no dudó en emitir un comunicado exigiendo limpieza en la elección del vencedor del Balón de Oro (ante las declaraciones del presidente de la UEFA, Michel Platini, y su preferencia por los jugadores alemanes).

No fue un duelo brillante pero hubo otros detalles destacables: Kameni tuvo una participación estelar que evitó una goleada blanca, Santa Cruz llevó con su gol al borde del final la inquietud a las filas merengues, Isco fue injustamente expulsado por doble amarilla y fue despedido como un héroe por la que fuera su afición, o,  la solidaridad defensiva que se va imponiendo en todas las líneas madridistas. Tras finalizar el partido Carlo Ancelotti reconocía, con su habitual naturalidad y esa capacidad para quitarse el mérito que ha provocado el compromiso de sus jugadores: “Estoy contento. Esto parece un sueño. Estamos muy felices por la racha y ojalá siga… Me darán el mérito de esto, pero tengo la suerte de entrenar a un equipo fantástico con jugadores fantásticos en un club fantástico. Mi admiración hacia los jugadores. Pero esto sólo es una parte de una temporada muy larga”.

Por lo que se puede apreciar en los últimos tiempos, el estado de calma se ha instalado en una plantilla a la que muy pronto volverá Jesé tras su larguísima lesión para “crear un problema”, tal vez el más complicado al que debe enfrentarse Ancelotti, y añadirse a la lista de jugadores que quieren ganarse un puesto en el once y que cada vez que tienen ocasión demuestran que pueden hacer un buen papel si el técnico les da una oportunidad que parece estar muy cara.

Las próximas citas serán en el Bernabéu: el próximo martes a las 20:00 horas ante el Cornellá en la vuelta de los dieciseisavos de final de la Copa del Rey (1-4) y el sábado, en idéntico horario, ante el Celta de Vigo en competición liguera.

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