Anaut: “Tenía que crear mi proyecto, buscar mi camino”

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Músico precoz, de curiosidad y capacidades innatas, Alberto Anaut (Madrid, 1982) comenzaba desde muy tierna edad una estrecha relación con la música que le ha llevado a desarrollar unos estudios finalizados el pasado año en el Conservatorio de Amsterdam. Convertido en un apasionado del soul, y con una gran experiencia acumulada como guitarrista y compositor, Anaut decidía dar un paso adelante y defender su propio proyecto. 

Anaut presenta su primer disco, "140"Tras dos años de duro trabajo, la decisión de liderar su propia banda se materializaba recientemente en 140, un primer disco que veía la luz gracias a una exitosa campaña de crowdfunding y que podremos disfrutar en directo este jueves 6 de junio en la sala Caracol (entradas anticipadas a través de su web oficial). La Huella Digital tuvo la oportunidad de charlar y conocer mejor a quien seguro dará mucho que hablar dentro de la saludable escena de música negra.

Pregunta: ¿Cómo y en qué momento de tu carrera nace el proyecto de Anaut?
Respuesta: Yo empecé siendo guitarrista, tenía 8 años cuando empecé a tocar. Quise hacerlo bien y estudié la carrera de guitarra de jazz. Al final, siempre que hacíamos bolos era yo el que cantaba y el que componía y me di cuenta de que tenía que crear mi proyecto. Por los menos firmar los temas, hacer el estilo que quería hacer y buscar mi camino. Fue cosa de estar estudiando y tener la necesidad de ponerle un nombre a esto.

P.: Dices que comenzaste muy joven. Como oyente, ¿cuáles fueron tus primeros acercamientos a la música?
R.: Por mi padre, que es un loco del country y de la música clásica. Recuerdo que me ponía cosas de Willie Nelson y de la faceta más country de Ray Charles. A partir de ahí seguí en la adolescencia con Nirvana, con punk rock, y de ahí a la música negra. Fue un salto bastante… ¡Un salto racial! Siempre me ha gustado la música, tengo grabaciones de cuando era un niño. De cuando iba a la guardería, mi madre me contaba -porque era una guardería muy progre y tenían en cuenta todas las teorías de Piaget, el desarrollo cognitivo y demás- que la enfermera veía que me sabía los finales de las canciones. Todos los niños se saben los principios, pero que es muy difícil que lleguen al final. Le dijeron: “oye, a tu hijo le tienes que meter a estudiar música”, y siempre me han apoyado con eso. He estudiado música desde que era pequeñito, pero siempre música moderna. Mi carrera es de jazz, no es de clásica de conservatorio.

P.: ¿Superar unos estudios musicales te ha supuesto mucha más facilidad a la hora de crear o al fin y al cabo siempre acaba dependiendo de un talento innato?
R.: Hay una parte de musicalidad, una parte natural. Sí que he visto que hay gente que sin carrera musical ninguna tiene un talentazo para escribir canciones porque oye las cosas de oído y busca ese sonido aunque no sepa ponerle nombre. Pero en mi caso ha sido fundamental. El rollo académico lo bueno que tiene es cómo construyes una carrera. Estás rodeado de gente que te inspira, ves a uno que está haciendo un fanzine, piensas que tú no tienes nada y te pones las pilas. Y con la música pasa un poco igual. Creo que no es indispensable, pero tener conocimientos en arreglos me ha ayudado. Porque puedo hacer una canción de guitarra y voz, y si de repente sé que esa canción me pide vientos, los hago. Eso es una herramienta brutal, es más autónomo.

P.: Cómo fue el desarrollo de tu disco debut, 140? Lo lanzaste con una campaña de crowdfunding.
R.: En el verano del 2011 me quedaba un año para acabar la carrera en Holanda. Allí tenía una asignatura que consistía en preparar tu propio proyecto, y mi proyecto era telonear en Europa a muchos de mis ídolos con mis temas, que ya tenía muchos hechos. Escribí a Amos Lee, a John Mayer… Al final la cosa derivó en hacer una gira y un disco, y es que primero tienes que tener eso. Ese fue el germen, ahí empezó todo. Yo tenía que tener una tarjeta de presentación redonda, que le des al play y suene, porque todavía no sé ni quién soy, sin obra ni nada. Durante ese año terminé de componer todos los temas y organicé el crowdfunding, que salió a la luz en el verano del 2012.

P.: ¿Viviste momentos de tensión, de pensar que no llegabas? Entendiendo que el crowdfunding puede ser una gran opción para alguien ya conocido, del que podemos esperar algo concreto, pero quizá no tanto para un artista novel.
R.: Es mucho curro. No es lo que se ve desde fuera, que pides el dinero, te lo dan y ya. Detrás de que lo consigas hay mucho trabajo, de contestar uno a uno a todos y hacerlo personal… Es estar todos los días en ello. Nosotros conseguimos el dinero muy rápido, en 15 de los 40 días, y durante el resto pensamos en hacer otro presupuesto para cubrir otros costes. Pero todavía seguimos currando, esta misma mañana he estado en Correos mandando 20 CDs. Creo que lo mejor que tiene para el artista novel no es solo que te da la pasta sino que encima es promoción en sí mismo. El hecho de que hagas el disco así es ya es noticia, y además funciona muy bien el boca a boca. De hecho, yo he conocido así a gente que ahora es fan de la banda. Y están locos, te llaman para preguntarte y ves que lo cuelgan en su muro de Facebook. Están enganchando ya a otros. Así que sí, súper recomendable.

Anaut

P.: Grabaste el disco acompañado por una banda en formato de octeto. ¿Fue sencillo?
R.: Grabamos en Musigrama, que son unos estudios de puta madre de Madrid donde han hecho mucho flamenco. Han grabado a Camarón, a Niña Pastori… Y también grabó Stevie Wonder una vez un solo de armónica para un grupo español. Es un estudio muy grande, tiene una sala para bajo y batería y otra en la que está piano, el wurlitzer, el hammond y yo. Con lo cual, toda la base la grabamos en directo, que es el espíritu que tenía el disco. Los temas están sin claqueta, a veces empiezan con metrónomo para saber el tempo que es y luego ya lo quitamos. Es lo que se dice orgánico.

P.: Grabaste con músicos a los que ya conocías anteriormente, con quienes tenías mucha experiencia tocando.
R.: Sí, o del conservatorio de Pamplona o de Holanda. De hecho, el 6 de junio en Caracol nos volveremos a reunir.

P.: Tengo entendido que tus directos serán normalmente en formato cuarteto, aunque en Caracol como dices será algo especial.
R.: Sí, en directo siempre la mínima formación es en cuarteto, pero en Caracol vamos a saco. Vienen los pitos de Navarra, el pianista de Italia, el bajista de Barcelona…

P.: En el disco ha colaborado Aurora García, ex Freedonia, una banda que ha funcionado muy bien durante los últimos meses. ¿Cómo ves la escena de música negra en nuestro país? ¿tiene algo que envidiar al circuito europeo?
R.: La veo a tope, aunque bien solo conozco la de Holanda realmente. En España, y en Madrid concretamente, yo he alucinado. Venir de fuera y ver toda la escena musical que hay… Se ha juntado toda la escena anterior, la de Celofunk o Mamafunko, con la generación de los que tenemos ahora 30 años. Y yo flipo sobre todo porque hay público.

P.: Un público diferente al público de otros géneros como el pop, ¿no? Exigente pero al mismo tiempo mucho más volcado y fiel.
R.: Yo diría que cada vez está más entremezclado. El soul se está convirtiendo en el mainstream de ahora, me hace mucha gracia. Vas a ver conciertos soul y está desde el padre que ha mamado esto al tipo joven que está enganchadísimo. Porque ahora hay acceso a esta música, no es como antes que el pop lo tapaba todo. Me flipa que haya público, y es lo que hará que esto sobreviva.

Take me to the river

P.: Y hablamos de un género en el que el directo es esencial, más importante incluso que en otros géneros.
R.: Total, es energía pura. En mi opinión, en el rock básicamente lo que haces en un disco es emular lo que haces en directo. En pop es al revés, grabas un disco con un sonido determinado y luego intentas llevarlo al directo con ese sonido. En soul es una mezcla, porque hace falta esa energía del rock, pero hay temas que intentan sonar más redondos. Hace falta ese balance pero sí, en el directo está la chica.

P.: ¿Qué recomendarías a un profano para empezar en esto del soul?
R.: A mí Ray Charles me vuelve loco. Otis Redding, Al Green… Todo lo que es Motown. Hay un disco muy bueno que se llama Take me to the river, que es un tema que cantaba Al Green. Es un recopilatorio, me parece que 4 CDs con todo lo que hay antiguo de la Stax, que fue el sello que precedió a la Motown. Grabaciones de finales de los 50s, 60s, y cosas de los 70s incluso. El disco es brutal. Te das cuenta de que son canciones de tres minutos y medio con un sonido súper crudo, oyes incluso la habitación en la que está grabado el tema, que es todo lo contrario a lo que se intenta hacer hoy en día, y tiene una energía y un rollazo… Creo que no hace falta ser un conocedor para ponerse ese disco y disfrutarlo.

P.: Más allá de la presentación del jueves 6 de junio en la sala Caracol, ¿qué planes tienes?
R.: Mi plan es conquistar el mundo (risas). Tenemos lo de Madrid, un siguiente bolo el 21 de julio en la terraza de la sala Galileo y luego nos vamos una semana al festival de Jazz de Vitoria. Aprovechando que estamos por allí tocaremos en Vitoria, Pamplona, Bilbao y en Francia.

P.: La intención supongo a partir de ahora es no parar de tocar, con el primer paso dado de tener tu primer disco publicado.
R.: Sí, a partir de septiembre movernos bien. Creo que es algo factible, y no solo en Madrid, donde se agota el cupo de salas bastante rápido. Queremos moverlo y hacer una gira de presentación del disco por toda España. Después de lo del crowdfunding ves que puedes hacerlo todo. Hace falta mucha promoción, pero por lo demás es te quita el miedo.

Anaut – I’m gonna change my mind 
[vimeo]http://vimeo.com/43922815[/vimeo]

Imágenes cedidas por Janet the Planet
Fotografía: Marta Tena

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