Anathema: La música de los ángeles descendió a Madrid

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El grupo ofreció una actuación estelar el pasado día 18 en la Sala Joy Eslava de la capital

A principios de septiembre Anathema ganó el premio a mejor actuación en directo de los Progressive Music Awards. Visto lo visto el pasado día 18 de octubre en la Sala Joy Eslava de Madrid, no es sorprendente. El grupo natural de Inglaterra ofreció un concierto increíble con armonías que invitaban a la reflexión y la exploración del ser.

Creada inicialmente como una banda de doom metal, Anathema ha progresado hasta convertirse en un referente del metal atmosférico y progresivo. Sus profundas letras y desgarradores sonidos van más allá de lo normalmente asociado como música metal. En una sala a rebosar, con pista y primera planta llena, Anathema dio muestra de lo que es capaz.

A las nueve menos cuarto, aún cuando había gente accediendo a la sala y algunos pidiendo entradas sobrantes en la puerta, se oían los primeros acordes que introducían el grupo al escenario. Untouchable I y Untouchable II, dos canciones de su nuevo trabajo, “Weather Systems” fueron las primeras en sonar, seguidas de Thin Air, Dreaming Light  y Everything de “We’re here because we’re here”.

Un sonido impecable, un juego de luces impresionante, la potente voz de Vincent Cavanagh mezclada con la de Danny Cavanagh y la angelical voz de Lee Douglas dejaban al público boquiabierto, casi pasmados mientras escuchaban las sublimes melodías de Anathema.   

Aunque se centraron sobre todo en sus últimos dos trabajos, no faltaron canciones de álbumes anteriores como Deep, Emotional Winter, o Wings of God, de “Judgment”. Dos de las cuales nunca antes habían sido tocadas en Madrid con anterioridad.

En el ambiente se respiraba tranquilidad, intimidad y complicidad con el grupo, las letras se murmuraban como si hubiese miedo a romper la magia que se producía sobre el escenario. Sin embargo, ante el clamor de Vincent o Danny todo el mundo se lanzaba a corear el estribillo, puño en alza.

A simple Mistake del álbum “We’re here because we’re here”, fue presentada como una canción sobre la belleza de la vida, seguidas de Lightening song, Storm before the calm o The beginning and the end.

Los asistentes ya estaban atónitos con el espectáculo, pero muchos se quedaron sin aliento cuando sonó Natural Disaster. El grupo pidió la contribución del público para iluminar la sala con sus móviles a la vez que la bola de espejos lanzaba destellos a cada rincón, dando la sensación de que el propio firmamento había bajado a la tierra a escuchar a Anathema.

A partir de entonces, parecía que las emociones se desbordaban. Algunos lloraban abiertamente mientras sonaba Flying, otros miraban el escenario concentrados, otros movían la cabeza rítmicamente y otros cerraban los ojos, trasladándose a sólo ellos saben donde. 

El bis trajo consigo dos canciones más Internal Landscapes y Fragile Dreams y más lagrimas cuando Vicent agradeció al público haber comprado las entradas -cuyo precio rondaba los casi 30 euros- para verles: “Conocemos la situación de España y no sabéis lo que apreciamos que hayáis venido esta noche”.

Voces desgarradoras, letras emotivas, música hermosa. El concierto de Anathema en Madrid fue una experiencia difícil de contar ya que no fue sólo una sensación sensorial, sino extrasensorial. Vincent Cavanagh que estuvo firmando junto con el resto del grupo discos, camisetas y vinilos en el stand de merchandising, comentó que el concierto de Madrid fue el mejor hasta el momento. No lo dudamos, al igual que tampoco dudamos que Anathema seguirá sorprendiendo y llegando al alma de todos aquellos que los escuchen.  

Nos quedamos con la despedida de Danny Cavanagh: “Adios Madrid, hasta luego, hasta la próxima”.  Hasta pronto, Anathema. 

Fuentes de las imágenes: Marina Mendive

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