Anagrama reedita en formato bolsillo “Rompepistas”, de Kiko Amat

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Tras la reciente publicación de la novela Rompepistas de Kiko Amat dentro de la colección Compactos Anagrama, cuatro años después de su publicación en la editorial, reseñamos la obra que se constituyó como uno de los libros clave del autor de Sant Boi.

Aprovechando la reedición a precio más económico y “formato bolsillo” de la novela Rompepistas de Kiko Amat dentro de la colección Compactos Anagrama, he decidido reseñar la que fue la anterior obra de Amat tras el reciente Eres el mejor, Cienfuegos. ¿Por qué dedicarle unas palabras a un libro que se publicó hace cuatro años, habiendo una cantidad considerable de obras recién salidas del horno?

Maquetaci—n 1

Primero: si con esta reedición los lectores pretenden acercarse a la bibliografía de este autor voraz, directo y contemporáneo, aquí encontrarán mi opinión sobre la misma. Y segundo porque al yo acudir a la novela de Amat que me quedaba por leer me he dado cuenta que lo ha vuelto a conseguir: me ha vuelto a emocionar, no sé cómo lo hace, pero jugueteando tan hábilmente con esos personajes y esa música que les rodea ha conseguido hablarme en mi idioma, nos hemos entendido a la perfección y ha surgido la magia; esto no siempre ocurre, por eso cuando las piezas del puzzle encajan me veo en mi obligación de predicar la palabra.

Rompepistas -no es su verdadero nombre, pero todos nos hemos ocultado alguna vez bajo algún mote, y con suerte hasta le hemos terminado cogiendo cariño- es un adolescente punk al que sólo le importan dos cosas: Las Duelistas, su banda donde toca la guitarra junto a sus inseparables (a la batería Carnaval, gordito e inigualable compadre de aventuras de nuestro protagonista, y al bajo Clareana, la ex novia de mirada letal); y también “su gente”, los Skinheads por la Paz, encabezados por el Chopped y ataviados siempre con sus botas de botar. El mundo de Rompepistas se desmorona a su alrededor, se ve atacado por la banda rival, el desprecio que siente Clareana hacia él no hace sino aumentar y, por si fuera poco, sus padres se plantean la separación. Ambientada a finales de los años 80 en un pueblecito del extrarradio de Barcelona, Rompepistas cuenta una historia de avería y redención, del no poder llegar más bajo para después ir subiendo peldaño a peldaño hasta por fin ver la luz, la autodestrucción para renacer como el ave fénix, sin perder la esencia de uno mismo. Todo ello, como es habitual en la obra de Kiko Amat, apoyado por una potente carga musical (incluso a modo de anexo el propio autor adjunta una serie de canciones, como si de una banda sonora se tratase, que titula La Balada de los Chicos con Botas), el baile como la cura del alma. El baile, metafóricamente hablando, y la música como el remedio a la enfermedad.

 

Imagen: Rosa Guirado (adaptación a cómic de Rompepistas)

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