Anacronismo judicial

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A veces tengo serias dudas acerca de si España es realmente un país desarrollado como puede ser cualquier vecino europeo como Francia, Italia o Alemania. Pensábamos que éste en el que vivimos era un país moderno, con un Estado de derecho que nos proporcionaba una serie de servicios que pagamos todos. Pero, sorpresa, no es así.
Hace poco hemos descubierto que la justicia española está bajo mínimos. Hay un problema, y es que su organización y sus métodos son muy antiguos. Esto viene de muy atrás, pero lo descubrimos ahora.
Es comprensible que la opinión pública no se haya dado cuenta antes; al fin y al cabo, mal que nos pese, sólo nos enteramos de lo que ellos quieren.

Del colapso de la Justicia solo nos enteramos a raíz de casos como el de la pequeña Mari Luz, asesinada a manos de un individuo que tenía una orden de arresto por abuso de menores pero que, sin embargo, dicha orden no se había ejecutado por un descuido del juez que llevaba el caso, Rafael Tirado. Tras la polémica, descubrimos el pastel, que los jueces están hasta arriba de papeles y que, dicen, si hacen las cosas mal o no las hacen es por la falta de medios, de personal y de organización.

Lo que no se entiende es que el Estado no se diese cuenta antes de que la Justicia española necesitaba ser atendida. Ahora los jueces se quieren poner en huelga para protestar por esa falta de atención por parte del Estado hacia la Justicia. Y desde el Estado dicen que no entienden por qué lo hacen justo ahora, porque el problema viene de lejos.

Yo, ciudadano de a pie, ingenuo al máximo y crítico un rato, me pregunto eso: ¿Por qué justo ahora, jueces, protestáis por la desatención a la que estáis sometidos por parte de la administración pública? ¿Por qué ahora y no antes? Y si, como dicen desde el Gobierno, el problema en el ámbito judicial viene de lejos, si la Justicia necesita una transformación enorme, si su organización y sus métodos son muy antiguos, ¿Por qué ni los gobiernos anteriores ni el de ahora han hecho nada para arreglar el asunto?

Por todo ello me pregunto si España es un país a la altura de los países desarrollados del mundo o si sigue siendo el país del “vuelva usted mañana” del que ya nos hablaba Larra en sus artículos costumbristas.

Tenemos una democracia envidiable, que ha costado mucho conseguir. Por eso y por todos los valores que la democracia representa, deberíamos aprovecharla al máximo. Ya estamos hartos de ver a la izquierda y a la derecha echarse los trastos a la cabeza todos los días. ¿Por qué los políticos no se dejan de payasadas y se ponen a atender lo realmente importante?

Quizá eso de dejarlo todo para luego lo llevemos en la sangre. Pero lo cierto es que es necesario cambiar la mentalidad de la España cañí. Hay que ponerse a hacer las cosas ya, y dejar el “vuelva usted mañana” donde estaba. En un Estado moderno y en un país desarrollado como este, la frase de Larra debería ser un anacronismo.

Fuentes de las imágenes:
www.elpais.com

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