Ana Palacios muestra el otro lado de los albinos en Tanzania

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Con el libro ALBINO, la fotoperiodista Ana Palacios ha querido mostrar el lado más duro que viven las personas albinas en Tanzania. En África existe una persecución a los niños de piel más clara, debido a su rareza por la falta de melanina; eso provocó que muchos hechiceros les diesen caza, pues existe la superstición de que si bebes una “pócima de albino” te traerá la buena suerte. Además de luchar contra la brujería, los albinos deben vivir con el cáncer de piel que reduce su esperanza de vida a menos de treinta años.

albino-libro-down-ana-palaciosEl albinismo es definido como una deficiencia genética en la producción de melanina; su condición genética provoca que padezcan enfermedades en la visión y en la piel. En el mundo, una de cada 50 mil personas posee esta condición genética, pero cientos de personas albinas mueren al año tan sólo en Tanzania. En este lugar, las persecuciones de los hechiceros por sus creencias los convierten en malditos, el rechazo de un pueblo por la rareza de su piel o las enfermedades congénitas que conlleva ser albino son la lucha diaria de estas personas por sobrevivir. Pero el enemigo real con el que tienen que lidiar es el sol. En países como Tanzania, donde el sol incide de manera vertical y permanece unas doce horas al día casi todo el año, sumado a la falta de recursos, el sol se convierte en un hándicap para la vida de los niños albinos en África, con un promedio de vida no superior a los 30 años.

El proyecto documental ALBINO, de la fotoperiodista Ana Palacios, quiere denunciar la situación que sufren en la comunidad albina de Tanzania; un viaje a la cooperación y a una población que necesita ayuda urgente debido a la falta de recursos, además de un índice de desarrollo humano muy bajo en el país que dificulta aún más la calidad de vida de las personas albinas.

El proyecto que combina arte y solidaridad pretende generar un estímulo para apoyar el cambio en su lector o visitante, ya que además de un libro Albino es también una exposición itinerante. También en ALBINO se difunde el trabajo de algunas ONGs y médicos españoles, que trabajan para resolver la situación que padecen las personas albinas en Tanzania, el país con mayor prevalencia de albinismo del mundo.

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Una de las imágenes del proyecto Albino | Ana Palacios.

El trabajo de la fotoperiodista muestra la vida en Kabanga, un refugio construido por el gobierno y apoyado por la ONG AIPC Pandora, que protege a los albinos para que puedan vivir sin miedo, además de enseñar a los más pequeños a protegerse del sol. Aunque para nosotros es obvio, en lugares donde la educación es precaria el factor solar se convierte en un mundo desconocido, así como llevar unas gafas de sol.

La labor de un grupo de médicos españoles liderados por el doctor Pedro Jaén, presidente de la Academia de Dermatología y Venereología, es tratar desde hace ocho años a cientos de albinos en el “Kilimanjaro Christian Medical Center”, y también realizar talleres de formación a personal sanitario local, para maximizar geográficamente el conocimiento y tratar el albinismo en Tanzania y alrededores. Otro de los trabajos que se realiza de manera local para ayudar a personas albinas de la zona es el de la ONG África Directo y Mafalda Soto, impulsores en la fabricación de los fotoprotectores Kilisun. Su distribución es gratuita, con el objetivo de prevenir las lesiones de piel que afectan a niños y adultos con albinismo en todo el continente.

Toda ayuda es poca para poder ofrecer, al menos, una calidad de vida a los niños albinos de Tanzania, y que su lucha por sobrevivir en un futuro no muy lejano se reduzca a crecer y aprender que ser diferentes no es una maldición y que el sol no es su peor enemigo mientras puedan protegerse de él.

Imágenes cedidas por Ana Palacios.

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